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El trabajo anónimo de los latinos, las manos detrás de la distribución de alimentos en L.A.

José López acomoda cajas de mangos y naranjas en su vehículo, después de comprar en la Central de Abastos de Los Ángeles.

José López acomoda cajas de mangos y naranjas en su vehículo, después de comprar en la Central de Abastos de Los Ángeles.

(Soudi Jiménez)

Cuando en muchos hogares los habitantes se van a la cama, Abraham Soria comienza su jornada laboral. A la medianoche se cambia y sale para la Central de Abastos en Los Ángeles. Sentado en su montacargas, desde la 1 de la madrugada, baja verduras y vegetales de los camiones.

“El producto tiene que llegar a los restaurantes y supermercados en la mañana”, indicó el residente en Downey, quien desde hace 23 años labora en esta industria. “La mayoría de la lechuga, pepinos, tomates, cebolla y naranjas que movemos vienen de los campos de California”.

Las personas que trabajan en este centro de abastecimiento concluyen sus tareas antes del mediodía. Se estima que alrededor de 500 empleados son los que descargan, almacenan, distribuyen, empacan y venden los productos a los consumidores que acuden a la avenida Central.

Con más de 27 años en la industria, Tony Pérez, propietario de Rainforest Produce, distribuye cebollas, chiles, aguacates, limas y diversas frutas.

Con más de 27 años en la industria, Tony Pérez, propietario de Rainforest Produce, distribuye cebollas, chiles, aguacates, limas y diversas frutas.

(Soudi Jiménez)

“No tengo hora de salida, porque de aquí me voy a la tienda a bajar mercancías”, aseguró Lamberto Quinteros, conductor de un vehículo al que se sube a las 2 de la madrugada para montar cajas y paquetes con productos frescos. “Requiere mucho esfuerzo, pero es como todo trabajo”.

A principio de los ’80, Tony Pérez se estableció en el Sur de California. El oriundo de Michoacán, México es el propietario de Rainforest Produce, en donde distribuye cebollas, chiles, aguacates, limas y diversas frutas. “Cualquier cosa que se coma lo vendemos aquí”, aseguró.

Con 27 años en la industria, el originario de La Piedad sostiene que cerca del 95% de los empleados en el centro de abastos son hispanos, un mercado en el que es raro ver rostros de otros grupos étnicos, en parte considera que se debe a “una especie de acaparamiento”.

“Si no lo hacemos nosotros, alguien más lo va a hacer, porque es de las pocas cosas que no se pueden evitar; puedes dejar de comprar zapatos, pero no dejar de comer”, manifestó Pérez. “Si no estás aquí, no conoces a las personas que mueven los alimentos que compras al siguiente día”.

Todos los días, José López lleva frutas y vegetales hasta el valle de Coachella. “Hoy se me durmió el gallo”, aseveró el comerciante mientras acomodaba 240 cajas de mangos en su vehículo. “Hay que venir temprano, porque sino no encuentro mercancía y algunos locales ya están cerrados”.

Los empleados son aproximadamente el 95% latinos, quienes descargan, almacenan, distribuyen, empacan y venden las frutas y verduras a los consumidores angelinos.

Los empleados son aproximadamente el 95% latinos, quienes descargan, almacenan, distribuyen, empacan y venden las frutas y verduras a los consumidores angelinos.

(Soudi Jiménez)

Eran cerca de las 10 de la mañana. Luego de cargar el producto, este inmigrante mexicano residente en el Valle de San Fernando, maneja aproximadamente dos horas y media hacia la ciudad de Indio y sus alrededores. Allá vende en la calle y en un ‘swap meet’, labor que realiza en familia.

“Toda mi familia hace esto, mi hijo llega después a llevar 100 cajas más”, explicó López rodeado de cajas de frutas. “Desde que llegué [en el 2001] hago esto. Siempre voy y regreso, llevo piña, mango y naranjas, es lo que más pide la gente porque allá es puro desierto, no hay nada de esto”.

Cuando el reloj marca las 12:30 del mediodía, el calor comienza a intensificarse, los locales van cerrando poco a poco y los trabajadores se marchan a descansar.

“Este trabajo no es valorado”, manifestó Bernardo Flores, después de entregar bolsas, cajas y etiquetas que son utilizadas para empaquetar los productos agrícolas. “Estos empleados son los que más trabajan, realizan las tareas más difíciles y son los que menos ganan”.


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