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De jardinero a empresario millonario de paisajismo

Rumaldo Flores
(Cortesia)

A los 11 años de edad, Rumaldo Flores tuvo que mudarse de un pueblo de Durango, México, al condado de Los Ángeles con sus padres.

El inmigrante tuvo que trabajar desde muy temprana edad con su papá como jardinero, y la educación escolar no era algo en lo que lograba avanzar, admitió el empresario de ahora 51 años de edad.

De hecho, sus calificaciones no eran buenas, y el trauma de no poder aprender a la par de sus compañeros lo siguieron hasta la preparatoria, cuando decidió desertar de la escuela.

Sin embargo, Flores tenía hambre de aprender, era disciplinado y curioso, lo que lo llevó años después a abrir su propio negocio de paisajismo, con el nombre de Flores Artscape Inc., en Los Ángeles.

(Cortesia)

“Empecé a trabajar a eso de los 14 años. Recuerdo que mi papá, quien siempre soñó con su propio negocio, me compró una maquinita para podar pasto”, dice Flores.

“Salía de la escuela y me iba a ayudarle, pues no quería que me juntara con amistades malas”, sostiene el inmigrante.

No obstante, Rumaldo terminó dejando la escuela cuando se encontraba en el onceavo grado, a pesar del empuje de su familia por conseguir una educación de alto nivel.

Algunos de los trabajos de Rumaldo.
(Cortesia)

“Era un joven tímido, tenía en la cabeza el pensamiento arraigado de que estudiar era para ricos, y esto aunado al hecho de que me costaba trabajo aprender, y mis calificaciones no eran las mejores, no fue difícil dedicarme solo a trabajar”, dice Flores.

A pesar de llegar a los 11 años de edad, sin mayor cambio en su vida, Flores admite que no se veía cortando pasto toda la vida.

Por esa razón, a los 23 años de edad, el joven se separó de su padre para hacer su propio negocio e ingresó de nuevo a la escuela, tomando cursos de comunicación para poder hablar mejor con su clientela.

Rumaldo Flores trabaja con algunos de sus empleados en su propia empresa.
(Cortesia)

“Toda esta educación me ayudó a tener hasta 500 clientes a la vez, pero no era suficiente. Aún me hacía falta saber cómo manejar un negocio, cómo contratar gente, cómo llevar las finanzas…la verdad quería un negocio genuino”, asevera Flores.

Al paso del tiempo, Flores tomó cursos de administración y obtuvo su licencia de contratista, para establecer la empresa que abrió sus puertas en el 2004, en la comunidad de Glassell Park.

Hoy en día, Flores Artscape Inc., es un negocio de paisajismo con servicios de alteración, diseño de irrigación para ahorra de agua, embellecimiento y mantenimiento. Aquí da empleo a 30 personas, algunos de ellos anglosajones.

“Nunca pasó por mi mente, que yo como inmigrante, emplearía a anglosajones en mi empresa… pero así es. La verdad no imparta qué color seas, si eres trabajador, tienes las puertas abiertas conmigo”, dice el empresario.

Flores sostiene que emprender un negocio no fue fácil, pero durante todo ese tiempo que trabajo, buscó las herramientas para poder aprender y confiar en sí mismo.

“Si no tienes una meta fija, disciplina y educación, es muy difícil que llegues al éxito”, dice Flores.

“Yo creo que el ‘sueño americano’ existe, no importa la política actual que tenemos. Nuestro futuro no depende de un presidente o la economía actual, sino de la habilidad de tomar decisiones”, valoró.

Flores le recomienda a la comunidad aumentar su capacidad para manejar sus vidas y tener metas.

“El que no sueña no tiene futuro… aprende a desarrollar tus sueños y todo lo que te propongas vendrá a ti”, dice.


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