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De la alegría al llanto; emotiva reunificación de 100 padres con sus hijos y nietos en L.A.

Abelardo Flores no esperó el acto oficial para abrazar a su madre Ernestina.

Abelardo Flores no esperó el acto oficial para abrazar a su madre Ernestina.

(Soudi Jiménez)

Con ramos de flores, pancartas y mariachis fueron recibidos 100 personas originarias de Puebla, México que se reunieron con sus hijos y nietos en Los Ángeles; la alegría previa se transformó en un mar de llanto cuando se fundieron en abrazos y besos que esperaron más de una década.

“No me aguanté las ganas de acercarme a ella”, dijo Abelardo Flores, emocionado con las lágrimas rodando sobre rostro, al ver entre la muchedumbre a Ernestina, su madre, después de 15 años. “Sentí como cuando era niño y me abrazaba, quisiera que me siguiera abrazando”, agregó.

Ernestina Flores, de 65 años de edad, fue la primera persona que apareció en el consulado local; cuatro hijos y 18 nietos la esperan en el Sur de California. Uno de sus retoños tiene 25 años de no verlo. “Pensé que ya no los iba a ver nunca”, articuló con dificultad y con los ojos humedecidos.

Uno a uno, cada familiar que llegó fue recibido con gritos de emoción. “Bienvenida abuelita”, se leía en el cartel de un jovencito apostado en el punto de salida. Lo celulares en mano sirvieron para registrar el momento en una apretada sala de recepción, con más de 200 personas presentes.

Antonio Arcos, residente en el Este de Los Ángeles, volvió a ver a su madre María Esperanza después de 15 años.

Antonio Arcos, residente en el Este de Los Ángeles, volvió a ver a su madre María Esperanza después de 15 años.

(Soudi Jiménez)

“Bienvenida Mama Le, doy gracias a Dios por tenerte conmigo”, era el texto con letras de colores que portaba Antonio Arcos, de 40 años de edad, mientras esperaba a María Esperanza Juárez, de 70, a quien no veía por casi dos décadas; ahora con tres hijos, también querían conocer a la abuela.

“La vamos a llevar a donde ella quiera”, dijo Arcos, pero su hija Katia, de 8 años, ya tiene el destino en su mente: “A Las Vegas”, interrumpió. Cuando salió al estrado principal, Antonio no soltó a su madre hasta que fue abordado por los medios de comunicación.

María Marcelina Victoria Núñez, por su parte, era abrazada por sus nietos. Algunos de los 11 vástagos, procreados por sus cuatro hijos, se identificaban con la mujer de 65 años de edad. A uno de los suyos, dijo, que tenía 25 años de no verlo. “Como que se me hacía increíble”, aseguró.

Este contingente de personas estarán por 20 días en Los Ángeles; algunos viajarán a 23 ciudades diferentes de California y otros a Utah, en donde radican los 73 inmigrantes y sus descendientes que finalmente tendrán, como si estuvieran en su tierra, a la mujer o al padre que los vio nacer.

El gobierno de Puebla reunió, en abril, a 13 personas con sus familiares en Los Ángeles. Al ver los resultados del proyecto inicial en este segundo grupo se amplió la cobertura. Los costos del pasaporte, trámite de visa y boletos de avión fueron cubiertos por las autoridades de ese estado.

“Cualquier cosa que haga posible que los afectos se manifiesten, que las familias se reunifiquen, aunque sea temporalmente bienvenido”, valoró Carlos García de Alba, cónsul general de México en L.A.

En la actualidad, cuentan con programas de reunificación parecidos los estados de Zacatecas, Guanajuato y Jalisco.


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