Detrás del Día de Muertos hay mucha vida: 10 cosas que no deben faltar en la ofrenda

El festejo no es directo a la muerte, sino un homenaje a los seres queridos o amistades que ya se han ido

El Día de Muertos es una celebración tradicional mayormente mexicana, que honra a los difuntos el 1 y 2 de noviembre, coincidiendo con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.

El culto a la muerte en México no es algo nuevo, pues ya se practicaba desde la época precolombina, dicen los expertos.

Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en suelo mexicano son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca.

Inclusive, entre los pueblos prehispánicos era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos, y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte.

Sin embargo, el festejo no es directo a la muerte, sino un homenaje a los seres queridos, amistades y conocidos que ya se han ido de esta tierra, dice Florencia Teran, profesora de segundo grado de la Escuela Nuestra Señora de Guadalupe, en el Este de Los Ángeles.

Teran, quien nació en Estados Unidos y es hija de padres mexicanos, lleva más de 20 años enseñándoles a sus alumnos sobre la cultura del Día de los Muertos.

“Mis padres me heredaron la tradición y el conocimiento, y desde entonces yo lo hago con la comunidad. Muchos niño le temen a las calaveras, pero detrás de esa muerte hay vida y colorido”, dice Teran.

Se cree que las almas de los niños regresan de visita el día primero de noviembre, y que las almas de los adultos regresan el día 2.

En el caso de que no se pueda visitar la tumba, ya sea porque ya no existe la tumba del difunto o porque la familia está muy lejos para ir a visitarla, también se elaboran detallados altares en las casas.

Teran recalca que es importante no confundir Halloween, que es una tradición popular de juego para los niños, y el Dia de Muertos, que tiene un significado cultural, histórico y de fe.

“Hace 30 años no se veían los festejos que hoy en día ocurren en todas partes en Estados Unidos, en torno a este día. Esto es motivo de orgullo, pero recordemos no hacer de esta cultura algo comercial”, agrega.

El padre Chris Bazyouros, director de Educación Religiosa de la Arquidiócesis de Los Ángeles, agrega que él no creció en esta cultura, pero una vez que supo de la misma, aprendió a respetarla y amarla.

“La celebración es una tradición a apreciar la vida, y saber que también hay una vida más allá de la muerte si eres creyente católico. No podemos experimentar los cielos si no pasamos por la muerte”, añade.

Las diez cosas esenciales para crear un altar u ofrenda

  1. Las veladoras iluminan el camino de nuestros fallecidos en su viaje a visitarnos.
  2. La flor de cempasúchil tiene un olor muy fuerte y colores muy vivos. Se desbarata fácilmente y se forma una guía para que los difuntos sigan el camino.
  3. El agua es vital, ya que las almas llegan con sed tras su caminata.
  4. Se puede poner cualquier cosa que al difunto le gustaba en vida como su comida favorita u objetos, y no puede faltar la calabaza en dulce.
  5. Las calaveras de dulce adornan la ofrenda y tienen escrito en la frente el nombre del difunto (o en algunos casos de personas vivas, en forma de broma modesta que no ofende en particular al aludido).
  6. El pan de muerto es una representación de la eucaristía, y fue agregado por los evangelizadores españoles.
  7. El retrato del difunto sugiere el alma que visitará a la familia. Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas y frente a ella se coloca un espejo, para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos y estos vean a su vez únicamente al difunto.
  8. Aunque pueden ser menos, tienen que ser en pares, y preferiblemente de color morado, con coronas y flores de cera. Los cirios, sobre todo si son morados, son señal de duelo. Los cuatro cirios en cruz representan los cuatro puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa aparte de agua y sal.
  9. Cruz: Utilizada en la mayoría de los altares, es un símbolo introducido por los evangelizadores españoles, con el fin de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas, como la veneración de los muertos.
  10. Papel picado para adornar, una artesanía mexicana que se elabora con papel de China recortado con figuras de esqueletos y calaveritas. 
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