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62 por ciento de niños latinos en Estados Unidos viven en la pobreza

La investigación revela que de los 11.1 millones de menores de bajos recursos, cerca de un 13 por ciento vive en la pobreza profunda en familias con ingresos anuales de 11,925 dólares.

La investigación revela que de los 11.1 millones de menores de bajos recursos, cerca de un 13 por ciento vive en la pobreza profunda en familias con ingresos anuales de 11,925 dólares.

(Selene Rivera / HOY)

En Estados Unidos, alrededor de un 11.1 millones de niños, o sea un 62 por ciento de todos los menores latinos, vive en la pobreza o al resigo de la pobreza, revela un reporte del National Research Center on Hispanic Children and Families.

Las estadísticas son devastadoras teniendo en cuenta que actualmente los niños latinos constituyen aproximadamente uno de cada cuatro de todos niños en Estados Unidos. Y para el 2050 se prevé que conformen uno de cada tres, similar al número de niños anglosajones, señala Elizabeth Wildsmith, una de las tres autoras del reporte titulado “Un retrato nacional de los niños latinos con necesidades”.

A pesar de que existen un gran número de servicios para las familias de bajos recursos, la asistencia no llega a todos porque entre los menores necesitados existen diferentes niveles de pobreza y diferentes requisitos familiares que no llenan los estatus para obtener la ayuda, señala el hallazgo.

“Para nosotros era importante dar a conocer el estudio para que el gobierno sepa que la pobreza no se puede ver bajo un mismo molde así como los servicios deben ser más variados para llegar a todas las familias”, sostiene Wildsmith.

La investigación revela que de los 11.1 millones de menores de bajos recursos, cerca de un 13 por ciento vive en la pobreza profunda en familias con ingresos anuales de 11,925 dólares. Otro 19 por ciento de menores, vive en la pobreza promedio en familias con ingresos anuales entre los 11,925 y los 23,850 mientras en total un 80 por ciento vive al riesgo de la pobreza con ingresos familiares de 23,850 a los 47,700.

El hallazgo indica que mientras la mayoría de menores de bajos ingresos ha recibido ayuda del Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP) o la Asistencia Temporal para Familias Necesitadas (TANF ), los niños que viven en riesgo de la pobreza son el grupo que menos obtiene el auxilio debido al hecho de que viven en hogares cuyos ingresos, que aunque bajos, se mantienen por encima del umbral de elegibilidad.

“El problema es que si el gobierno no atiende a este sector, los niños que viven en la pobreza crónica tienen más riesgo de conservarse en este estado en su vida adulta y llegar a formar parte de la cifra de indigentes o con discapacidades”, indicó Wildsmith.

El estudio destaca que los niños entre la pobreza severa tienden a vivir en hogares con familias de padres solteros o un padrastro. A lo contrario, los menores en riesgo de la pobreza tienden a vivir con ambos padres biológicos.

Aproximadamente uno de cada 10 niños latinos que viven en la extrema pobreza o en el promedio de pobreza, vive con un adulto que ha completado por lo menos alguna educación posterior a la preparatoria.

No obstante, dos de cada 10 menores que viven en riesgo, viven con un adulto que ha completado alguna educación posterior a la preparatoria.

Asimismo, un tercio ( 34 por ciento ) de los menores que viven en la extrema pobreza, viven en hogares con más de una familia, en comparación con el 19 por ciento de los niños latinos en la pobreza promedio y el 17 por ciento de los niños en riesgo.

“Más de uno de cinco niños de bajos ingresos viven en hogares en los que no hay adultos que hablan muy bien el inglés, un factor que puede limitar su capacidad para acceder a determinados servicios públicos y su capacidad para interactuar con las instituciones sociales como escuelas, oficinas gubernamentales y el sistema de atención de la salud”, dijo Wildsmith.

“Lo importante es dar a conocer las estadísticas y entender que la población de menores latinos crece aceleradamente. Sabemos que las familias latinas tienen una ética muy fuerte de trabajar arduamente”, señaló Wildsmith. “Podemos capitalizar esta ética y proveerle a estos padres los servicios necesarios y entrenamiento de empleos mejor remunerados para cerrar la brecha”, agregó Wildsmith.


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