Reportaje Especial

Los hijos que continúan las tiranías de sus padres

Suben al poder por su linaje y quienes caen en desgracia --a veces de forma brutal-- pagan el precio por lo que hicieron en nombre de la familia.

Una mezcla tóxica de nepotismo y abusos es el sello distintivo de varios hijos de los tiranos más grandes del mundo árabe.

El periodista saudí Jamal Khashioggi fue asesinado en Estambul por individuos que se dice tienen vínculos con el príncipe heredero Mohammed bin Salman, generando especulaciones de que el príncipe estuvo involucrado.

Antes de que estallase la indignación mundial por la muerte de Khashoggi, el príncipe ya era blanco de críticas por la catastrófica guerra que libra en Yemén, la detención e intimidación de otros príncipes saudíes y su interferencia en la política libanesa mediante lo que constituyó un verdadero secuestro del primer ministro de ese país.

Parece poco probable que el príncipe Mohammed esté tambaleándose, al menos por ahora, sobre todo mientras su padre siga en el trono y no haya cambios en la sucesión de la familia real de Al Saud.

La dinámica de hijos brutales y avaros no es exclusiva del Medio Oriente: La familia autocrática más conocida del mundo es la de la dinastía Kim de Corea del Norte, que lleva 70 años y no da signos de que pueda ser interrumpida.

En el Congo, en África, el país todavía sufre las consecuencias del traspaso del poder a Joseph Kabila cuando su padre Laurent fue asesinado en el 2001.

Pero son las vidas y la brutalidad de los hijos de varios dictadores del Medio Oriente en las últimas décadas --ocupen el poder o no-- lo que ha marcado sus naciones. Han quedado grabados en la memoria colectiva en las dos primeras décadas del siglo 21.

Jeremi Suri, profesor de historia y asuntos públicos de la Universidad de Texas con sede en Austin, dijo que la sucesión hereditaria no es exclusiva de los estados autoritarios, pero son más proclives a resultar extremadamente violentas en el Medio Oriente.

Ello se debe a la intensa competencia regional y situaciones internas poco alentadoras que generan la paranoia de sus líderes.

La comunidad internacional, por otro lado, tiende a hacer la vista gorda.

“Son muy violentos. Usan una fuerza extrema para afianzarse en el poder a partir del temor de un diluvio universal.

Vistazo a los herederos de Irak, Siria, Libia y Egipto:

UDAY y QUSAY HUSSEIN

Poco antes de la invasión de Irak en el 2003, el presidente estadounidense George W. Bush hijo le dio a Saddam Hussein y a sus hijos 48 horas para salir del país. No lo hicieron. Uday y Qusay Hussein murieron cuatro meses después en feroces combates en Mosul.

Las imágenes de sus cadáveres hinchados y ensangrentados fueron difundidas por todo el mundo para confirmar su deceso.

Su padre fue capturado vivo y colgado tres años después. Antes de su caída, Uday era temido y odiado por su comportamiento violento y maníaco.

Abundaban los relatos de su crueldad en un país en el que su familia gobernaba imponiendo el culto de la personalidad, represión, tortura y ejecuciones.

Uday mató a golpes al guardaespaldas preferido de Saddam, fue acusado de numerosas violaciones y sobrevivió a un atentado que lo dejó rengo.

Qusay era más tranquilo y se cree que era el preferido de Saddam para sucederlo.

LOS HIJOS DE ASSAD

Bashar al-Assad, un oculista educado en Occidente, nunca fue el preferido de su padre, Hafez, para reemplazarlo como líder de Siria.

El hijo mayor, Bassel, había sido preparado para ese papel, pero murió en un accidente automovilístico en 1994.

Cuando Hafez Assad murió en el 2000 después de gobernar durante 29 años, fue Bashar quien tomó las riendas. Algunos pensaron que podía ser un aliado útil en la región.

Eso cambió tras la violenta represión de las protestas de la Primavera Árabe, que desembocaron en una guerra civil en la que murieron cientos de miles de sirios, millones fueron desplazados y la infraestructura del país fue destruida.

Assad estuvo muy cerca de ser derrotado y casi corre la misma suerte que Saddam. Pero el apoyo militar de Rusia le permitió revertir la situación. Con la guerra civil en sus etapas finales, pareciera que va a sobrevivir.

SEIF AL-ISLAM (GADAFI)

El regimen de Moammar Gadhafi duró más de tres décadas. El capítulo libio de los alzamientos árabes del 2011 dio paso a una guerra civil en la que ambos bandos, oficialismo y oposición, cometieron atrocidades. Su hijo y heredero aparente, Seif al-Islam, fue acusado de crímenes de lesa humanidad por su papel en le represión.

Fuerzas occidentales intervinieron y con intensos bombardeos provocaron la caída de Gadafi. En macabras imágenes vistas en todo el mundo, los rebeldes capturaron a Gadafi y lo humillaron en las puertas de la muerte.

Cuando su hijo fue capturado, se vio que le faltaban algunos dedos, supuestamente producto de un bombardeo. Seif al-Islam fue perdonado por el parlamento y liberado en junio.

No se lo ha visto en público desde entonces.

LOS HIJOS DE MUBARAK

Con el visto bueno de su padre Hosni Mubarak, sus hijos Gamal y Alaa robaron al estado a diestra y siniestra. Gamal fue considerado su sucesor durante un tiempo, aunque no era tomado en serio por el círculo íntimo de Mubarak.

Los hermanos fueron arrestados junto con su padre dos meses después de una rebelión popular que obligó a renunciar a Mubarak después de gobernar durante 29 años.

Fueron sentenciados a tres años de cárcel cada uno por malversar fondos destinados al mantenimiento de palacios presidenciales. Los hijos fueron liberados en el 2015 y el padre un año después.

Los hijos se presentan con frecuencia en público y son bastante bien recibidos.

Aunque no son bien vistos por los simpatizantes del presidente Abdel-Fattah el-Sissi.

Copyright © 2018, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group
59°