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‘Dreamers’, primero rechazados, ahora esenciales para resolver la falta de profesores bilingües en EEUU

Diana Calderón, estudiante beneficiada con el programa Daca, aparece junto al presidente Barack Obama y al vicepresidente Joe Biden previo a la recepción por el 25 aniversario de la iniciativa de la Casa Blanca para la Excelencia Educativa de los Hispanos, realizada en el 2015.

Diana Calderón, estudiante beneficiada con el programa Daca, aparece junto al presidente Barack Obama y al vicepresidente Joe Biden previo a la recepción por el 25 aniversario de la iniciativa de la Casa Blanca para la Excelencia Educativa de los Hispanos, realizada en el 2015.

(JONATHAN ERNST / Reuters Photo)

El horizonte le pintaba gris. En medio de las pocas esperanzas, Alexis Rodríguez optó por el camino de la educación. En principio planeaba estudiar negocios, dando un viraje después hacia las matemáticas, lo que le permitió regresar a su comunidad para replicar sus conocimientos.

“Siendo indocumentado sabía que no tenía muchas avenidas para ir al colegio”, admitió el joven que, junto a más de 728,000 inscritos en la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Daca), celebra hoy el cuarto aniversario de vigencia de este programa por el alivio que le ha dado.

Hablar de su estatus migratorio es el pan de cada día. A sus alumnos, en el Sur de Los Ángeles, siempre que puede les cuenta que a los nueve años de edad dejó su natal Guerrero, México. Fue en el 2001 cuando llegó a la ciudad de Santa Ana, enfrentándose a un proceso de adaptación convulso.

“Miraba a muchachos que se reían, pero no sabía porqué”, confesó sobre su limitada comunicación en el idioma de Walt Whitman. La lectura y escritura tardó en dominarlas, así que se refugió en las cuentas, el cálculo y las mediciones. “Era uno de los más avanzados en matemáticas”, reconoció.

En el lapso de tres años, agrega el oriundo de Acapulco, se colocó en el cuadro de honor de su escuela. El progreso académico no fue accidental. “Los profesores veían que yo quería aprender”, indicó el muchacho, de 1.62 metros de estatura y color de piel almendra, en referencia a su actitud.

En el 2010, al graduarse de la preparatoria, ingresó al colegio Wabash en Indiana. Antes de concluir su licenciatura en Matemáticas decidió prepararse para la enseñanza. Al obtener su título universitario, en el 2014, de inmediato se inscribió para cursar una maestría en aprendizaje digital.

“No tuve muy buenos maestros; unos pocos sí me motivaron”, dijo Rodríguez, de 24 años de edad, graduado de la universidad Loyola Marymount, quien desde hace tres años es parte de la organización Teach For América. “Los maestros más poderosos en mi vida fueron bilingües”.

En el 2015, según el Instituto de Ciencias de la Educación (IES), a escala nacional se tenía una matrícula en escuelas públicas de 49,839,000 estudiantes desde kindergarden hasta el 12vo grado. De ellos 24.4 millones (49.2%) eran anglosajones, seguidos por 13.1 millones de latinos (26.4%).

En contraste, para atender a esa población estudiantil los latinos solo cuentan con 7.8% de la planta de profesores en toda la nación, mientras que los afroamericanos representan el 6.8% y los anglosajones alcanzan el 81.9%, es decir 10 veces más que los docentes hispanos.

“Es algo que tiene que cambiar”, afirmó Viridiana Carrizalez, directora de apoyo para profesores con estatus Daca de Teach For América (TFA), entidad que ha encontrado en los ‘dreamers’ un semillero para reclutar a universitarios interesados en utilizar la enseñanza como una profesión.

Al implementarse Daca, el 15 de agosto de 2012, le pusieron el ojo a esta población. De modo que en el 2013 ingresaron a la organización tres profesores ‘dreamers’, en el año escolar 2016 ascendió a 100 los docentes que están bajo este alivio migratorio y que impartirán clases en las escuelas de TFA.

“Hacemos énfasis en los maestros que comparten antecedentes con sus estudiantes”, señaló Carrizalez detallando que a los aspirantes se exige como requisito un promedio académico de 3.4, dejando claro que por “ser indocumentado no quiere decir que no puedes realizar tu sueño”.

Desde su creación, en 1990, han pasado por TFA más de 50,000 maestros. La apuesta ha sido preparar a profesores que vayan a escuelas de alta necesidad y que modifiquen la desigualdad educativa. En la actualidad, esta organización tiene alianzas con escuelas en 52 ciudades.

¿Cuál es el impacto?

Cada vez la diferencia entre el número de alumnos y profesores latinos se reduce, manifestó Octavio Pescador, investigador y profesor del Instituto Paulo Freire de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), pero sostiene que la tarea es titánica en estados de gran concentración hispana.

El académico aseguró que mientras tanto se debe trabajar con los maestros hispanos que ya están en el sistema, para desarrollar mayor sensibilización entre ellos, teniéndose como ventaja que son de la misma raza, conocen la cultura y el idioma de los hijos de los inmigrantes.

“Lo importante de tener un profesor latino es que desarrolla un arquetipo aspiracional de forma natural; es así que los estudiantes integran a su lógica y desarrollo intelectual la posibilidad de ser ellos los líderes”, subrayó Pescador. “Si tienes un director de escuela va a incidir en todo el plantel”.

Cuando se lanzó la iniciativa de la Casa Blanca sobre la Excelencia Educativa para los Hispanos, en 1990, el 58.2% de latinos tenía un diploma de preparatoria, ahora es el 75.8%; los graduados con un título universitario aumentó del 8.1% al 15.7% y los profesores latinos cambió del 3.4% al 7.8% en toda la nación.

En ese contexto, el aporte de los jóvenes amparados a Daca a la educación es solamente uno de los segmentos en los que se han incorporado desde que se implementó el programa.

A juicio de Sheridan Aguirre, portavoz de United We Dream, la organización de ‘dreamers’ más grande de la Unión Americana, están impactando en la economía de todos los estados “pero no se enseña toda la historia” porque siempre hay un sesgo cuando se habla de los inmigrantes.

Lo que queda en evidencia, indicó el activista, es que los jóvenes soñadores “a lo mejor tienen Daca, pero necesitan sistemas de apoyo para salir adelante”.

Entretanto, Michelle Mittelstadt, vocera de Migration Policy Institute (MPI), valoró que estos jóvenes después de haberse adaptado a un sistema diferente, por medio de sus estudios están integrándose plenamente a la fuerza laboral, algo que “es de beneficio para la sociedad en general”.

¿Qué es el programa Daca?

El programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (Daca) se comenzó a implementar el 15 de agosto de 2012. Se estima que 1.7 millones de jóvenes son elegibles, pero en la actualidad están inscrito 728,000 ‘dreamers’. Bajo esta iniciativa, los beneficiarios obtienen un permiso de trabajo, un número de seguro social y la licencia de conducir, entre otros.

Califican a este alivio migratorio los que tenían menos de 31 años de edad cuando se aprobó el programa: el 15 de junio de 2012. Además, debían haber ingresado a Estados Unidos antes de cumplir 16 años, demostrar que ha vivido desde el 15 de junio de 2007 a la fecha y presentar pruebas de estar estudiando o haber completado diplomas de GED, preparatoria o universidad, entre otros.

Asistencia

United We Dream

Sitio web: unitedwedream.org

Teach For America

Sitio web: teachforamerica.org


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