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El problema del ‘slut shaming’ dentro de las escuelas

Mary “James” Salazar y su madre siempre han visto juntas el programa “Law and Order: Special Victims Unit”. Ahí fue en donde, por primera vez, escucharon hablar de la expresión en inglés ‘slut shaming’ [que significa tildar a una mujer de prostituta, o hacerla sentir culpable por ciertos comportamientos distintos a las expectativas de género]. En el programa de TV, las víctimas eran acusadas ¿¿por haber sufrido un acoso sexual, y juzgadas por la ropa que llevaban puesta en esa ocasión.

Slut shaming no era un fenómeno que James esperaba encontrar en su propia escuela. La estudiante, por entonces de 16 años, relató que en octubre último pasó un día fuera de su clase debido a que llevaba un vestido de tirantes de color rojo, durante una ola de calor que se registraba en Los Ángeles. Al verla, un consejero le dijo que no podría volver a clase, a menos que se pusiera un suéter encima. James explicó que el personal de la escuela remarcó que su sostén podía verse, y que su ropa era demasiado reveladora y generaba distracción.

James, quien ahora tiene 17 años, les respondió que estaban tomando una medida sexista. Y se negó a cambiarse de ropa. “Yo estaba allí para aprender”, contó Salazar en la manifestación contra el ‘slut shaming’ que ella y una amiga organizaron frente a la escuela unas semanas después del incidente. “Deberíamos poder expresarnos como queremos”.

¿Qué significa ‘slut shaming’?

‘Slut shaming’ es la práctica de criticar o juzgar a las personas, mayormente a mujeres y jovencitas, por su actividad sexual o por suposiciones acerca de ésta. Estos supuestos se basan en la ropa que las mujeres llevan, en cómo se ven o en rumores acerca de ellas.

El ‘slut shaming’ se percibe desde una edad temprana. Una encuesta realizada en 2011 y a nivel nacional por la American Association of University Women (AAUW) halló que el ‘slut shaming’ es una de las formas más comunes de acoso sexual entre los estudiantes de secundaria y preparatoria. Un tercio de todos los alumnos habían experimentado “comentarios sexuales inoportunos, chistes o gestos acerca de una persona”. Un 46% de las mujeres reconoció haberlo experimentado, contra un 22% de los varones que dijo haberlo vivido.

Más de una cuarta parte de todas las mujeres y el 13% de los varones han sido víctimas “de comentarios sexuales no deseados, chistes o imágenes, o de alguien que publica en las redes sociales algo sobre ellos”.

Los expertos dicen que el ‘slut shaming’ puede darse si los códigos de vestimenta –y el cumplimiento de éstos- apuntan a asegurar que la vestimenta de las chicas no sea ‘una distracción’ para los varones, o a los rumores que los estudiantes difunden entre ellos mismos. Más allá de la ropa, según los activistas, el ‘slut shaming’ influye en la forma de pensar acerca de la responsabilidad de las niñas para evitar su propio ataque sexual.

La expresión ‘slut shaming’ es redundante, puesto que la palabra slut (‘zorra’) ha tenido siempre una connotación negativa.

“Está diseñado para insultar a las mujeres que tienen voluntad o experiencia sexual, o que buscan placer sexual”, afirmó Shira Tarrant, profesora de la Universidad Estatal de Long Beach, que investiga temas de género y políticas sexuales. “Pero no tenemos una palabra que describa a una mujer sexualmente activa que está feliz y alegre”.

¿Los niños son víctimas del ‘slut shaming’?

En términos generales, no. “Los varones, en su mayor parte, no son víctimas de esto como lo son las chicas”, aseguró Catherine Hill, vicepresidente de investigación de la AAUW.

Los varones sufren acoso sexual e intimidación en las escuelas, pero es a menudo por cosas que socavan las nociones tradicionales de la masculinidad -los niños que tienen sobrepeso o que no hacen deportes son un objetivo más común de esto, y para insultarlos suelen llamarlos ‘gay’, según la investigación realizada por Hill.

Para las niñas, la vergüenza del ‘slut shaming’ incluye ser objeto de rumores, que publiquen fotos de ellas y que “básicamente sean señaladas como objetos sexuales”, afirmó la experta. Eso tiene una connotación negativa, mientras que los niños son menos propensos a los rumores sexuales que perjudiquen su reputación.

¿Cómo afectan estos incidentes a los estudiantes?

James dijo que el incidente con el código de vestimenta que la mantuvo fuera de clases todo el día interrumpió su educación. Después de ello, abandonó la escuela Ramón C. Cortines School Of Visual and Performing Arts y actualmente está terminando la preparatoria a través de un programa de estudio electrónico desde su casa. La estudiante ya había considerado dejar el campus antes del hecho, pero la violación al código de vestimenta fue lo que convenció a su mamá de que era necesario concretar el cambio, dijo Luisa Salazar, madre de James.

En otras escuelas del estado los estudiantes se han enfrentado a consecuencias similares, debido a los códigos de vestimenta. En el centro de California, una adolescente ganó el derecho a llevar a la escuela una camiseta que dice “Nadie sabe que soy lesbiana”. De acuerdo con la demanda, el asistente del director había señalado que la camiseta “promovía el sexo” y era además una “invitación abierta a tener sexo”.

¿El ‘slut shaming’ es una clase de acoso?

Sí. “Es una acoso de género”, afirmó Tarrant. “Es un acoso sexualizado”. La experta espera que, si la gente comienza a reconocer el ‘slut shaming’ como una forma de intimidación, podría entonces evitarlo.

Para los estudiantes que sufren de ello, la larga lista de consecuencias puede incluir “depresión, suicidio, alienación, odio a sí mismos, miedo sexual, imprudencia sexual”, señaló Tarrant. Todo ello afecta la habilidad del estudiante para concentrarse y tener éxito en el salón de clases.

Un estudio de la UCLA realizado en 2010 descubrió que los estudiantes que habían sido intimidados en la escuela secundaria obtenían calificaciones más bajas.

Para Hill, el ‘slut shaming’ no sólo es una intimidación, sino una forma de acoso sexual.

Los estudiantes de secundaria y preparatoria que son objeto de acoso sexual no quieren ir a la escuela, se enferman y tienen dificultad para estudiar y dormir. También suelen tener problemas en la escuela, dejan de jugar un deporte o actividad, e incluso no van a clases, según reveló el informe de AAUW.

Pero, ¿no necesitamos códigos de vestimenta?

Hay opiniones encontradas acerca de cómo los códigos de vestimenta afectan el rendimiento de los estudiantes, señaló Hill.

Los códigos de vestimenta ayudan a los estudiantes a que enfocarse en el aula y en el aprendizaje, en lugar de estar fijándose en la ropa de los otros niños, explicó Earl Perkins, superintendente auxiliar que supervisa las operaciones escolares en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD). “Si los muchachos llegan a la escuela con los pantalones colgando hacia abajo y camisetas sin mangas... todas las niñas les prestan atención”, señaló Perkins. “Si todas las chicas llegan a la escuela con mostrando todo... todos mis niños se concentran en ellas”.

Para Perkins, ni los códigos de vestimenta ni su aplicación son sexistas. Un problema con esta lógica es que a las niñas les “venden” ropa que cubre menos el cuerpo que a los niños, por lo cual son más propensas a ser un blanco de los códigos, explicó Terri Conley, profesora de estudios de la mujer en la Universidad de Michigan.

Esa es una función de la moda, los medios de comunicación y la arraigada expectativa social de que los cuerpos de las mujeres son más ‘sexuales’ que los de los hombres, precisó Conley. Así que las chicas compran pantalones más cortos y camisas más cortas, porque eso es lo que está disponible para ellas. Luego se les castiga por ser provocativas. “Allí es cuando uno siente que la situación no es pareja con todos”, remarcó.

Es cierto que durante su paso por la escuela secundaria y preparatoria, los adolescentes están explorando su sexualidad y la forma de expresarla, y esto incluye la ropa, dijo Hill. Pero eso no significa que cada prenda esté destinada a ser atractiva sexualmente, o diseñada para atraer la atención masculina, agregó. Tampoco quiere decir que las niñas deben ser consideradas responsables por ser una distracción para los niños.

¿Cómo se relaciona el slut shaming con las violaciones?

La idea de que las niñas deben evitar el uso de ciertas prendas de vestir porque los niños pueden verse afectados no sólo es equivocada, sino también peligrosa, explicó Tarrant.

El concepto de que las mujeres son responsables de la reacción de los hombres, o que los hombres son incapaces de controlarse a sí mismos, conduce a culpar a las víctimas después de que han sido atacadas sexualmente. “El mensaje es que los varones no pueden evitarlo... Este mensaje es muy peligroso”, aseguró Tarrant. “Sabemos que esto no es verdad”.

Cuando una mujer es agredida sexualmente, la gente suele preguntar qué llevaba puesto. También preguntan acerca de su historial sexual, sugiriendo que el asalto pudo haber sido provocado por la ropa que llevaba puesta, o porque ella tenía relaciones sexuales con otras personas.

El LAUSD intentó usar en un caso civil el historial sexual de una joven para responsabilizarla por el ataque sexual que había vivido. Una corte de apelaciones dictaminó que el distrito escolar no puede usar ese argumento, y una nueva ley del estado de California prohíbe tales argumentos.

¿Qué hace la gente acerca de esto?

Al enterarse de la situación de James, su compañera de clase y amiga Angel Fabre decidió iniciar un movimiento de protesta en la escuela. Angel comenzó con una petición en línea para “separar la vestimenta de la educación”, y realizó una manifestación en contra del ‘slut shaming’ para llamar la atención en cuanto a la aplicación del código de vestimenta.

“Este código de vestimenta está promoviendo la idea... de no soy apropiada, y de que debería avergonzarme de mí misma”, dijo Fabre, de 17 años de edad, durante la manifestación.

El superintendente del Distrito Escolar Unificado para el área central, Roberto Martínez, informó que pedirá a los directores de cerca de 160 escuelas bajo su supervisión que revisen sus políticas de vestimenta, luego de que el diario Los Angeles Times le preguntara sobre el incidente con James y la protesta posterior. Según él, las escuelas podrían hacer un mejor trabajo, enseñando a los estudiantes respeto y consentimiento a través de las clases de estudios de género y lecciones acerca de la violencia contra la mujer.

El movimiento para hacer frente a los códigos de vestimenta y el ‘slut shaming’ se extiende mucho más allá de los estudiantes de Los Ángeles. En Canadá, los estudiantes celebraron el ‘día del corte de camisetas’, luego de que se les dijera que no podían mostrar su abdomen. En Illinois, algunos alumnos llevaron a cabo en 2014 un evento similar para hacer valer su derecho a llevar leggings (o calzas).

También luego de que un oficial de policía de Toronto le aconsejara a las mujeres no vestirse como ‘zorras’ si no querían ser atacadas, muchas mujeres en Canadá y Estados Unidos comenzaron a organizar caminatas de protesta (llamadas ‘Slutwalks’) para protestar por culpar a la víctima. Algunas de estas manifestaciones se realizaron en la ciudad de Los Ángeles.

Finalmente, Tarrant remarcó que tanto las escuelas como los padres deben mantener conversaciones tempranas con los estudiantes acerca del consentimiento sexual y el respeto, para atacar el ‘slut shaming’ desde la raíz.

La reportera de planta del L.A Times Lisa Biagiotti contribuyó con esta historia.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí

Traducción: Diana Cervantes


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