La corrupción ha invadido al Departamento del Sheriff, dice Alex Villanueva, candidato a ocupar ese puesto

La corrupción ha invadido al Departamento del Sheriff dice Alejandro Villanueva, candidato a ocupar ese puesto

Alex Villanueva es un hombre optimista. Y tiene motivos para serlo. Con apenas 20,000 dólares en el banco logró más de 400,000 votos en las elecciones de junio, que le dieron el derecho de competir en los comicios del próximo 6 noviembre para tratar de convertirse en el nuevo Sheriff del condado de Los Ángeles.

Villanueva tiene claro las cosas que hay que arreglar en el segundo departamento del Sheriff más grande de Estados Unidos.

Su diagnóstico es devastador: “Se han perdido todos los valores tradicionales de esa institución; imperan las decisiones personales sobre las leyes; y la corrupción es un cáncer endémico que se ha arraigado por falta de liderazgo”.

El resultado es un incremento en la delincuencia que ha desbordado todos los pronósticos. “En los primeros siete meses del año los homicidios aumentaron un 12 por ciento, y del 2015 al 2017, incrementaron nueve por ciento los crímenes violentos”, asegura Villanueva”.

Colaboración con ICE

El problema es que incluso las elevadas cifras de delincuencia que estamos viviendo podrían ser mucho mayores, porque hay un creciente número de latinos que por temor, no están denunciados casos de violencia doméstica, de abusos sexuales, de abusos laborales.

“Esto es resultado de la colaboración del actual sheriff Jim McDonnell con la política migratoria del presidente Donald Trump”, asegura Villanueva, quien es de origen puertorriqueño aunque creció en Chicago.

Ese apoyo a las políticas migratorias ha destruido años de trabajo comunitario y ha provocado que la comunidad pierda la confianza en sus autoridades, dijo.

Ante eso, Villanueva dijo que si gana las elecciones, dará su apoyo a la ley santuario del estado y los agentes de ICE no podrán poner un pie en las cárceles bajo su responsabilidad.  “Sólo van a poder entrar si tienen una orden judicial”, asegura.

Los latinos y el voto

Alex Villanueva alcanzó el 33.5 por ciento de los votos en las elecciones de junio. Un porcentaje elevado si se toma en cuenta que no tenía los mismos recursos económicos que los otros contendientes. Por eso, para poder seguir adelante y conseguir un triunfo histórico, tendría que contar con los votos de la comunidad latina.

El problema es que la gente no sale a votar. La mejor prueba de ello es el caso del ex alcalde Antonio Villaraigosa, quien apenas obtuvo un tercer lugar en las elecciones pasadas cuando buscaba la gubernatura del estado.

“Somos nuestro peor enemigo”, dice en medio de una profunda reflexión y asegura que cada votante latino debe entender que tiene una obligación con su familia, con sus amigos, con su comunidad. “Por cada latino que si puede votar, hay tres o cuatro que no pueden y dependen de que esa persona vote para su seguridad y bienestar”.

Con la ayuda de la comunidad latina, Villanueva podría hacer historia. El último Sheriff latino de los Ángeles fue Martín Aguirre, quien ocupó ese cargo en 1890.

Las prioridades

Villanueva es un hombre amable, seguro de sí mismo, y no se anda por las ramas. “Mi prioridad número uno es arreglar el sistema de promociones, voy a sacar a los corruptos”.

En su propuesta, por lo menos 15 de los 17 oficiales con rango de jefe serían despedidos. Los dos que permanecerían en sus puestos ayudarían a mantener la continuidad de la institución”.

Dice que por la corrupción y falta de liderazgo muchos buenos elementos han preferido retirarse para no ser parte de la administración del sheriff Jim McDonnell. “Voy a contratar a gente que ya se ha retirado, y que se jubiló porque no ha estado de acuerdo con las cosas que han estado pasando aquí”.

En su opinión este cambio de liderazgo es necesario y urgente. “Ellos son el símbolo de la corrupción, porque McDonnell dejó intacta toda la cúpula de mando, la misma que ya había  evidenciado su decadencia desde el tiempo del sheriff Paul Tanaka”.

La prioridad número dos para reformar esta institución que cuenta con más de 18,000 empleados y un presupuesto de 3.3 billones de dólares, es retomar el sistema de valores que se perdieron con el paso de los años. “Se deben respetar los procesos judiciales, los procesos administrativos de la organización. Actualmente la única ley que impera es la voluntad del sheriff… Es la ley de sus calzones, lo que él quiera es lo que se hace”.

Fuerza excesiva

Con sus 32 años de servicio,  Villanueva está consciente de que el uso excesivo de fuerza es un problema difícil de combatir y que los casos se magnifican por las cámaras, los teléfonos celulares y sobre todo por las redes sociales. “Si tomas los casos y los pones en relación con todos los contactos y todos los arrestos que hacen los agentes todos los días, se podrá ver que el porcentaje es muy bajo, pero cuando ocurre, recibe una enorme publicidad. Puedo asegurar que en el pasado había más casos de violencia excesiva”.

Pero es imposible tapar el sol con un dedo, por lo que Villanueva afirma que el reto es establecer políticas bien claras del uso de fuerza. “Deben ser políticas justas, no excesivas, pero sobre todo, el agente debe ser responsable de la decisión que está tomando”.

Aclaró que no responsabilizará a los agentes por errores honestos que cometan. “No hay que olvidar que los agentes son humanos, no robots, y que están actuando en medio de situaciones violentas de vida o muerte, con enfermos mentales o con delincuentes tratando de escapar. Ellos deben tomar decisiones en cuestión de segundos”.

Las mujeres y las minorías

El tema de las mujeres en el interior del Departamento requiere una acción mucho más amplia. Actualmente ellas constituyen el 18 por ciento de toda la fuerza. “El problema”, dice Villanueva, “es que ese porcentaje se ha mantenido estable desde hace varias décadas”.

Su objetivo, dice, es que al menos el 25 por ciento se los empleados del departamento sean mujeres. “No es fácil porque hay muchos factores que las detiene en sus carreras, como la maternidad, los hijos, el miedo a la violencia”.

La estrategia para aumentar ese porcentaje es que cada oficial pase al menos los primeros cuatro años patrullando en una sola estación. “En la actualidad los oficiales de más alto rango pasan todo el tiempo en las oficinas, sin contacto con el público, eso abrirá nuevos espacios para las mujeres”, dice Villanueva.

Pero otro problema serio es que ni las mujeres ni las minorías pueden llegar a los puestos más altos.

Aunque los blancos ya no son mayoría en el departamento, todos los puestos de poder están en manos de hombres blancos. “Las minorías y las mujeres no podemos seguir siendo tratados como adornos para la ventana, debemos poder llegar también a los puestos de mando”.

Villanueva sabe de lo que está hablando. En su tesis de maestría estudió el impacto de las promociones en la representación latina del Departamento del Sheriff, y se dio cuenta de la enorme disparidad existente. Durante su doctorado, estudio el impacto que tenían los sistemas de promoción de los diferentes grupos étnicos en el funcionamiento de los principales departamentos de policía del país.

“Hay un impacto enorme, y lo que ha quedado demostrado es que mientras más ojos vigilando haya, mejor es la diversidad y la representación de las minorías en los cuerpos de mando”.

La falta de liderazgo

Tal vez una de las consecuencias más graves de la falta de liderazgo actual en el Departamento del Sheriff es el incremento de los índices de delincuencia no sólo en la ciudad, sino incluso en el interior de las cárceles.

“Los agentes están como atados de manos. Si son agredidos, no pueden responder con rapidez, prácticamente tienen que consultar con sus superiores cada acción que pueden tomar”, dice Villanueva. “Esto ha dado como resultado que las cárceles estén prácticamente fuera de control”.

“Pasé 32 años como agente y nunca vi un agente apuñalado por un preso, en 2017, hubo tres casos”, dice Villanueva, quien agrega que las cárceles están inundadas de droga. “Sólo en junio hubo 14 casos de sobredosis”.

Villanueva lo advierte con toda claridad: “Si las cosas siguen así en cualquier momento va a haber un motín en la cárcel y va a haber muertos y eso va a ser culpa de la falta de liderazgo del sheriff Jim McDonnell, porque ha desestabilizado todo el sistema carcelario”.

Copyright © 2018, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group
69°