Anuncio
Share

Obras posteriores a la revolución mexicana se exhiben en el MOLAA en Long Beach

"Miradas: Raíces Antiguas en Arte Mexicano Moderno y Contemporáneo" y "Raúl Anguiano: Retrato de un Maestro" estarán abiertas al público hasta el 27 de septiembre.

“Miradas: Raíces Antiguas en Arte Mexicano Moderno y Contemporáneo” y “Raúl Anguiano: Retrato de un Maestro” estarán abiertas al público hasta el 27 de septiembre.

El Museo de Arte Latinoamericano de Long Beach (MOLAA) inauguró hoy dos exhibiciones que recorren las manifestaciones artísticas que surgieron después de la revolución mexicana a ambos lados de la frontera méxico-americana.

“Por primera vez en la historia del MOLAA estamos integrando el arte latinoamericano, sea de Sudamérica, sea del Caribe y también mexicano, con el arte latino y chicano de EE.UU.”, aseguró Edward Hayes, curador de la institución, que hoy abre al público las muestras “Miradas: Raíces Antiguas en Arte Mexicano Moderno y Contemporáneo” y “Raúl Anguiano: Retrato de un Maestro”.

Con más de 90 pinturas, fotografías e impresiones, “Miradas..” es una ventana a las obras realizadas por artistas de ascendencia mexicana y extranjeros que documentaron la cultura de su tiempo a principios del siglo pasado, y durante un periodo que se prolongó por ocho décadas.

Tal como recuerda la institución museística, el final de la revolución dio paso a una etapa pacífica en la que germinó un nuevo orden político que propició el nacimiento de la “Mexicanidad”, un movimiento que celebró la identidad mexicana y el nacionalismo.

En esta fase de júbilo nacional brotó también el “Indigenismo”, una expresión cultural que festejaba y anhelaba el regreso a las tradiciones, costumbres y a la forma de vida que precedió a la llegada de los conquistadores españoles.

Entre las obras expuestas en el MOLAA que realzan la cultura indígena se encuentra una fotografía que el mexicano Manuel Álvarez Bravo realizó a Frida Kahlo con un vestido oaxaqueño y joyería indígena.

Las piezas que cuelgan de las paredes del museo reflejan también la tendencia durante esta etapa de rescatar expresiones “mesoamericanas” y plasmarlas como elementos a destacar dentro de las creaciones.

“Tenemos varias obras que representan el tema, desde las obras de Jean Charlot, un francés que estuvo en México, totalmente interesado en la historia Maya y mesoamericana de la región”, explicó Hayes.

En 1921, el ministro de educación mexicano, José Vasconcelos, decidió promover la obra pública que venerara las raíces indígenas e inundó el país de trabajos que culminaron en el “Movimiento Muralista Mexicano”, del cual florecieron “Los Tres Grandes”, los muralistas mexicanos más reconocidos mundialmente: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.

Sería de la mano de “Los Tres Grandes” que el arte mexicano trascendería las fronteras y tendría su lugar protagonista en el país vecino.

“Los tres tuvieron un impacto enorme aquí en EE.UU. No solo es el mural de Diego Rivera en Detroit (Michigan), sino también hay obras de Orozco en Pomona (California), Siqueiros no se diga. Estuvo un tiempo aquí en Los Ángeles, creó mucha obra y también dejó su huella en EE.UU.”, detalló Hayes.

Para rendir tributo al legado artístico del trío, el MOLAA muestra una selección de “impresiones gráficas” del trabajo de estos artistas, cuyas obras posrevolucionarias influyeron luego en el arte chicano surgido en la década de los años 1960.

Uno de los grandes exponentes del arte chicano de Los Ángeles es Carlos Almaraz, quien aterriza en el museo californiano con diversas obras, entre las que destaca un tríptico de óleo sobre tela titulado “Mito de luz de luna”.

“Pintaba el lago, pero como si fuera un mundo cósmico y usaba colores muy llamativos. Y eso es algo muy característico del arte chicano, es un tono de color extremadamente vivo”, explicó el curador.

Para completar este recorrido histórico y artístico del MOLAA, en paralelo a “Miradas” se desarrolla una muestra individual del reconocido artista mexicano Raúl Anguiano.

La exhibición recopila 35 piezas de la colección personal de su viuda Brigita Anguiano, entre las que se encuentran “Los toros y la luna” (1957), “Flor de pato” (1942) y “Retrato de mi abuela” (1940).

“Nace cinco años antes de que se termine la revolución mexicana y durante toda su carrera visita los temas de la revolución, pero lo que estamos presentando es también sus exploraciones en otros temas, como el surrealismo”, aseguró Hayes.

Anguiano tuvo estancias en la ciudad californiana de Los Ángeles, en donde pintó varios murales, tal como recordó el curador.

“Miradas: Raíces Antiguas en Arte Mexicano Moderno y Contemporáneo” y “Raúl Anguiano: Retrato de un Maestro” estarán abiertas al público hasta el 27 de septiembre.


Anuncio