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Después de ser separada de sus padres por 17 meses, vivió más que una reunificación de ensueño

Samantha Perez
Samantha Pérez no podía ocultar la dicha de celebrar sus 15 años como ella lo anhelaba en una fiesta en donde tiraron la casa por la ventana.
(DCFS)

Samantha Pérez fue una de las 10 chicas agasajadas con una fiesta de quinceaños, organizada por el DCFS

La salida de su hogar fue abrupta y la separación desoladora. Sin embargo, Samantha Pérez vio como el suplicio y la tristeza se desvanecieron con la felicidad de abrazar a sus padres nuevamente y la glamurosa celebración de su quinceaños, todo en un lapso inferior a los 90 días entre uno y otro momento.

La vida ahora le sonríe a esta joven, hija de padre guatemalteco y madre salvadoreña; no obstante, antes de mayo tenía que mirar a sus progenitores solo por dos o tres horas.

“Era tan difícil no mirar a mis padres cada día”, asegura Pérez.

A finales de 2017, cuando ella tenía 13 años y su hermana mayor 16 años, la paz se interrumpió en su hogar.

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“Mis padres discutieron mucho, [fue] horrible”, resaltó sobre ese percance que desencadenó inusitadas consecuencias.

“De ese caso me quitaron de la casa, con mi hermana. Me llevaron con mi abuela [maternal] en ese tiempo”, apuntó.

El tiempo se le hizo eterno, explica la joven. En total fueron alrededor de 17 meses alejados de sus padres.

Al rememorar ese momento, Pérez se pone nostálgica y como que se le atragantan las palabras. “Era muy difícil”, vuelve a elucubrar. “Pero mi abuela me ayudó mucho”, abundó.

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Samantha Perez
Norma Velásquez, abuela de Samantha, vivió de cerca el sueño de su nieta después de tenerla en su hogar cuando la joven y su hermana mayor fueron separadas de sus padres.
(DCFS)

¿Cuándo actúan las autoridades?

El Departamento de Niños y Familias del Condado de Los Ángeles (DCFS) tiene en la actualidad a 34,743 niños y niñas en el sistema, de ellos el 60% han sido separados de sus padres.

Los menores que están bajo supervisión de esta entidad en su mayoría son latinos (57.1%), seguidos de los afroamericanos (23.6%), anglosajones (11.8%) y asiáticos (1.7%).

Los días los cuenta con emoción, porque en las próximas semanas se establecerá en Nueva York, en donde fue aceptada en Barnard College.

“Los niños son llevados a hogares de crianza si hay mucho riesgo para que se queden en la casa, como negligencia, abuso físico, sexual o emocional”, apuntó Amara Suárez, vocera del DCFS.

Suárez plantea que esa agencia actúa cuando reciben una llamada de alguna persona que denuncia los abusos.

Si los padres están dejando marcas, moretes, en la disciplina a los hijos significa que están usando mucha fuerza, ese es abuso físico. En la cultura latina se les pega con la mano o el cinto, en vez de hablar de las cosas o tener otro tipo de consecuencia, como decirle a los hijos que no van a ver televisión
Amara Suárez, vocera de DCFS

Solo en junio, asegura que canalizaron más de 14,000 quejas por teléfono, el 28.5% de esas llamadas resultaron en investigación por parte de un trabajador social.

“Si los padres están dejando marcas, moretes, en la disciplina a los hijos significa que están usando mucha fuerza, ese es abuso físico”, dijo la vocera.

“En la cultura latina se les pega con la mano o el cinto, en vez de hablar de las cosas o tener otro tipo de consecuencia, como decirle a los hijos que no van a ver televisión”, ilustró Suárez.

La reunificación

Después de una separación, el caso pasa a manos de la corte. En ese lapso, un trabajador social del DCFS visita a los menores en el hogar de crianza y a los padres se les brinda servicios para que se reunifiquen.

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Pérez, por su parte, cuenta que sus progenitores acudieron a clases de padres y participaron en terapias que les fueron impuestas.

“Ellos querían traernos de regreso”, manifestó.

Finalmente, el 1 de mayo anterior, pudo regresar al lado de sus padres.

“Estaba feliz, yo estaba llorando, todos estábamos llorando de felicidad, porque quería a mis padres ya”, rememoró.

La cereza en el pastel

La anhelada fiesta por sus 15 años era inalcazable para Samantha Pérez. A finales de junio, ella llegó a esa edad, pero su familia no podía cubrir los gastos para una fiesta como ella la quería.

Samantha Perez
Samantha Pérez fue una de las 10 quinceañeras agasajadas por el DCFS, a finales de julio, con el apoyo de varias organizaciones.
(DCFS)

No obstante, la trabajadora social que ella tiene en el Departamento de Niños y Familias del Condado de Los Ángeles (DCFS) la nominó para que fuera agasajada en la celebración anual que realizan desde hace cinco años, junto a varios patrocinadores que se solidarizan con las jovencitas de bajos recursos.

Entre las 10 chicas seleccionadas, estuvo Pérez, a quien le dieron su maquillaje, peinado y vestido a su gusto, además de una fiesta en la que intervinieron el cantante y estrella de Instagram, Bebe Coronel, junto a la estrella de la radio Mega 96.3 FM, Johanna Martínez.

“Fue muy emocionante”, confesó la chica detallando que la celebración incluyó una sesión de fotos y pudo ser acompañada por sus padres, abuelos, tíos y amigos más cercanos. “Era un sueño”, añadió.

Norma Velásquez, abuela materna de Pérez, vivió junto a sus nietas la separación de sus padres; y el pasado 28 de julio al reunirse todos para la quinceañera, considera que el reencuentro fue sellado con mucho amor.

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“Mi niña andaba tan feliz, todo fue felicidad, ella gozó los 15 años que le hicieron”, indicó. “Así como soñaba, así fue”.

Samantha Perez
Lucy Luna, diseñadora de Luna’s Dresses (al centro), acompaña a las jovencitas que recibieron como regalo de cumpleaños su vestido soñado.
(DCFS)

En el 2015, la primera vez que el DCFS realizó esta gala para las niñas que están en el sistema contó con el apoyo de los empresarios Jesús y Lucy Luna, propietarios de Luna’s Dresses.

En las cinco ediciones, contó Lucy Luna, han donado alrededor de 30 vestidos los cuales ella diseña a la medida y con lo que desean las agasajadas.

“Yo les pregunto: ‘¿Cuál es tu sueño?’ Yo doy lo que pide la niña”, aseguró la empresaria. “La ganancia para mi es la satisfacción de verles los rostros a esas niñas [llenas] de felicidad en su día”.

Los requisitos para quienes desean convertirse en padres de crianza están disponibles en internet o haciendo una llamada telefónica al: 888.811.1121.

Esta celebración, indicó la vocera del DCFS, sirve para llamar la atención de la comunidad sobre el problema que enfrentan estas jovencitas y, al mismo tiempo, para encontrar a padres de crianza que se interesen en brindar el calor humano a niños y niñas que han sido separados de sus progenitores.

“Siempre nos interesa tener a padres de crianza que hablan el idioma de los niños y que tengan las mismas tradiciones que ellos”, valoró Amara Suárez, invitando a la comunidad latina a informarse sobre cómo pueden ayudar, algo que se puede conocer ingresando al sitio web: fosterlakids.org.


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