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Así es como el Condado de L.A. intenta hacerle frente a las muertes por sobredosis de opiáceos

(Getty Images)

En el 2016, el Condado de Los Ángeles tuvo una tasa de muertes por sobredosis de opiáceos de 3.2 por cada 100,000 personas. La tasa nacional fue de 13.3 por 100,000 personas.

Para el 2017, unos 488 residentes del condado angelino murieron por sobredosis relacionadas con opiáceos.

A pesar de tener una de las tasas más bajas en la nación por muertes de opiáceos, este condado busca hacerle frente a la crisis a través de una política, en la que el Departamento de Forense notifique a los médicos sobre los pacientes que han muerto por este tipo de sobredosis.

La política, propuesta por la supervisora Janice Hahn, está inspirada en una nueva investigación publicada por el médico forense del condado de L.A., el doctor Jonathan Lucas, que muestra que esta práctica lleva a los médicos a prescribir menos opiáceos.

“La adicción a los opiáceos es única, no comienza en una fiesta o en la calle, comienza en el consultorio de un médico”, enfatiza Hahn.

“Nuestros doctores necesitan saber de manera tangible las consecuencias de estos medicamentos, y esta es una oportunidad para que el condado trabaje de una manera creativa para ayudarlos a ser parte de la solución”, agrega.

Antes de convertirse en el jefe médico forense del condado de Los Ángeles, Lucas estaba trabajando como jefe adjunto de médico forense en San Diego y participó en un experimento pionero.

La oficina del médico forense comenzó a enviar cartas a los médicos, informándoles cuando sus pacientes murieron por sobredosis de opiáceos.

Los investigadores estudiaron las recetas de los médicos, luego de recibir la carta y descubrieron que los médicos que recibieron una carta escribieron un 10 por ciento menos de recetas de opiáceos durante el período de estudio de 3 meses.

“La conciencia funciona”, dice tras el experimento el doctor Jonathan Lucas.

“Alertar a los médicos sobre las muertes por sobredosis de pacientes es una oportunidad única, para que el departamento tenga un impacto en la salud pública, modifique los efectos y potencialmente salve vidas”, sostiene.

La junta de supervisores actualmente considera la moción, creada por Hahn y coescrita por la supervisora Hilda Solís, la cual instruye al jefe médico forense que entregue un informe en 30 días, sobre la factibilidad de implementar la política basada en este estudio.

“Un residente del condado de Los Ángeles que muere por una sobredosis de opiáceos es demasiado”, indica la supervisora Solís.

“Para enfrentar de manera efectiva la crisis de opiáceos, debemos pensar de manera innovadora, defender y ampliar nuestro alcance para ayudar a la mayor cantidad de gente posible, y eso incluye ayudar a nuestros residentes más vulnerables y a las comunidades de inmigrantes”, concluye.


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