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Dan a conocer reporte con más de 80 sacerdotes pederastas en San Bernardino y Riverside

(Los Angeles Times)

Si las iglesias no han querido divulgar con exactitud, los números, nombres y detalles de los presuntos sacerdotes pederastas en los condados de San Bernardino y Riverside, los sobrevivientes de estos crímenes lo hacen públicamente.

Este jueves, los sobrevivientes fueron acompañados por defensores y abogados de la oficina legal de Jeff Anderson & Asociados, para revelar un reporte con más de 70 páginas sobre el abuso sexual del Clero de la Diócesis de San Bernardino, incluyendo los condados de San Bernardino y Riverside.

El informe contiene información como nombres, fotografías e historial de asignaciones de empleo, de más de 84 sacerdotes acusados de mala conducta sexual por la misma comunidad, y muchos de los cuales no han sido condenados o no se conocen sus paraderos.

Al menos 53 de los 84 han fallecido. Sin embargo, 31 pueden estar vivos o muertos, trabajando dentro del ministerio o fuera del país, información que las diócesis no revela.

Según el reporte Anderson & Asociados, por lo menos siete de los acusados fueron trasladados a México.

La acción de los sobrevivientes es un reto abismal para que el obispo Gerald Richard Barnes haga público los nombres, de todos los miembros del clero acusados de mala conducta sexual, que hayan trabajado o estén trabajando en la Diócesis de San Bernardino, así como los cómplices que los han encubierto del público y las agencias de la ley.

Las cifras que dan las diócesis están desinfladas

En octubre del 2018, la Diócesis de San Bernardino solo dio a conocer los nombres de 34 sacerdotes acusados creíblemente de abusar sexualmente de menores en los últimos 40 años.

Sin embargo, los sobrevivientes sostienen que el número es muy bajo, y que las entidades deben hacer más para proteger al público, ya que el problema no solo se limita a San Bernardino, dijo el abogado Mike Reck.

Esto se remonta a 1978, cuando San Bernardino era parte de la Diócesis de San Diego, entonces había una escasez de sacerdotes en San Bernardino, sostuvo Reck.

Entonces los líderes importaban a los padres de diferentes órdenes religiosas que operan mundialmente ofreciéndoles trabajo.

“Esta escasez dramática creó la apertura donde el peligro fue ignorado, ya que los líderes de la iglesia sobrepasaron los historiales de muchos sacerdotes para abastecer la demanda, ignorando el peligro que posaban”, indicó el abogado.

Según datos de la iglesia católica, afirmó Reck, 78% de la iglesia en Estados Unidos está conformado por individuos de otros países.

“La iglesia está escondiendo una realidad que está devastando a muchas familias… los líderes religiosos deben hacer todos esos archivos públicos”, dijo.

“Ni siquiera la lista que tenemos los tiene a todos, ya que nuestra propia información fue recopilada de otras demandas, declaraciones de otras diócesis a las que los sacerdotes fueron trasladados y periódicos”, agregó.

Manny Vega, un sobreviviente, añadió que con este tipo de actos secretos y cómplices de las diócesis, no solo las familias resultan destruidas sino también la fe en Dios y la Iglesia Católica.

Compartió su historia de violación, y dijo que en aquel entonces el padre Fidencio Silva, buscaba atacar niños con padres con problemas en el hogar o madres solteras.

“Hace poco una persona, quien también fue abusado, me dijo que Silva fue visto en Mexico… Es increíble, la comunidad sin saber que tiene un monstruo en la iglesia”, dijo Vega.

La lista de terror

En uno de los casos se encuentra información de Timothy Keppel, que sirvió en la Iglesia Católica de San José del 1977 a 1980, la Iglesia Católica de la Resurrección de 1984 a 1987, y la Iglesia Católica de San José XXIII en el 2009, todos en Fontana.

Según la diócesis, Keppel fue expulsado permanentemente del ministerio por presuntos asaltos sexuales infantiles perpetrados desde 1976 hasta 1979. La lista indica que Keppel fue suspendido el 25 de agosto de 2012, mismo día en que Keppel fue denunciado a la policía.

Keppel también prestó servicio a la Iglesia Católica de Nuestra Señora del Lago en Lake Arrowhead de 1997 a 2009, y a Nuestra Señora del Desierto en Apple Valley de 2010 a 2012, según la lista.

¿Desaparecido?

En la lista también está Peter McCormick, quien fue asignado a la Iglesia del Sagrado Corazón de Palm Desert en 1984, a pesar de que sus líderes sabían que el sacerdote había admitido tener relaciones sexuales con un adolescente durante años, mientras era sacerdote en la prominente iglesia local.

En uno de los casos, McCormick comenzó a abusar sexualmente de un niño de 13 años en Hollywood, en 1990. El abuso continuó hasta que la víctima era un adulto, según la diócesis.

La víctima no denunció hasta en el 2000, cuando estaba en sus veintes. Entonces, la diócesis despidió a McCormick, y actualmente no se sabe su paradero.

Condenado a libertad condicional

Asimismo, Gustavo Benson, exmiembro de la Iglesia Católica St. Joseph en Barstow, fue acusado de abusar sexualmente de dos adolescentes en su casa.

En 1987, se declaró culpable de abusar sexualmente a solo un niño de 13 años y fue condenado a libertad condicional. Benson también ministró en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, la Iglesia de San Salvador en Colton y en la Iglesia de la Inmaculada Concepción.

Solo un año en prisión

Asimismo, Denis Lyons fue condenado a solo un año en prisión, en el 2012, por violación de un menor en la sacristía de la iglesia de San Juan Bautista, en Costa Mesa, entre 1992 y 1995.

No obstante, ya en el 2003, la oficina del fiscal había a Lyons en relación con el abuso sexual de un niño, ocurrido entre 1978 y 1981, en un caso que fue desestimado debido al estatuto de limitaciones.

La respuesta

En San Bernardino, el obispo Gerald Barnes se disculpa e insta a la gente a denunciar abusos sexuales de parte de sacerdotes.

“Si conoces a alguien que haya sido abusado antes o en el presente, por favor ven y repórtalo”, agregó.

Las personas que crean que podrían haber sido víctimas de abuso sexual, por parte de sacerdotes pueden llamar a la línea directa diocesana de abuso de San Bernardino, al (888) 206-9090, o a la oficina diocesana de protección de niños y jóvenes al: (909) 475-5125.


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