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Abuso sexual de menores ‘permitido’ dentro de la Diócesis de Orange

Obispo Kevin Vann en la Catedral de Cristo, dirige la Diócesis Católica Romana de Orange.

Obispo Kevin Vann en la Catedral de Cristo, dirige la Diócesis Católica Romana de Orange.

(Los Angeles Times)

Sobrevivientes, activistas y defensores en contra del abuso sexual perpetuado por sacerdotes de la iglesia, acusan a la Diócesis de Orange y a un reverendo por permitir estos crímenes en su territorio.

La demanda del sobreviviente John Doe, sostiene que la diócesis protegió y le pagó al padre John Ruhl, por sus servicios a pesar de ser acusado de violar a varios menores antes de ingresar a la Diócesis de Orange.

Doe afirma que fue abusado sexualmente por Ruhl, entre los ocho y 10 años de edad, en una parroquia en la ciudad de Placentia.

Ahora, el sobreviviente exige que la diócesis haga público todo lo que sabe del padre y que explique cómo se le permitió al “depredador en serie” formar parte de la diócesis a pesar de que sabían su record.

Asimismo, exige que den a conocer su paradero y finalmente le pregunta al obispo Kevin Van que explique qué está haciendo para proteger a los niños, dice el abogado Mike Reck, de la firma de abogados Jeff Anderson & Associates.

¿Dónde está el sacerdote Ruhl?

Ruhl fue ordenado en 1964, y llegó primero a trabajar en el 1967 a Our Lady Queen of Ángeles, después en Lady of Perpetual Help.

Pero fue hasta en 1978 que el padre se mudó a Orange para servir en varias iglesias.

“El padre fue aceptado voluntariamente para servir para la Diócesis de Orange en 1983, y ahí molestó John Doe”, sostiene el abogado.

“La diócesis sabía que ya había abusado de otros niños, y tras las quejas fue puesto en estatus inactivo entre el 1992 y 2001. Desde entonces no se sabe dónde está. Es imperativo saber dónde se encuentra esta amenaza pública”, alega Reck.

Jennifer Stain, sobreviviente y experta en abuso sexual, añade que una búsqueda señala que Ruhl puede estar en Illinois, Chicago, aun fungiendo como sacerdote.

En el 2016 la diócesis dio a conocer los nombres de 16 pederastas, pero “esa es una mitad verdad, lo que en mi libro es una mentira entera. Recientemente nuestra firma dio a conocer por lo menos 72 sacerdotes acusados”, dice Reck.

El reto y la respuesta

Los sobrevivientes retan al obispo Vann para que tome acción públicamente y permanentemente en contra del padre Ruhl, y que divulgue los nombres de todos los oficiales de la iglesia, de antes y ahora, que fueron cómplices en el encubrimiento del abuso sexual de menores.

Manuel Vega, sobreviviente, indica entender la importancia de “salir a la luz con la verdad”, refiriéndose a los sacerdotes implicados en abuso sexual.

“Los depredadores nunca paran. Los niños siguen siendo las víctimas. Los sobrevivientes tienen derecho a saber qué fue de los ofensores, y los niños no tienen por qué sufrir”, dice Vega.

La Diócesis de Orange no puede hablar sobre el litigio en pie, pero el obispo Van enfatiza “que la iglesia tome cualquier acusación de abuso extraordinariamente en serio”.


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