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La lucha contra las escuelas autónomas de California

Alrededor de una quinta parte de los estudiantes del Distrito Escolar Unificado de San Diego asisten a escuelas charter como a Preparatory Middle School, que aparece arriba en la foto. El distrito espera que esa cifra aumente (Misael Virgen / San Diego Union-Tribune).

Alrededor de una quinta parte de los estudiantes del Distrito Escolar Unificado de San Diego asisten a escuelas charter como a Preparatory Middle School, que aparece arriba en la foto. El distrito espera que esa cifra aumente (Misael Virgen / San Diego Union-Tribune).

El crecimiento de las escuelas charter ha sacudido el panorama de la educación pública en el condado de San Diego. Y a pesar de los esfuerzos para limitar la propagación de estos planteles,que se administran de forma independiente, no hay ninguna señal de que su expansión vaya a disminuir.

En el año escolar 2008-2009, 38,680 alumnos asistieron a 73 escuelas charter en el condado de San Diego. Este año, 69,685 estudiantes están inscritos en 124 de estas instituciones. Este crecimiento, sin embargo, viene con algunas preguntas.

Veinticinco años después de que la Ley de Escuelas Autónomas de California permitiera el uso de dinero público para financiar escuelas autónomas -que pueden ser de gestión privada y que con frecuencia no están sindicalizadas-, sus partidarios en todo el condado y el estado están librando varias luchas legislativas. Estas disputas han dado lugar a relaciones tensas en los distritos que intentan recuperar a los miles de estudiantes que han optado por la alternativa de inscribirse en escuelas charter.

El concepto que hay detrás de las escuelas charter es que, a cambio de autonomía sobre algunas normas estatales y códigos locales de educación, éstas fomentarían la innovación y mejorarían el rendimiento académico. Está claro que, desde High Tech High hasta Health Sciences High, y desde Middle College hasta Classical Academies, las charter del condado de San Diego han reinventado la educación pública para miles de estudiantes.

Pero el aumento de las charter corporativas, programas de estudio independiente y demandas sobre los distritos que aprueban los estatutos para operar fuera de sus límites -a menudo por un incentivo económico- ha suscitado dudas sobre si estas escuelas requieren de nuevos controles y equilibrios, o incluso una prohibición total.

La realidad es que alrededor de una quinta parte de los estudiantes en el Distrito Escolar Unificado de San Diego han cambiado de escuela y elegido una autónoma. El distrito espera que, en una década, esa cifra aumente al 30%, en gran partedebido al crecimiento de las “escuelas charter de estudio independiente”, que combinan clases en el aula con programas por computadora. De las 124 charter que hay en San Diego, 43 se ubican en esta categoría, y ofrecen acceso a un campus lleno de recursos y a una experiencia de educación virtual en la que mayormente se utilizan computadoras.

El historial de resultados de las escuelas autónomas es ambiguo. En algunos casos, éstas escuelas administradas por el distrito superan a las públicas, pero no siempre.

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Los defensores de las escuelas autónomas sostienen que los distritos escolares se sienten tan amenazados por sus exitosos programas que todo esfuerzo por aprobar más de estas instituciones es recibido con total hostilidad. La administración escolar creó un grupo de trabajo para estudiar cómo revertir esa disminución que asciende a un 12% de las inscripciones y que se debe en gran parte a las escuelas charter.

“Los distritos escolares están a la caza; van tras las escuelas autónomas y las critican con impunidad”, dijo Jed Wallace director general de la Asociación de Escuelas Charter de California. “En ciertas partes del condado se cree que no hay forma de que aprueben una escuela charter. No hace falta que muchas escuelas sean rechazadas para que la gente se dé cuenta de que algo anda mal en el condado de San Diego”.

Pero aun cuando Wallace remarca que desea mejorar el proceso para dar luz verde a nuevas escuelas autónomas, un grupo estatal anticharter, vinculado con el condado de San Diego, espera poner fin a esta conversación. La organización Voices Against Privatizing Public Education (Voces Contra la Privatización de la Educación Pública), trabaja para incluir una iniciativa en la boleta electoral de noviembre que incluya derogar la Ley de Escuelas Autónomas aprobada en 1992, una importante medida que requerirá unas 400,000 firmas.

“Si no tenemos escuelas públicas, éste será el fin de nuestra democracia. Yo no creo que las escuelas charter sean públicas”, aseguró Nina Deerfield, miembro del grupo, que además ha promovido el movimiento contra las charter en Alianza, el periódico del norte del condado. “No podemos seguir presentando una demanda por cada infracción que comete. Pasaríamos el resto de nuestras vidas en la corte”, manifestó.

Convertir las escuelas autónomas de California en ilegales puede sonar muy drástico, pero no es un hecho sin precedentes. El Tribunal Supremo del estado de Washington dictaminó el año pasado que estas instituciones educativas no son ‘públicas’ porque sus dirigentes no son elegidos, sino impuestos. Mientras tanto, los defensores y filántropos intentan preservar las escuelas autónomas en dicho estado.

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A medida que las charter en línea atraen a más estudiantes, los distritos escolares responden a esto ofreciendo clases por Internet en los campus tradicionales.

Un informe publicado el año pasado por el distrito de San Diego mostró que el 77% de los 2,156 estudiantes de The Charter School of San Diego provienen de cinco de las mejores escuelas públicas: Morse (274 estudiantes ), San Diego (263) , Lincoln (258), Hoover (147) y Crawford (102) .

El distrito ha propuesto planes preliminares para abrir centros de aprendizaje en esas cinco escuelas que ofrecen programas de estudio independiente similares a los de las charter, así como servicios de orientación universitaria y clases en línea para la “recuperación de créditos”, diseñadas para que los estudiantes no deban repetir los cursos incompletos o aquellos en los que han fallado.

Mientras tanto, el Distrito Escolar Unificado de San Diego ha tomado medidas drásticas contra las escuelas autónomas que funcionan en virtud de acuerdos con otros distritos escolares, entre ellas Endeavor Academy, que funcionaba en una iglesia de Clairement bajo autorización de una charter del Distrito Escolar de Alpine. La sede central de Endeavor se encuentra a 150 millas de distancia, en Santa Clarita.

Un juez del Tribunal Superior dictaminó el año pasado que el Distrito Escolar Unificado de San Diego no había sido notificado de esta escuela antes de su aprobación, tal como indica la ley. Más aún, la corte remarcó que la escuela se definió a sí misma como ‘de estudio independiente’.

Desde ese momento, San Diego y otros distritos han enjuiciado a varias escuelas autónomas. Este litigio se ha sumado a la creciente brecha entre las charter y los distritos, alimentando los esfuerzos por encontrar rutas alternativas a la autorización.

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Los distritos escolares de California le han pedido al estado que refuerce las normas de autorización, entre otras razones para evitar que los distritos aprueben las escuelas charter como incentivo económico. Algunos pequeños distritos del este del condado han aprobado que decenas de escuelas autónomas funcionen en otros distritos porque así pueden recibir una parte de los ingresos sin que esto sea una amenaza a sus propios fondos de inscripción o asistencia.

En 2014, el gobernador Jerry Brown vetó la legislación que habría hecho lo mismo, ya que ésta habría amenazado a las charter existentes. Brown asignó un equipo para analizar el asunto, y el equipo “todavía existe”, dijo el viernes un portavoz.

La Asociación de Escuelas Charter de California se opone a la legislación vetada por Brown, junto con un proyecto de ley posterior que evitaría que los distritos escolares en mala situación financiera aprobaran escuelas charter.

Pero Wallace dijo que las charter quieren mejorar el sistema. “Nos gustaría ver una mejora en el sistema que autoriza a las escuelas autónomas, de modo que si hay escuelas públicas que no deberían estar autorizadas, la junta estatal pueda hacer los cambios necesarios”, afirmó.

Este artículo fue publicado anteriormente en San Diego Union-Tribune.

Traducción: Diana Cervantes

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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