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Al LAUSD le preocupa la poca participación de los padres

Pie de Foto: La mayoría de las sillas están vacías en la junta comunitaria para padres y maestros en Monroe High School el mes pasado, donde se darían sugerencias para la búsqueda del nuevo superintendente escolar. (Wally Skalij / Los Angeles Times).

Pie de Foto: La mayoría de las sillas están vacías en la junta comunitaria para padres y maestros en Monroe High School el mes pasado, donde se darían sugerencias para la búsqueda del nuevo superintendente escolar. (Wally Skalij / Los Angeles Times).

La semana pasada Stanley Prince tenía mucho que decir sobre lo que espera del próximo superintendente escolar de Los Ángeles y estaba agradecido por la oportunidad de poder decirlo.

Por 40 minutos, el pastor asistente tuvo la atención total de dos de los consultores involucrados en la búsqueda del nuevo superintendente del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD, por sus siglas en inglés).

Prince obtuvo toda la atención porque era el único participante en el foro.

“Yo pensaba que este lugar iba a estar muy lleno”, dijo Prince, antes de que otros dos entraran al salón de juntas en White Middle School en Carson.

Así que fue a la escuela después de clases, a las juntas abiertas que ofrecieron los consultores durante las últimas dos semanas por toda la ciudad, recabando información para el Consejo de Educación que se prepara para contratar al siguiente jefe escolar.

“Me da tristeza que tan poca gente haya asistido”, dijo el ex miembro de la junta escolar, Caprice Young, quien participó en el foro con otra docena de personas. “Desafortunadamente, esto es un indicador de cómo nuestras familias se sienten desconectadas del distrito”.

Hay una baja participación a pesar de que el sistema escolar se esfuerza por involucrar a los padres de familia en conferencias de maestros, comités de liderazgo escolar o elecciones de la Junta de Educación. (En las elecciones de la Junta de Educación menos del 10% de los votantes emitieron su elección en las elecciones este año, a pesar de la táctica de otorgar un premio de $ 25,000 a un votante al azar).

El LAUSD ha tenido una larga lucha con el método apropiado para conseguir la participación pública en la contratación del nuevo superintendente. Cuando el superintendente John Deasy renunció bajo presión el año pasado, la junta de manera rápida y confidencial hizo arreglos para que el ex superintendente escolar Ramon C. Cortines regresara por un tiempo limitado. Los miembros de la junta citaron como emergencia el cambio repentino de liderazgo, motivo por el cual no se recogieron las opiniones del público.

En 1997 la junta permitió que los finalistas debatieran en público; los que apoyaban al superintendente adjunto Ruben Zacarias, se unieron presionando exitosamente a la junta para que lo seleccionaran. En el 2010, un pequeño grupo de líderes civiles usaron sus influencias para persuadir a los miembros de la junta para que respaldaran a Deasy, sin intervención pública y sin considerar a otros candidatos.

Esta vez, los directivos hicieron llamadas automáticas a los padres de familia, publicaron los horarios de los foros a través de internet e informaron sobre las juntas en distintos horarios y direcciones para fomentar la participación. También reservaron reuniones específicamente para el clero, grupos comunitarios, empleados, líderes locales y otros. Fueron enviados traductores de español a todos los foros.

“Este proceso está probablemente en un punto intermedio”, dijo David Rattray, vicepresidente de educación y desarrollo de trabajo de la Cámara de Comercio del Área de Los Ángeles. “Mi impresión es que este es un sincero intento de permitir al público que se comprometa. Es muy ambicioso hacer esto en una forma que vaya a funcionar y hacerlo con tan poco tiempo de anticipación”.

De acuerdo a los consultores de búsqueda, más de 1200 personas asistieron al menos a una de las 100 juntas programadas, un promedio de menos de 12 personas por junta.

Además, los consultores solicitaron aportaciones por medio de encuestas escritas y electrónicas; cerca de 8,000 de ellas fueron devueltas la semana pasada.

El distrito tiene cerca de 650,000 estudiantes y cerca de 90,000 empleados.

La miembro de la junta directiva Monica Ratliff llamó a la participación en las juntas como “diminuta”.

“La información obtenida en los foros comunitarios me importa… y yo creo que también le importa a los otros miembros de la junta directiva”, dijo Ratliff. “Nosotros dijimos que la información sería utilizada para ayudar a diseñar el criterio de selección en la búsqueda del nuevo superintendente y debemos adherirnos a esa promesa”.

El próximo superintendente se ocupará de resolver la disminución que se ha registrado en las inscripciones, los serios retos que hay en el presupuesto, y se enfrentara a las polémicas divisiones que hay sobre cuál es la mejor forma de aliviar el rezago que hay en el progreso académico de los estudiantes, incluyendo la expansión de las escuelas Charter.

Los consultores de la firma Hazard, Young, Attea & Associates dicen que han recibido una muestra representativa y razonable de retroalimentación. La información obtenida será resumida en un reporte que se entregará a la junta la próxima semana.

“Creo que estamos haciendo un buen trabajo al conseguir todo tipo de retroalimentación”, dijo el consultor Joe Farley, un superintendente jubilado. “Mucha de ella es positiva como también mucha es constructiva o negativa”.

Prince utilizó el foro para decir que el próximo superintendente debe entender la necesidad de la formación de profesionistas, lo que podría dar a los estudiantes un incentivo para no unirse a las pandillas y quedarse en la escuela, además, también les proporcionaría herramientas de trabajo.

Prince también dijo que espera que el próximo líder tenga un “discernimiento espiritual”.

En los foros, los consultores normalmente comienzan preguntando a los presentes, qué les gusta del LAUSD. Y un representante de la firma usualmente lleva la conversación, mientras otro toma nota.

En una junta en el este de Los Ángeles, Pearl Olympia dijo que estaba muy complacida de que a través de un programa de lenguaje dual, su nieto comenzara a aprender Mandarín en el kinder, “Estamos muy orgullosos y agradecidos con el distrito por la oportunidad”, dijo Olympia.

Después de esto, los consultores querían saber qué es lo que está mal o cuáles debían ser las prioridades del nuevo superintendente.

En White, Farley escuchó una crítica fulminante, la mayoría hechas por empleados de un programa de desayunos del distrito y de otros proyectos que fueron rápidamente impuestos con poca planeación y con recursos insuficientes.

Como ejemplos, citaron los nuevos métodos de disciplina que hay hacia los estudiantes, el costoso esfuerzo para proporcionar Ipads a todos los estudiantes y los rigurosos requisitos para graduarse de preparatoria.

Posteripormente los consultores solicitaron a los presentes que proporcionaran las características que debe tener un superintendente; también anotaron los nombre de los candidatos que fueron sugeridos.

“Yo quiero que el superintendente esté más involucrado con los padres de familia”, dijo Miguel González, un padre de familia de Hobart Elementary en Coreatown. El dijo que se aseguraría de que el superintendente estuviera enterado de que hay algunos empleados que no trabajan lo suficiente en la falta de fondos para programas de música y sobre los salones de clase abarrotados.

Muchos participantes también cuestionaron por qué los nombres de los finalistas no se harán públicos. Se les dijo que la información debe ser secreta de tal forma que los solicitantes no pongan en peligro su actual trabajo por expresar su interés en el LAUSD.

“Hoy hablé con dos o tres superintendentes quienes preguntaron si la búsqueda sería confidencial”, dijo el consultor Rudy Castruita a un grupo pequeño en Monroe High School en North Hills.

La búsqueda también involucra el reclutamiento.

“Estamos incluso llamado a personas que ni si quiera saben si quieren ser superintendentes del LAUSD”, dijo Castruita, un ex superintendente que da clases en USC.

Castruita repetidamente le dice a los participantes que su opinión importa.

“Nosotros tomaremos en cuenta todo lo que nos dicen y trataremos de encontrar a alguien que cumpla con las cualidades”, dijo Castruita. “Vamos a traer a candidatos que serán tan buenos que harán que sea muy difícil para la Junta de Educación tomar una decisión”.

Los escépticos incluyen a Smitha Chandrabose, una especialista del lenguaje, en White Middle School, ella criticó un elemento de la retroalimentación: la encuesta.

“Me da pena por L.A”, dijo Chandrabose. “ ¿A quién se le ocurrió esta encuesta?.

Otra oponente es Elise Buik, líder de la United Way de Greater Los Ángeles. Ella quiere un comité externo para guiar la investigación; la junta rechazó la idea.

“Es un poco aleatorio para mí”, dijo ella, refiriéndose a los foros. “No sabemos quién se va a presentar”.

Parece que la apatía prevalece.

“Muchas personas dicen que estas juntas son una pérdida de tiempo”, dijo Marjorie McDonald, una asistente de salud en Harbor City Elementary. “Mi respuesta es que todos tenemos una voz, esta es una democracia. Tenemos que levantar la voz”.

Ella quiere un superintendente que entienda que tener empleados felices y saludables les darán mejores servicios a los estudiantes.

Mario Burrel, quien da clases en Riverside Drive Elementary en Sherman Oaks, asistió a un foro en un plantel cerca del centro.

“Debemos tener más juntas como estas, donde padres y maestros puedan expresar sus preocupaciones”, dijo Burrel. “El superintendente debe ser más responsable y debe salir al público más a menudo y no permanecer en una torre de marfil inaccesible al público”.

howard.blume@latimes.com

Twitter: @howardblume

Traducción Diana Cervantes

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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