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Murió Scott Folsom, el gran guardián de las escuelas angelinas

Scott Folsom, el rostro de la Asociación de Padres y Maestros (PTA) en Los Ángeles, murió la semana pasada. Durante más de una década vigiló el dinero destinado a la construcción de escuelas, y fue extraoficialmente una tribuna para los estudiantes del Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (Mark Boster / Los Angeles Times).

Scott Folsom, el rostro de la Asociación de Padres y Maestros (PTA) en Los Ángeles, murió la semana pasada. Durante más de una década vigiló el dinero destinado a la construcción de escuelas, y fue extraoficialmente una tribuna para los estudiantes del Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (Mark Boster / Los Angeles Times).

Scott Folsom, un productor independiente de Hollywood quien nunca logró causar gran ruido en la industria del espectáculo, encontró su verdadera vocación en otro rol, el de vigilante -oficial y extraoficial- del Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD, por sus siglas en inglés).

Folsom, de 69 años, murió la semana pasada, después de dos años de una larga batalla contra el cáncer, que casi nunca lo apartó de sus reuniones con la Junta Escolar o de su blog: 4LAKids.

Para muchos en Los Ángeles, Folsom era la cara de la Asociación Estudiantil Padres Maestros, mejor conocida como PTSA o PTA, con la cual se había involucrado hace más de dos décadas, poco tiempo después de inscribir a su hija Alana en Mt. Washington Elementary. Desde ese momento, participó en casi todas las áreas posibles del PTSA local y estatal.

Como representante de los padres de familia, Folsom también ocupó muchos cargos del distrito. En 2001, la Junta de Educación lo convocó para el comité llamado Bond Oversight Committee, que supervisó el mayor proyecto de construcción de escuelas en el país. Fue parte de ese comité por más tiempo que cualquier otro miembro, y desde allí hizo preguntas incisivas, que hicieron que los proyectos fueran mejores y más eficientes.

“Podía ser una piedra en el zapato”, afirmó el exsuperintendente del LAUSD Roy Romer, en una reciente columna de Steve Lopez, al hablar acerca de Folsom. “Pero en general, él estaba allí cuando uno lo necesitaba, para ayudar a hacer el trabajo”.

En esa nota, Romer añadía: “era una de las piezas clave... y estábamos en un momento memorable. Construimos escuelas por un valor cercano a los $1900 millones de dólares”.

La actual superintendente de Los Ángeles, Michelle King y el presidente de la Junta Escolar, Steve Zimmer, emitieron una declaración conjunta con motivo de su fallecimiento: “en muchos sentidos, él fue la conciencia de este distrito. Apoyó lo que era mejor para los estudiantes, incluyendo los programas de arte, servicios médicos y educación para la salud”.
En su blog o en un comité, Folsom podía decir lo que pensaba, incluso si despertaba tempranas y proféticas preocupaciones sobre los planes del distrito para proporcionar un iPad a cada estudiante -un proyecto muy costoso, que finalmente se derrumbó con obstáculos políticos, técnicos y de presupuesto-.

En la última publicación de su blog, realizada el 10 de julio pasado, Folsom reprendió suavemente a “sus excelencias” escolares, que predicaron las virtudes antes de la reelección de Zimmer como presidente. “Steve es un querido amigo, y ser concreto nunca ha sido su punto más fuerte...”

Folsom había nacido en San Diego, el 17 de junio de 1947. Era hijo de un piloto comercial y una actriz, y su familia se había mudado a Los Ángeles para que Folsom fuese educado íntegramente en una escuela del LAUSD. Se graduó de Hollywood High en 1966 y nunca ocultó el hecho de haber asistido a una escuela comunitaria; su familia no está segura de que haya obtenido un título. “Nunca sintió que la escuela le enseñaba las cosas que necesitaba”, dijo su esposa Linda. “Sentía que era más inteligente que los maestros, y probablemente lo era”.

Más tarde, Folsom se convertiría en un apasionado defensor de los profesores y su trabajo.
Después de un empleo en una oficina de construcción, Folsom comenzó a dedicarse a la producción de Hollywood, donde conoció a su esposa, quien verdaderamente -y a diferencia de Folsom- tenía un don para la producción. Ella desarrolló una exitosa carrera en Disney, mientras que su marido se sumergió en el consejo del LAUSD y las juntas vecinales. “El voluntariado lo ayudó a echar raíces”, señaló su hija, Alana. “Fue lo que lo mantuvo en movimiento”, agregó.

Además de su esposa e hija, a Folsom le sobreviven su hermanastro, Gerrit Folsom, su hermanastra, Lindsey Folsom, y su padre, Samuel.

howard.blume@latimes.com
Twitter: @howardblume

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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