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Cada vez más papás crían a sus hijos sin la ayuda de una mujer

Álex González, originario de Colombia, obtuvo en mayo pasado la custodia de su hija Stephanie González Angarita, de 14 años de edad.

Álex González, originario de Colombia, obtuvo en mayo pasado la custodia de su hija Stephanie González Angarita, de 14 años de edad.

(Soudi Jiménez)

En el escenario Álex González representa a un personaje divertido y sin preocupaciones. En la vida diaria desempeña el papel de un padre soltero, un rol que no buscó por su propia cuenta, pero que aceptó con agrado y que le ha permitido ganarse el afecto de su hija, que se ha convertido en su compañera de andanzas.

Este inmigrante originario de Colombia realiza cada día malabares para sobrevivir y en su responsabilidad de padre y madre, y sacar adelante a su hija, Stephanie González Angarita.

Pero González no está sólo. En un análisis del Centro Pew se muestra que en 1960 había en Estados Unidos 297,000 hogares dirigidos por padres solteros; sin embargo, en el 2011 esa cifra aumentó en cerca de nueve veces más, ascendiendo a 2.6 millones. En una encuesta, realizada en el 2012, este centro de investigación reveló que al mismo tiempo el rol de los padres se ha ido transformando.

En ese mismo sondeo se indica que en 1965 el 42% de padres se dedicaba a trabajar para proveer a la casa, cifra que descendió al 37% en el 2011; antes el 4% se ocupaba de las labores del hogar, índice que subió al 10%.

En el caso de los padres que cuidaban a sus hijos en la casa pasó del 2.5% al 7%, eso significa que alrededor de 2 millones de hombres no trabajaban para dedicarse de tiempo completo a sus hijos.

“Se ha generalizado que el hombre es el proveedor y no es responsable de sus hijos”, dijo el artista sobre los patrones sociales. “Hay personas que no asimilan que ella esté conmigo. En el ‘welfare’ me disminuyeron los beneficios y denuncié que me estaban discriminando por ser hombre”.

Un rol que ha ido cambiando

González, de 57 años de edad, se separó de su esposa en el 2014. Su hija, de 14 años, se quedaba por un tiempo con la mamá y a veces con él. En febrero del 2015 la jovencita decidió, por su propia iniciativa, que se sentía mejor con su padre y se mudó a vivir de forma permanente con él.

“Ella creía saber todo lo que yo quería, pero no pasaba mucho tiempo conmigo”, se lamentó Stephanie, quien se prepara para estudiar el octavo grado y le gusta el arte al igual que a su padre, quien impartió clases de actuación y pintura durante 25 años en su natal Antioquia.

La decisión de su hija, aseguró el experto en pantomima, no le sorprendió. “Me preocupó, hay cosas obvias que no se cómo voy a resolver, como los temas de mujeres o de los novios”, detalló, pero enfrento el desafío con responsabilidad porque “es mi única hija, mi intención era no dejarla tirada por cualquier parte”.

Buenos compañeros

Álex y Stephanie viven en una pequeña habitación en la que tienen un televisor y tres maletas de ropa, entre otras pertenencias. Por lo general, González trabaja de 5 a 11 de la noche monitoreando el ingreso de personas a un campo de futbol, actividad en la que es acompañado por su hija.

Mientras termina su recorrido vendiendo chocolates, se prepara para una presentación de pantomima denominada ‘Stop Bullying’ que llevará al Este de Los Ángeles. En el 2015 montó las historias tituladas “Amor” y “El Inmigrante”, en las que eventualmente intervino su hija.

“A veces no me quiero quitar el maquillaje”, señaló medio en broma sobre el personaje de Charles Chaplin en el que se convierte al subirse al escenario. “Las cosas que represento son chistosas, todo es felicidad y todo tiene una solución; cuando me quito la máscara la vida cotidiana es más difícil”.

El 20 de mayo anterior un juez firmó la sentencia otorgándole la custodia física de su hija. En consecuencia, la exesposa le pagará mensualmente 73 dólares de ‘child support’.

“La mamá manifestó que estaba de acuerdo en que mi hija se quedara conmigo”, dijo, destacando que un sábado cada 15 días, entre las 10 am y las 8 de la noche, Stephanie tiene que ir con su madre.

“Me llevo bien con mi papá, me trata bien”, dice la jovencita, mientras juega en el teléfono con unos audífonos en sus oídos. Antes de concluir la entrevista, cuestiona a su padre por unos comentarios, algo que González no supo que contestar. “¿Estás seguro de que no tengo novio?”.

‘No hay vergüenza’

Juan José Mangandi, oriundo de El Salvador, cuida solo a su hijo Barack desde que tenía 18 meses. Desde entonces han pasado un poco más de cinco años. Al principio, admite que no era aceptado por las mujeres cuando lo veían recogiendo a su pequeño en la escuela o en las juntas de padres. “Los hombres tenemos la capacidad de ser mamá y papá”, señala convencido.

“No me avergüenza ponerme un delantal y lavar los platos; me pongo en los zapatos de una mujer, entonces respeto y valoro lo que ellas hacen”, aseveró Mangandi, por lo que considera importante que se modifiquen los patrones culturales y que el hombre no juege solo el papel de proveedor porque genera una percepción negativa. “Esa es una extensión del machismo”.

La abogada Noreen Barcena explicó que en el campo legal todavía existe el estereotipo de que “la mamá es la mejor” para cuidar a los hijos. No obstante, la jurista destaca que los jueces de tribunales de familia no otorgan las custodias de forma automática a las mujeres. “No es muy común, pero está ocurriendo que ahora también se le está dando ese derecho a los padres”.

A criterio de Celia Lacayo, socióloga de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se está viendo un avance positivo, pero considera que los padres responsables “todavía son casos raros”.


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