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Arquidiócesis de L.A. admite culpa en el caso de violación de un niño

Reverendo Christopher Cunningham en los noventas.

Reverendo Christopher Cunningham en los noventas.

(Cortesia)

Otro caso de abuso sexual dentro de la Arquidiócesis de Los Ángeles se resuelve de forma extra judicial, tras la aceptación de alguna culpa en los hechos por parte de la entidad religiosa.

El demandante, identificado solo como John CJ Doe, alega que de niño fue abusado sexualmente por un pastor de la iglesia católica a la que asistió en la ciudad de Covina.

La demanda fue presentada en mayo del 2015, y también fue nombrada como demandados St. Louise Church of Marillac y el reverendo Christopher Cunningham.

El litigio alegó que Cunningham abusó del entonces menor de edad en el 2001 y el 2002, cuando Doe tenía entre 12 y 13 años.

La arquidiócesis emitió una declaración sobre el acuerdo, enfatizando que ellos no supieron “de ninguna acusación de conducta sexual inapropiada por el padre Cunningham hasta el 2015, cuando se presentó la reclamación inicial”.

“El padre Cunningham ha estado inactivo y fuera del ministerio desde el 2005, después de que la arquidiócesis recibió denuncias de violaciones de límites inapropiadas en agosto de 2005'’, agregaron.

El asunto fue investigado de acuerdo con la política de la arquidiócesis y un anuncio sobre las denuncias se realizó en la parroquia del padre Cunningham.

Cunningham tomó un permiso de ausencia, no ha estado en el ministerio desde entones y sigue negando todas las acusaciones que se han afirmado en su contra, según la iglesia católica.

El religioso tenía 42 años cuando fue reasignado a la Iglesia Católica Asunción, en Ventura, en el 2004, según los informes publicados en ese momento.

Partidarios de Cunningham enviaron 8,000 cartas a la Arquidiócesis Católica Romana de Los Ángeles suplicando no expulsar a su pastor, según los informes.

Ellos protestaron en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles en el centro de la ciudad y se llevaron a cabo reuniones para idear un plan para salvar a Cunningham.

Sin embargo, a los feligreses de Santa Luisa de Marillac no se les dio una explicación de la arquidiócesis de por qué el pastor fue transferido.

“A los feligreses no les dijeron que su expulsión tenía que ver con una acusación de abuso sexual de un niño’’, según la denuncia.

“Más bien, la (arquidiócesis), a través del (anterior) cardenal Roger Mahony, citó públicamente la inestabilidad emocional de Cunningham, su dureza en el ejercicio de la autoridad y una investigación de la iglesia en su contra’’, señalaron.

Mahony “reconoció públicamente que Cunningham convenció a otros para que guardaran silencio sobre sus malas acciones’’, según la demanda.

En lugar de anunciar el motivo de su partida, la arquidiócesis le permitió a Cunningham “inflamar a la comunidad parroquial para apoyarlo’’, alega la queja.

Cunningham fue removido del ministerio activo dentro de la arquidiócesis en 2006, pero no hubo acción hasta el 2013, cuando fue incluido en una lista de sacerdotes con acusaciones creíbles de abuso sexual.

“El aviso fue enterrado dentro de miles de páginas de archivos de sacerdotes que abusan de niños que habían sido ordenados para ser producidos por los tribunales’’, declaró la demanda.

La arquidiócesis no reveló porqué Cunningham fue removido de la parroquia de Covina, por temor a que sus presuntas víctimas se presentaran y que iniciaran casos criminales y civiles, declaró la demanda.

“En cambio, los acusados se han contentado con tener víctimas del padre Cunningham sufriendo en silencio creyendo que están solos '', declaró la demanda.

La arquidiócesis sabía que se habían presentado quejas anteriores sobre Cunningham, antes de que terminara su presunto abuso.

La queja sostiene que el padre invitaba a muchos jóvenes a su habitación, así como llevaba a los menores al cine o a tomar café sin tener acompañantes adultos vigilándolo.

Los abogados de la víctima no divulgaron los términos del acuerdo.


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