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Ciudadanas detenidas por hablar español buscan que CBP tenga prohibido arrestos por raza, lenguaje o acento

Una de las mujeres detenidas graba el incidencente con el agente que las detuvo.

Una de las mujeres detenidas graba el incidencente con el agente que las detuvo.

(Cortesia)

Dos mujeres de origen latino pensaron que al ser ciudadanas, ellas nunca tendrían que enfrentar los problemas que atraviesan los indocumentados con las autoridades federales, pero dicen haberse equivocado.

Ana Suda y Martha “Mimi” Hernández, enfermeras auxiliares, alegan haber sido arrestadas por agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) por el hecho de hablar en español, mientras esperaban ser atendidas en una tienda de comida.

Las ciudadanas argumentan que el 16 de mayo del año pasado, luego de salir del gimnasio, decidieron pasar a la tienda a recoger leche y huevos en una tienda en Montana, Havre.

Ahí un agente fronterizo se les acercó mientras estaban en la línea y comentó sobre el acento de Hernández, preguntando dónde nacieron. Las mujeres le dijeron al agente que eran de Texas y California.

Las mujeres alegan que el agente las detuvo por 45 minutos en lugar de dejarlas ir, cuando se identificaron como ciudadanas estadounidenses, por lo que decidieron demandar. Parte del arresto fue grabado por las mujeres.

La American Civil Liberties Union (ACLU) de Montana, y el bufete de abogados Crowley Fleck PLLP presentaron la queja federal, en nombre de las dos ciudadanas estadounidenses.

La demanda busca bloquear permanentemente que CBP detenga a la gente por motivos de raza, acento y/o hablar español.

La queja sostiene que el agente les ordenó mostrar su identificación, a lo que estas rápidamente presentaron sus licencias de conducir válidas de Montana.

“No había ninguna razón para creer que ninguna de las dos mujeres había violado ninguna ley, pero a pesar de eso, el agente las detuvo en el estacionamiento. Las mujeres comenzaron a filmar al agente, preguntándole por qué los había atacado. Él respondió que ‘tiene que ver con que ustedes por hablar español en la tienda en un estado donde predominan los que hablan inglés’…”, agrega la querella.

Cody Wofsy, abogada del personal del Proyecto de Derechos de los Inmigrantes de la ACLU, afirma que lo que este agente hizo no tiene explicación.

“Es inconstitucional detener a las personas solo por su lenguaje, acento o color de su piel”, dice.

La demanda cita violaciones de la Cuarta Enmienda, porque no había ninguna razón legítima para arrestar a las mujeres; y de igual protección, porque el agente distinguió a las mujeres por motivos de raza, basándose en su uso del español como justificación y representación de la raza, añade Wofsy.

De hecho, según la denuncia, el supervisor del agente confirmó que las personas que hablan francés no habrían sido detenidas de manera similar.

Esta experiencia ha sido humillante y traumatizante, sostienen las demandantes. Y es que sus familias han vivido en Havre durante años.

Suda dice que su hija ahora también tiene miedo de hablar en español, preguntándole: “Mami, ¿estás segura de que podemos hablar en español?”.

“Esto cambió nuestras vidas, creo, para siempre”, dice Suda.

Por su parte, Hernández sostiene sentirse inclinada a ayudar a la gente como ella con la acción judicial.

“Mi amigo me dijo: ‘Oh escogieron [los agentes] a la persona equivocada’, pero yo dije… ‘No, escogieron a la persona correcta, la persona que va a defender a la siguiente”, dice Hernández.

Caitlin Borgmann, directora ejecutiva de la ACLU de Montana, indica que el arresto fue injustificado y discriminatorio, el cual “es parte de un patrón de abuso de larga data por parte de agentes locales de CBP”.


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