Anuncio
Share

‘El muro es algo simbólico porque no va a detener mucho la migración’

Una menor de 7 años se sienta arriba de un muro metálico en Arizona, una de las zonas en la frontera que ha sido dividida entre México y Estados Unidos.

Una menor de 7 años se sienta arriba de un muro metálico en Arizona, una de las zonas en la frontera que ha sido dividida entre México y Estados Unidos.

El decreto de Donald Trump para crear un muro no impactará directamente en México, aseguran expertos. En un primer momento es visto como un catalizador y, a pesar de las barreras existentes, aumentar 1,282 millas de vallas solo servirá para aumentar la migración centroamericana.

“Se vio con el muro [de soldados y policías] entre México y Guatemala; al contrario, la migración ha seguido, a pesar del riesgo que representa y con el peligro hasta de perder la vida”, señaló Salvador Sanabria, director ejecutivo de la organización El Rescate, con sede en Los Ángeles.

Entre el 2015 y 2016 se redujo el flujo migratorio, pero no ha parado. A raíz de la llegada de 68,000 menores, en el 2014, entre la administración Obama y Enrique Peña Nieto, el mandatario mexicano, se implementó el denominado Plan de la Frontera Sur creando un cerco militar en el río Suchiate.

La polémica decisión del presidente Trump provocó un choque directo con el gobierno azteca, hecho que afecta por igual a Honduras, Guatemala y El Salvador, gobiernos que han tenido una reacción tibia, enfocándose mejor en el trabajo interno de los consulados para proteger a los suyos.

“Donde unas personas ven crisis, nosotros vemos oportunidades”, dijo a HOY Heinz Hiemann, vocero del presidente guatemalteco Jimmy Morales, al referirse a la llegada del nuevo presidente, pero no quiso comentar sobre las políticas contra los inmigrantes.

La cancillería guatemalteca desde que Trump resultó electo comenzó a contratar abogados de inmigración en la red consular, en los últimos días comenzaron a brindar orientación legal en las sedes de San Bernardino y Los Ángeles.

En las sedes consulares salvadoreñas, entretanto, están reforzando los departamentos de protección. En L.A. tenían dos empleados y ahora cuentan con cinco, hecho que según María Mercedes López, cónsul general, les permitirá acompañar a sus connacionales.

“Hemos incrementado nuevas funciones en lo referido a los centros de detención y las acciones conjuntas [con Guatemala y Honduras] son de mayor coordinación y comunicación de cara al nuevo momento que se pueda vivir con nuestra comunidad”, explicó la cónsul López.

En noviembre pasado, los funcionarios del Triángulo Norte centroamericano realizaron una gira por siete centros de detención. En diciembre empezaron otra ronda en las instalaciones de Adelanto, la próxima visita se desarrollará en febrero, a la que se sumará el consulado mexicano.

La política anti-inmigrante, que incluye el muro y el recrudecimiento de las deportaciones, tiene en vilo a la comunidad indocumentada. “Se nos han incrementado las llamadas por orientación legal y los casos de protección”, señaló Billy Muñoz, cónsul de Guatemala en San Bernardino, California.

A juicio de Sanabria, en ese sentido, la falta de una postura firme de los gobiernos centroamericanos solo demuestra “una actitud sumisa” que “ahora que se descalabra la relación bilateral entre México y Estados Unidos se quedan desprotegidos”.

“Esa reacción cautelosa no envía un mensaje claro a Trump de cual será la política de protección hacia sus connacionales”, agregó el activista pro-inmigrante.

En el 2014, según un estudio del Centro Pew, los mexicanos representaban el 52% de todos los inmigrantes no autorizados, llegando a 5.8 millones de personas. Eso significa que habían alrededor de 600 mil personas menos en comparación a los 6.4 millones que existían en el 2009.

Por otro lado, la cifra de inmigrantes indocumentados de otras naciones creció en 325,000 desde el 2009, llegando a 5.3 millones en el 2014, siendo la mayoría de ellos de Asia y Centroamérica, así como de países africanos.

“La gente de Centroamérica está huyendo por la violencia y los que vienen de Asia y África están en situación grave, así que la gente va a salir sin importar las políticas de los lugares de destino”, valoró Joseph Wiltberger, profesor de Migración de la Universidad Estatal de California en Northridge.

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 1,952 millas. En la actualidad solo tienen vallas 670 millas. Después de haber visitado esta zona, Wiltberger considera que levantar el muro como lo plantea Trump “es algo simbólico” porque la migración ocurre por sobrevivencia.

“Si se construye el muro los inmigrantes van a buscar otras maneras para llegar”, destacó el investigador, agregando que esta es una forma de decir ‘aquí no son bienvenidos’, dejando a flor de piel “la xenofobia de este país y de las políticas personales del presidente y de quienes lo apoyan”.

“El muro es algo simbólico porque no va a detener mucho la migración”, subrayó el académico, advirtiendo que eso se ha visto con los flujos que siguen llegando, a pesar de las deportaciones y de la política que México ha implementado en Chiapas en contra de los centroamericanos.


Anuncio