Alarma el rechazo de padres para vacunar a sus hijos contra el virus del papiloma humano

Alarma el rechazo de padres para vacunar a sus hijos contra el virus del papiloma humano

La comunidad médica se encuentra alarmada por el rechazo de los padres para vacunar a sus hijos en contra del virus del papiloma humano (VPH).

De acuerdo a la American Social Health Association, hasta un 80 por ciento de estadounidenses sexualmente activos se infectarán con el VPH en algún momento de su vida.

Todo parece indicar que la principal preocupación es la falta de conocimiento y recomendaciones de los médicos en las visitas, dice Anne Rositch, profesora adjunta del Departamento de Epidemiología de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins.

Rositch y sus investigadores recabaron datos en encuestas, que encontraron que solo un pequeño número de padres opta por no inmunizar a sus hijos contra del VPH, el cual es transmitido sexualmente debido a la preocupación de que la vacuna fomente o apoye la actividad sexual de los jóvenes.

Esta es la razón que los médicos a menudo arguyen como barrera para promover el uso de esta vacuna.

No obstante, los resultados han demostrado que las preocupaciones de los padres tienden a enfocarse, más bien en las reacciones adversas, la ausencia de necesidad, la falta del conocimiento sobre el VPH y la falta de una recomendación médica.

Estas observaciones podrían ayudar a los funcionarios de salud pública, y las sociedades profesionales a formular nuevas intervenciones que incrementen las tasas de inmunización contra el VPH.

La vacuna contra el VPH ya ha mostrado promesa para ayudar a contener las tasas crecientes, desde hace décadas, incluso de varios tipos de cáncer transmitidos por el virus, incluyendo aproximadamente 31,500 casos anuales en Estados Unidos de cánceres de cuello uterino, vagina, vulva, ano y cánceres oro faríngeos. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprobó la vacuna, a partir de los nueve años de edad, en el 2006 para las niñas y en el 2009 para los varones.

En todo el mundo, las investigaciones indican que la vacuna es prácticamente 100 por ciento eficaz, y bastante inocua, por lo cual la FDA llegó a la conclusión de que la gran mayoría de efectos secundarios son menores, y que los beneficios continúan sobrepasando a las reacciones adversas.

A pesar de la recomendación de incluir la vacuna como parte del esquema de vacunación infantil de rutina, en Estados Unidos el uso actual de la vacuna sigue siendo relativamente bajo.

En el 2016, último año del que existen datos disponibles sobre las tasas de vacunación, solo el 50 por ciento de las niñas que calificaban y el 38 por ciento de los varones que calificaban habían completado la serie de vacunas.

“Queríamos entender mejor por qué los padres optan por no vacunar a sus hijos contra el VPH, dado que tal información es crucial para diseñar mejores campañas de salud pública y mensajes para los proveedores de atención médica a fin de incrementar las tasas de vacunación”, señala Rositch.

Los investigadores extrajeron datos de la Encuesta Nacional de Vacunación de Adolescentes para el período 2010-2016, una serie de encuestas de control anual de vacunación realizadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Durante esos años, la encuesta incluía preguntas sobre si los padres planeaban vacunar a sus hijos contra el VPH y, si no, por qué optaban por no hacerlo. Esta era una pregunta abierta, lo cual permitía a los padres enumerar sus razones en lugar de seleccionar entre las opciones de una lista. 

Resultados

En el caso de las niñas, las razones principales que daban los padres para no vacunarlas se mantuvieron relativamente estables entre el 2010 y el 2016.

Estas incluían preocupaciones sobre la inocuidad de la vacuna (23% frente a 22%) y la ausencia de necesidad (21% frente a 20%), el conocimiento (14% frente a 13%) y la recomendación médica (9% frente a 10%).

El número de quienes mencionaban la ausencia de actividad sexual de sus hijas se redujo casi por la mitad en el transcurso de esos años (19% frente a 10%).

En el caso de los varones, las razones principales mencionadas por los padres para no vacunarlos en el 2010 disminuyeron con el tiempo.

Estas incluían la ausencia de necesidad (24% frente a 22%), la recomendación médica (22% frente a 17%) y el conocimiento (16% frente a 14%), la ausencia de actividad sexual del niño (16% frente a 9%) y el género (13% frente a 2%).

Sin embargo, las preocupaciones sobre la inocuidad de la vacuna incrementaron de 5% en el 2010 a 14% en el 2016.

Los especialistas proponen que los médicos que normalmente administran la vacuna contra el VPH, incluyendo médicos de familia, ginecoobstetras y pediatras, deberían enfocarse en el hecho de que la vacuna contra el VPH tiene un enorme potencial para prevenir muchos tipos de cáncer, y un sólido perfil de seguridad basado en más de una década de administración de la vacuna.

La vacuna contra el VPH puede brindar protección contra nueve cepas del VPH que causan cáncer.

El programa de dosificación recomendado para esta vacuna ahora incluye una serie de dos inyecciones, si la primera se administra antes de los 15 años, o una serie de tres inyecciones si la primera se administra después de los 15 años.                                                      

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