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Dos días sin electricidad deja a los residentes desconcertados y con alimentos echados a perder

Cientos de familias, ha tenido que tirar a la basura alimentos que ocupaban refrigeración debido a la falta de energía.

Cientos de familias, ha tenido que tirar a la basura alimentos que ocupaban refrigeración debido a la falta de energía.

(FREDERIC J. BROWN / AFP/Getty Images)

Preston Andres es uno de los miles de residentes de Long Beach que han estado sin luz por más de dos días esta semana. Él, como cientos de familias, ha tenido que tirar a la basura alimentos que ocupaban refrigeración debido a la falta de energía.

Andrés planea ir esta tarde (viernes) al Departamento de Servicios Sociales a solicitar estampillas de comida de emergencia.

“Mi esposa y yo vivimos de cheque a cheque”, dijo el joven, quien subraya que el apagón ha puesto un alto en su vida”.

La pareja no ha podido cargar sus teléfonos ni seguir las noticias en la televisión o radio para saber de la situación.

“Esto es como estar en la época primitiva”, dijo Andres, de 48 años y quien trabaja de custodio en la Iglesia First Congregational Church of Long Beach. “Parece que somos personas de la época de las cavernas”.

Cerca de seis mil clientes de Southern California Edison han vivido a corto o largo plazo estos apagones desde que se reportó el incendio en una bóveda el pasado miércoles, mismo que provocó una serie de explosiones subterráneas que hizo volar varias tapas del registro eléctrico.

Desde ese día, varias cuadrillas de empleados han estado arreglando el problema y la mayoría de los residentes afectados ya tiene electricidad, pero en muchos hogares el problema volvió a surgir.

“En estos momentos estoy en un restaurante local donde me permitieron usar los enchufes”, dijo hoy temprano Rebecca Quinn a Los Angeles Times.

Como sus vecinos, Quinn pasó gran parte de la semana buscando en las calles del centro de Long Beach negocios con electricidad. Su estufa es eléctrica, así que cocinar era impensable”.

“No creo que vuelva a vivir en un lugar que depende de la electricidad para todo”, dijo riéndose.

El problema no sólo afecto a los residentes de la ciudad ya que el tren de Metro se vio interrumpido, varias rampas de entrada y salida de la autopista 710 fueron cerradas y algunas intersecciones en el centro se convirtieron en paradas obligatorias para los vehículos.

Un evento sobre la conservación de agua que estaba programado para el sábado fue cancelado.

En las noches, los residentes dijeron que el silencio se apodera de todo – los autos no pasan zumbando y nadie hace sonar su claxon, ni siquiera para caminar en la tarde.

“Es un silencio completo”, dijo Andres. “No es un silencio pacífico, es inquietante”.

Para leer esta noticia en inglés visite

@JosephSerna and @sarahparvini.


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