Anuncio
Share

Amor de madres: Exponen los talentos de sus hijos autistas como regalo de San Valentín

Karina ve a su hija orgullosa por los dibujos que hace a pesar de tener autismo.

Karina ve a su hija orgullosa por los dibujos que hace a pesar de tener autismo.

(Selene Rivera)

Como regalo de San Valentín, dos madres de Los Ángeles exponen al público los talentos de sus hijos con autismo.

El mensaje para la comunidad es que los menores de edad con este trastorno neurológico no están “locos”, como muchos los etiquetan. Al contrario, son niños observadores, sensibles y con habilidades sorprendentes, pero muy incomprendidos por su baja capacidad de comunicarse y relacionarse con otros.

Kary, de 14 años de edad, tiene ese trastorno. Ella podría ser la niña más popular de su escuela por sus dibujos animados, que dejan a todo espectador con la boca abierta. Sin embargo, en muchas ocasiones la menor es la burla de sus compañeros.

Karina López, madre de la menor, se enteró del problema de su hija cuando ella entró a la primaria.

Araceli Cabrera y su hijo Vince Álvarez.

Araceli Cabrera y su hijo Vince Álvarez.

(Selene Rivera)

“A la edad de tres años se comportaba diferente a otros niños. Ella tardó mucho en hablar, y cuando la dejaba sentaba en lugar ahí se quedaba por mucho tiempo sin moverse. Le gustaba también observar por horas las hileras de hormigas en los árboles”, dice López, madre del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles.

“Cuando mi hija fue diagnosticada, yo ni sabía que era el autismo, hasta que poco a poco empecé a informarme de que estos niños tienen problemas para comunicarse verbalmente, tienen comportamientos o intereses repetitivos, y evitan el contacto visual”, sostiene López.

No obstante, mientras que una persona con autismo puede tener síntomas que van de leves a graves, muchos niños tiene una capacidad extraordinaria en un área, como las matemáticas, la memoria, la música o el arte. Estos niños se conocen como “autistas inteligentes”.

Dibujo de Kary

Dibujo de Kary

(Cortesia)

Kary nunca había tenido una clase de dibujo; pero a la edad de cinco años ya le gustaba pintar su cara, su cuerpo y todo lo que estaba a su alcance. Una vez que entró a la escuela, su habilidad para dibujar se desarrolló aún más, tanto que su arte ha estado en varias exhibiciones escolares.

Por su parte, Vince Álvarez, de 11 años de edad, es muy inteligente para las matemáticas.

Dibujo de Kary

Dibujo de Kary

(Cortesia)

Araceli Cabrera, madre del menor, se enteró del trastornó de su hijo cuando el niño tenía 4 años de edad.

“No hablaba, no tenía noción del peligro… mucha gente me decía que algo estaba mal con él, que tenía que llevarlo al doctor, pero yo postergaba la visita. No quería aceptar que mi hijo sufriera de algo”, dice Cabrera.

El niño era muy hiperactivo, se salía de sus clases y no les ponía atención a los maestros, inclusive lo querían bajar de grado; pero después se percataron que lo que necesitaba era atención más individual, lo que mejoró sus calificaciones y su atención, a tal grado de poder resolver ecuaciones de matemáticas de un adolescente de preparatoria.

El menor también tiene clases de trompeta, y por oído se sabe las notas musicales.

Cabrera recuerda con dolor como algunos maestros le llegaron a decir que el niño no funcionaría ante la sociedad. Sin embargo, su cara se ilumina de felicidad y orgullo cuando comparte las habilidades del menor.

“Muchas veces, los padres de familia y, por lo consiguiente, sus hijos se burlan de los niños discapacitados, porque no están informados. Estas burlas y agresiones contra los afectados, dañan más su autoestima, desarrollo y comportamientos”, dice Cabrera.

“Mi mensaje para los padres de familia y otros menores en edad escolar es que nuestros hijos no están locos. Si, son diferentes, pero tienen talentos extraordinarios que los hacen más especiales”, dijo.

Asimismo, dice López, que “como adultos debemos de apoyar a los niños con discapacidades, y enseñarle a nuestros hijos tolerancia y compasión por otros”.

“Las madres con hijos discapacitados deben luchar contra la sociedad, el sistema escolar que en muchas ocasiones también etiqueta y abusa de los menores que como todos necesitan también mucho amor”, enfatizó.

De acuerdo al National Center for Health Statistics (NCHS), uno en cada 36 niños de la nación tiene autismo.

Sin embargo, los niños hispanos tienen menos probabilidades de ser diagnosticados con autismo que otros niño, así como menos oportunidades de recibir los servicios adecuados.


Anuncio