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Bacterias bucales pueden causar artritis

El informe indica que el denominador común entre la periodontitis (enfermedad de las encías), y un gran número de pacientes con AR, es la bacteria Aggregatibacter actinomycetemcomitans.

El informe indica que el denominador común entre la periodontitis (enfermedad de las encías), y un gran número de pacientes con AR, es la bacteria Aggregatibacter actinomycetemcomitans.

(Getty Images)

Expertos han advertido a la comunidad la importancia de mantener la boca limpia, ya que han encontrado que la bacteria que causa la periodontitis, también puede provocar artritis reumatoide.

El grupo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins reportó que hay evidencias de que una bacteria asociada con la enfermedad periodontal crónica, también es el factor desencadenante de la “autoinmunidad” que caracteriza la destrucción de las articulaciones en la artritis reumatoide (AR).

De acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, se estima que un millón y medio de personas en Estados Unidos viven con artritis reumatoide.

Según los doctores Kevon Sampson y Antony Rosen, los nuevos hallazgos brindan información novedosa que puede repercutir en la prevención y el tratamiento de la AR.

El informe indica que el denominador común entre la periodontitis (enfermedad de las encías), y un gran número de pacientes con AR, es la bacteria Aggregatibacter actinomycetemcomitans. La infección provocada por esta bacteria parece inducir la producción de proteínas citrulinadas, las cuales, se sospecha, activan el sistema inmunológico provocando la reacción inflamatoria que desencadena la AR.

“Esto es como poner las últimas piezas de un complicado rompecabezas en el que has trabajando por años”, explica el doctor Felipe Andrade, investigador principal del estudio y profesor adjunto de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

“Esta investigación es quizás lo más cercano a descubrir la causa fundamental de la AR”, añade el autor principal del estudio, el doctor Maximilian F. Konig, quien realizo estudios postdoctorales en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

El equipo de investigadores de este estudio, que consiste de expertos en microbiología periodontal, periodontitis y AR, comenzó la búsqueda de un denominador común que pudiera asociar a ambas enfermedades.

Las primeras pistas se obtuvieron del análisis de muestras obtenidas de pacientes con periodontitis en las que se descubrió que un proceso similar, que ya antes se había observado en las articulaciones de pacientes con AR, se estaba manifestando en las encías de pacientes con periodontitis. Este denominador común es conocido como hipercitrulinación.

Andrade explica que la citrulinación ocurre en todas las personas de manera natural como un medio para regular la función de las proteínas. Pero en pacientes con AR el proceso se vuelve hiperactivo, resultando en una acumulación anormal de las proteínas citrulinadas.

Esto lleva a la producción de anticuerpos que atacan a estas proteínas, lo que causa inflamación y daño a los tejidos sanos de la persona, lo cual es una característica distintiva de la AR.

La bacteria A. actinomycetemcomitans inicia la hipercitrulinación por medio de la secreción de una toxina, que usa como una estrategia de autodefensa para matar las células inmunitarias de la persona infectada.

En un estudio de 196 pacientes con AR, los investigadores descubrieron que casi la mitad de los pacientes, 92 de los 196, mostraban indicios de infección por la A. actinomycetemcomitans.

Estos datos son muy similares a la información obtenida de pacientes con periodontitis, cuyo porcentaje de positividad es cercano al 60 por ciento, pero contrasta con el estudio de personas sanas, en donde se encontró que solo un 11 por ciento de los individuos muestran evidencia de infección con la A. actinomycetemcomitans.

Un dato sorprendente del estudio es que la exposición a la A. actinomycetemcomitans fue un factor determinante en la producción de anticuerpos contra las proteínas citrulinadas en pacientes con predisposición genética a la AR.

Andrade advierte que más del 50 por ciento de los participantes en el estudio, diagnosticados con AR, no mostraron indicios de infección por A. actinomycetemcomitans, lo cual, según él, puede ser indicación de que otras bacterias en sitios como el intestino, pulmones o en otras áreas puedan estarse valiendo de un mecanismo similar para inducir la hipercitrulinación.


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