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¿Medidas aéreas de seguridad en Israel podrían trabajar en Los Ángeles?

Un agente de TSA vigila a los viajeros a través de los controles de seguridad de LAX_ (Irfan Khan / Los Angeles Times).

Un agente de TSA vigila a los viajeros a través de los controles de seguridad de LAX_ (Irfan Khan / Los Angeles Times).

A raíz de los dos macabros atentados en aeropuertos de Europa, un mismo nombre ha estado en boca de los legisladores y ejecutivos de la aviación estadounidense: el Aeropuerto Internacional Ben Gurion.

Esta base aérea cercana a Tel Aviv, bautizada en honor al primer ministro David Ben-Gurion -el primero de Israel- tiene fama de ser una de las más seguras del mundo, donde las muchas capas de medidas de seguridad han mantenido sus instalaciones libres de secuestros y ataques terroristas desde la década de 1970.

Tanto los ejecutivos aeroportuarios de los EE.UU. como los legisladores han debatido largamente respecto de las medidas de seguridad empleadas en Ben Gurion, y si éstas podrían prevenir los incidentes que tuvieron lugar en Bruselas y Estambul este año. Dichas medidas incluyen una amplia aceptación de la evaluación por perfil de los pasajeros, basada en su apariencia y comportamiento, múltiples controles de seguridad en la terminal y los puestos de control en las áreas cercanas al campo aéreo.

Ben Gurion organizó una conferencia el mes pasado, a la cual asistieron funcionarios del sector provenientes de más de 40 países para aprender más acerca de las tácticas de seguridad del aeropuerto. Sumado a ello, exfuncionarios de seguridad de Ben Gurion han declarado varias veces en audiencias en el Congreso de los EE.UU. durante los últimos años. “Mucho de lo que están haciendo los israelíes ha servido de inspiración a lo que hacemos aquí”, señaló Peter Neffender, autoridad de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), durante una audiencia del comité de seguridad aeroportuaria realizada en el senado el mes pasado.

Sin embargo, la adopción de la mayor parte -o la totalidad- de las medidas de seguridad de Ben Gurion en una instalación como el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX) significaría probablemente mayores costos en los boletos para pagar por las medidas de seguridad adicionales, así como más tiempo de espera durante los controles de seguridad, afirman los expertos en aviación.

En Ben Gurion, los viajeros deben arribar por lo menos tres horas antes de cualquier vuelo, mientras que en los EE.UU. se recomienda llegar con dos horas previas a un viaje doméstico, donde incluso una espera de dos horas para inspecciones de seguridad genera protestas entre los pasajeros en el país. “En Israel tienen una gran conciencia de seguridad”, afirmó John Halinski, un consultor experto en el tema y exadministrador adjunto de la TSA. “Ellos están dispuestos a aceptar muchas cosas que los pasajeros estadounidenses no tolerarían”.

Varias encuestas, entre ellas el sondeo anual de satisfacción de aerolíneas de JD Power, comprobaron que el grado de conformidad de los pasajeros cayó significativamente si éstos debieron esperar 15 minutos o más para abordar. “Sería ideal adoptar el proceso de seguridad israelí, pero es un riesgo versus el retorno de la inversión”, comentó Johnathan Tal, un exespecialista en seguridad antiterrorista para el gobierno israelí, y presidente y director ejecutivo de Tal Global, una empresa con sede en San José.

Otro problema es el gran tamaño de LAX: el aeropuerto recibió 74 millones de pasajeros el año pasado, mientras que Ben Gurion registró 16 millones. De todas formas, los altos números de viajeros no son una barrera para adoptar fuertes medidas de seguridad, comentó Rafi Ron, presidente de New Age Security Solutions y exdirector de seguridad de Ben Gurion. “Esa es una de las típicas excusas que la gente usa cuando no quieren hacer más inversiones, o adoptar un enfoque de mayor alcance para la seguridad”, dijo. “Pero no es válida”.

La supervisión de las medidas de seguridad en aeropuertos también difiere. En los EE.UU., la responsabilidad por ello es compartida entre la policía local y la TSA. En Ben Gurion, ésta recae sobre el gerente del aeropuerto y el director de seguridad, lo cual elimina trámites burocráticos cuando se necesitan cambios, y permite señalar con el dedo claramente cuando hay problemas. “Todo pasa por ellos”, aseguró Ron.

Los pasajeros también son cuestionados con más frecuencia, a partir de una milla en las afueras del aeropuerto israelí, donde todos los vehículos entrantes deben detenerse y son inspeccionados en busca de bombas y otras armas. Los conductores y pasajeros también son interrogados.

En LAX, la policía a veces realiza un control de vehículos en la rampa que conduce al aeropuerto, pero las fechas, horas y duración de los operativos se determinan aleatoriamente mediante un programa informático, para asegurar que los terroristas no sepan cuándo éstos se realizarán.

En Ben Gurion, agentes de seguridad armados patrullan todo el aeropuerto y terminales con la autoridad de detener e interrogar a cualquier pasajero, y exigir la presentación de una identificación y otros documentos. Los agentes suelen ser exmiembros del ejército israelí, que pueden pedirle a los viajeros sus recibos de hotel o incluso abrir sus cuentas de correo electrónico para certificar la identidad.

Desde 2007, la TSA ha manejado un programa similar, con “oficiales de detección de comportamiento”, agentes de la TSA especialmente entrenados para interrogar a viajeros que actúen de forma sospechosa o luzcan nerviosos. Pero el programa ha sido objeto de ataques por parte de grupos de derechos civiles y miembros del Congreso, que cuestionan si las tácticas son eficaces y temen que los inspectores se concentren en las minorías. Agentes de la TSA defienden el programa y sostienen que éste no juzga a los viajeros según su raza o etnia.

A la vista de tales críticas, la TSA redujo el número de oficiales de detección de comportamiento a 2,660 -de los 3,130 registrados el año último- y recortó de 122 a 87 el número de aeropuertos donde funciona. El programa continúa en LAX.

Pero en Ben Gurion, los expertos en seguridad aseguran que la raza y la etnia sí están entre los varios factores que se emplean para determinar quién enfrenta un mayor interrogatorio. “Es absolutamente cierto que se evalúa por perfiles en cuanto a factores de riesgo y la aparición de esos factores”, dijo Tal.

Después de interrogar a los pasajeros en Ben Gurion, los agentes de seguridad colocan una etiqueta amarilla en el pasaporte de cada persona, que muestra 10 números; el primer dígito oscila entre 1 y 6. Un ‘1’ representa un viajero de bajo riesgo, mientras que un ‘6’ es una amenaza extrema. Cuando más alto sea el número, mayor escrutinio podrá esperar el pasajero, según varios viajeros que han volado desde allí. Tal se negó a comentar sobre el sistema numérico.

Ben Gurion también somete el equipaje a un control extra. Las maletas son requisadas cuando los pasajeros ingresan a la terminal, antes de recibir la tarjeta de embarque, y una vez más ya cuando los viajeros tienen sus tarjetas en mano y pasan por los controles de seguridad.

En LAX, el equipaje se revisa una sola vez, después de que los pasajeros tienen sus tarjetas de embarque. Adoptar el sistema israelí incrementaría el tiempo que toma revisar a los pasajeros en los controles de seguridad en los EE.UU., a menos que se eleven las tasas de aeropuerto para contratar más agentes que puedan realizar las tareas adicionales, sostienen los expertos. Pero en lugar de ello, la TSA ha recortado inspectores el último año, lo cual explica por qué el tiempo de espera aumenta en la temporada de verano, precisó J. David Cox, presidente de la Federación Estadounidense de Empleados Gubernamentales, que representa a los agentes de la TSA.

La agencia ahora emplea a cerca de 42,000 inspectores, en comparación con los 47,000 que tenía en 2013. En tanto, el número de pasajeros que viaja desde los aeropuertos del país se ha incrementado en un 15%, a 740 millones, de los 643 millones registrados en el mismo momento del año pasado. El Congreso ha aprobado la financiación para acelerar la contratación de 600 nuevos agentes de la TSA y la contratación a tiempo completo de cientos de inspectores que ya trabajan a tiempo parcial. “Si aumenta la seguridad, hay que aumentar el personal”, sostuvo Cox. “Son cuestiones que van de la mano”.

Si desea leer esta nota en inglés haga clic aquí.


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