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Activistas en EE.UU. condenan Plan de la Frontera Sur en solidaridad con caravana de madres centroamericanas

Líderes religiosos del albergue "La 72" recibieron a las madres centroamericanas en Tenosique, Tabasco; mientras se escuchaba el grito de "Centroamérica unida, en busca de una vida".

Líderes religiosos del albergue “La 72" recibieron a las madres centroamericanas en Tenosique, Tabasco; mientras se escuchaba el grito de “Centroamérica unida, en busca de una vida”.

(Cortesía/Movimiento Migrante Mesoamericano)

El inicio de la caravana de las madres centroamericanas en busca de sus hijos desaparecidos tuvo resonancia en Estados Unidos, donde defensores de los derechos humanos condenaron la política migratoria de México.

Un grupo de mujeres originarias de Honduras, El Salvador y Guatemala comenzaron su recorrido hoy en Tenosique (Tabasco) y concluirá el 18 de diciembre en Tapachula (Chiapas), en el marco de la celebración del Día Internacional del Migrante.

“El dolor es el mismo, me uno a ellas a la distancia”, manifestó Mercedes Moreno, residente en el Sur de California, migrante salvadoreña que al igual que las integrantes de la caravana perdió a un hijo en 1991.

José Leonidas Moreno fue deportado en 1988 de Colorado. A sus 21 años, intentaba regresar a la Unión Americana, pero fue detenido por las autoridades mexicanas y enviado a Tapachula, lugar de donde su familia no supo nada de él.

A más de dos décadas de su desaparición, Mercedes no ha parado de buscarlo. A través del Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos (Cofamide) participa en diferentes acciones en Los Ángeles para generar conciencia del problema.

“Queremos que pare el maltrato a los migrantes, lo único que quieren es llegar a Estados Unidos”, exhortó Moreno, quien en el 2011 y 2012 participó en la caravana. “Tener a un hijo desaparecido es una incertidumbre que no lo deja vivir en paz a uno”.

La ola de niños centroamericanos no acompañados que se registró en el 2014, obligó al gobierno estadounidenses a implementar diferentes medidas para detener la migración, la administración de Enrique Peña Nieto hizo lo mismo en el país vecino.

El Plan Integral de la Frontera Sur, creado por el gobierno azteca en junio del año pasado, se presentó como una estrategia de protección al migrante, pero en la práctica sirvió solo para militarizar la frontera entre México y Guatemala.

“Este plan no vino de la nada, fue elaborado por Estados Unidos en los últimos años y ahora México realiza el trabajo sucio”, señaló Isabel García, portavoz de la Coalición de Derechos Humanos en Tucson Arizona.

Esta iniciativa, de acuerdo al Movimiento Migrante Mesoamericano, ha provocado que aumenten las deportaciones desde suelo mexicano, en donde se han detenido a 52.2% de los migrantes, mientras en Estados Unidos ha sido solo el 29.5%.

A juicio de Joseph Wiltberger, investigador y profesor de Migración de la Universidad Estatal de California en Northridge, esta política reafirma la visión de Washington, así como ocurrió en la época de la guerra fría utilizando la región como su patio trasero.

“La migración centroamericana se originó por el impacto de la política de Estados Unidos, luego vinieron las pandillas y la desigualdad social; ahora están huyendo nuevamente por la violencia”, destacó el académico.

El nuevo plan, aseguró Salvador Sanabria, director de la organización angelina El Rescate, no contribuye a la solución del problema de la migración, sino que expone a las familias desplazadas de la violencia a caer en manos del crimen organizado.

“La militarización de la frontera solo recrudeció los riesgos y van en aumento los ataques y abusos a la integridad de los migrantes, quienes se convierten en víctimas de secuestro, chantajes y asesinatos”, valoró el activista.

En el pasado reciente, durante esta época de fin de año, era común hospedar hasta a 40 personas en la Casa del Migrante Hogar de Misericordia, en Arriaga, Chiapas. Sin embargo, el escenario ha cambiado. Esta mañana solo tenían a 15.

En entrevista con HOY, Carlos Bartolo Solís, director de la organización, señaló que la migración se ha reducido en un 40% en esta zona, donde comenzaban la travesía los centroamericanos, debido a que las personas en tránsito han optado por otras rutas.

“El Plan de la Frontera Sur envió a los migrantes a la clandestinidad, otros están explorando la ruta del mar, por eso no sabemos lo que les está pasando, antes nosotros les dábamos voz”, advirtió el defensor de derechos humanos.

Al principio, agrega el activista, se tenía previsto que por medio de este plan las autoridades velaran por los derechos de los migrantes, asimismo dotarían de recursos a centros de derechos humanos, pero al final únicamente quedó en el papel.

Ante esa realidad, manifiesta Bartolo Solís, los principales desafíos los tienen los gobiernos del triángulo norte centroamericano, cuyos funcionarios han respondido con pasividad a las denuncias que realizan las organizaciones pro-inmigrantes.

“Los países centroamericanos pareciera que avalan la impunidad y la corrupción en México, porque no se observan mayores exigencias ante las violaciones”, cuestionó el activista.

Entretanto, bajo el lema #NosHacenFaltaTodos, las madres centroamericanas continuarán su caravana este martes 1 de diciembre en Tenosique (Tabasco) y luego llegarán al albergue El Caminante en Palenque, en el estado de Chiapas.

Desde que se creó este movimiento social, esta es la 11va caravana que realizan en territorio mexicano demandando justicia por los desaparecidos.

“Si en México los migrantes flotaran como flotan en el mar Mediterráneo, tendríamos cadáveres por todo México flotando”, manifestó en las redes sociales Marta Sánchez Soler, líder del Movimiento Migrante Mesoamericano.

“Los migrantes aquí son invisibles, terminan en las fosas clandestinas”, señaló Sánchez, quien junto a otras organizaciones buscan que estas violaciones salgan a la luz.


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