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Pese a los nuevos requisitos, se proyecta una alta tasa de graduación en el LAUSD

Estudiantes de preparatoria del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles realizaron protestas el año pasado para mantener los estándares académicos, y ayudar a los estudiantes a alcanzarlos. (Rick Loomis / Los Angeles Times).

Estudiantes de preparatoria del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles realizaron protestas el año pasado para mantener los estándares académicos, y ayudar a los estudiantes a alcanzarlos. (Rick Loomis / Los Angeles Times).

Durante años, los funcionarios de las escuelas de Los Ángeles han sugerido que lograr un ‘milagro académico’ sería insostenible -e incluso sospechoso- y que, para que el sistema escolar académicamente retrasado obtuviera logros duraderos, el recorrido debía realizarse paso a paso. El viernes último, el discurso cambió.

Ahora, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) afirma que, de la noche a la mañana, ha evitado una crisis de graduación que se veía venir y que incluso podría llegar a entregar el mayor número de diplomas de su historia. “Hemos logrado avances espectaculares”, declaró Frances Gipson, la nueva responsable distrital de instrucción.

La mala noticia había llegado en diciembre pasado. En ese momento, se proyectaba que sólo el 54% de los estudiantes sénior, o de último año, se graduarían en base a los requisitos más rígidos que entraron en vigor en este año escolar. La cifra representaba una caída libre de la tasa del 74% que se había registrado el año pasado, a pesar de haberse preparado durante más de una década para los nuevos estándares más altos.

Luego ocurrió lo que parecía imposible. Desde principios de febrero -después de un receso invernal de tres semanas y un mes completo de clases- la tasa de graduación estimada se elevó al 63%, y los funcionarios creen con optimismo que la tasa se incrementará, llegando tal vez al 80%.

“Seguimos abriendo nuevos caminos, mientras nos preparamos para nuestra primera clase de graduados que cumple con los nuevos requisitos”, señaló un informe enviado el jueves pasado a la Junta de Educación. “La familia del LAUSD ha puesto “manos a la obra” y se ha ocupado de nuestros graduados, brindando los apoyos necesarios para asegurar su éxito”.

El distrito reservó $15 millones para diversos programas y estrategias, pero un esfuerzo claro -que ha dado un gran resultado- han sido los cursos en línea. Los estudiantes los realizan y rápidamente obtienen créditos para las clases que han reprobado en el pasado. “Esto plantea preguntas acerca de la integridad del sistema”, expresó el profesor de educación de UCLA Pedro Noguera. “Un gran número de distritos escolares en todo el país están utilizando clases en línea para la recuperación de créditos. Esto es parcialmente responsable del aumento en la tasa de graduación nacional que todos, desde la Secretaría de Educación hasta el presidente, han celebrado”. “Es un poco incierta todavía”, agregó Noguera, respecto de la efectividad de estas clases. “Obviamente, no le estamos haciendo un favor a los jóvenes si se gradúan cuando no están preparados”.

Por su parte, Gipson aseguró que el distrito trabajó para asegurar el mantenimiento del rigor académico.

Al menos una medida, fuera del distrito, prueba que los estudiantes sénior de este año no mostraron un fuerte aumento en sus calificaciones cuando tomaron las pruebas estandarizadas de los alumnos de tercer año (juniors). En la prueba de inglés, sólo el 45% cumplió con los objetivos de aprendizaje propuestos por el estado. En matemáticas, el número fue del 19%.

Durante mucho tiempo, los nuevos estándares de graduación del distrito han sido fuente de debate. Los estudiantes sénior de este año son los primeros que deben pasar una serie de clases que les haría potencialmente elegibles para asistir a una universidad estatal con carreras de cuatro años. En estas clases, el distrito exige una calificación aprobatoria mínima de D.

Los estándares han sido atacados por parte de grupos con puntos de vista opuestos acerca de cómo hacer que los cursos académicos sean significativos para los estudiantes. Algunos insisten en que la norma es demasiado permisiva, porque los alumnos necesitan una calificación mínima de C para ser elegibles en los sistemas de UC o Cal State. El nuevo estándar del distrito está por debajo de ese requerimiento.

A otros les preocupa que la nueva norma sea demasiado exigente. Por ejemplo, los estudiantes deben aprobar álgebra de nivel intermedio, cuando el estado requiere que los graduados de preparatoria sólo aprueben álgebra para principiantes.

Algunos críticos también están preocupados de que el enfoque en el plan de estudios de preparación para la universidad limite la oportunidad de tomar clases optativas, tales como cálculo o fotografía. “Creo que los requisitos eran excesivos y, al parecer, el distrito encontró la forma de mejorarlos”, dijo Gary Orfield, codirector del Proyecto de Derechos Civiles de UCLA. “Dado el alto costo de las deserciones escolares, no creo que sea una mala idea para el presente”.

howard.blume@latimes.com

Twitter: @howardblume

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí

Traducción: Diana Cervantes


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