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Las escuelas de L.A. devolvieron la totalidad de las armas provistas por el Departamento de Defensa

El oficial de policía Henry Anderson (segundo, de izquierda a derecha) acompañado por oficiales de Gardena en la Robert E. Peary Middle School, de esa ciudad (Irfan Khan / Los Angeles Times).

El oficial de policía Henry Anderson (segundo, de izquierda a derecha) acompañado por oficiales de Gardena en la Robert E. Peary Middle School, de esa ciudad (Irfan Khan / Los Angeles Times).

El Departamento de Policía Escolar de Los Ángeles (LASPD) ya no tiene más armas del polémico programa del Departamento de Defensa, según informó una carta que el distrito escolar envió a diferentes activistas hace unos días.

La recolección de armas incluyó lanzagranadas, un vehículo blindado y resistente a minas, además de fusiles.

El 5 de febrero pasado, el departamento devolvió las últimas armas obtenidas a través del programa del Departamento de Defensa, que equipó a los departamentos locales de policía con un excedente de armas y equipamiento. El distrito envió una carta para informar esta maniobra al Labor/Community Strategy Center, un grupo protector de los derechos civiles, y también la proveyó a Los Angeles Times.

Pero el martes, un puñado de activistas se presentó ante el comité para exigir pruebas. Según el director del Strategy Center, Eric Mann, devolver todas las armas no es suficiente. Tanto él como otras personas quieren ver pruebas de que las armas han sido devueltas; también desean recibir una disculpa por parte del distrito y la promesa de que cortarán todos los lazos con el Departamento de Defensa. Además, afirmaron que preferirían ver una reducción de la fuerza policiaca en las escuelas y en las armas existentes, señaló en una entrevista.

Mann definió el encuentro de activistas como ‘una reunión de la junta escolar del pueblo’, y habló durante aproximadamente media hora, antes de que los agentes de seguridad lo obligaran a salir del lugar.

Desde 2014, activistas del Strategy Center han solicitado al distrito en repetidas ocasiones que hagan público un inventario de las armas proporcionadas por el Departamento de Defensa, para devolverlas o destruirlas.

Una portavoz del LAUSD, Shannon Haber, no pudo precisar con prontitud cuántos fusiles se habían devuelto. Pero, hasta 2014, el distrito tenía 61 fusiles automáticos de tipo M-16, los cuales fueron modificados y convertidos en semiautomáticos.

Ese mismo año, el distrito devolvió los lanzagranadas después de una investigación ordenada cuando el Departamento de Policía de Ferguson empleó armas del Departamento de Defensa contra protestantes, en Missouri.

En ese momento, el distrito escolar emitió un comunicado para justificar su decisión de retener los vehículos blindados y los fusiles: “Si bien reconocemos que este vehículo blindado es ‘de uso militar’, también es un equipo que puede proteger la vida y que el distrito no podría obtener de otra manera”. La declaración de 2014 también tildaba a los fusiles como “elementos esenciales para salvar vidas”.

El entonces superintendente, Ramón C. Cortines, envió una carta a los activistas en 2015, explicándoles que el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) ya no participaba del Programa 1033 del Departamento de Defensa, y que el distrito sólo tenía armas y equipo ‘estándar, de fuerza policiaca civil’”.

En la reunión del martes, los activistas recitaron el Juramento de Lealtad a la Bandera (Pledge of Allegiance) y exigieron ser escuchados antes de que otra empresa pudiera intervenir. El superintendente asistente Earl Perkins se adelantó e hizo una señal a los operadores de cámara -rozó su cuello con el borde de una mano, simulando el corte de su garganta- para que detuvieran la transmisión en vivo mientras el presidente y miembro de la junta, George McKenna, intentaba restablecer el orden.

“Pasamos un año y medio jugando con sus reglas”, afirmó Mann, dirigiéndose hacia quienes aún permanecían en la sala de junta. McKenna intervino para asegurar que el distrito ya había devuelto las armas en cuestión.

Cuando se hizo evidente que el grupo de manifestantes no se retiraría, incluso si se les daba la oportunidad de hablar, McKenna se levantó y salió de la habitación, junto con otros miembros y personal de la junta.

“Pueden montar su espectáculo”, dijo un frustrado McKenna. “Nosotros volveremos después”.

sonali.kohli@latimes.com

Twitter: @Sonali_Kohli

howard.blume@latimes.com

Twitter: @howardblume

Traducción: Diana Cervantes

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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