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Turismo sexual: la otra presea dorada en Brasil

Muchos turistas llegarán a Brasil en busca de deporte pero de otro tipo. La industria de la prostitución ya se frota las manos ante la llegada de miles de extranjeros con los bolsillos repletos de reales.

Muchos turistas llegarán a Brasil en busca de deporte pero de otro tipo. La industria de la prostitución ya se frota las manos ante la llegada de miles de extranjeros con los bolsillos repletos de reales.

En la ciudad que inventó las tangas de hilo dental, donde la piel está al descubierto la mayor parte del año y donde el culto al cuerpo alcanza estatus de religión, el sexo será un ingrediente básico durante los Juegos Olímpicos, que arrancan el próximo 5 de agosto.

Muchos turistas llegarán a Brasil en busca de deporte pero de otro tipo. La industria de la prostitución ya se frota las manos ante la llegada de miles de extranjeros con los bolsillos repletos de reales.

Vila Mimosa, un destartalado barrio no muy lejos del estadio Maracaná, es el epicentro de la prostitución en la ciudad carioca.

Se estima que 3 mil prostitutas trabajan en unos 70 establecimientos. Aquí, la expectación por los atletas y los visitantes que llegan para los Juegos es grande, aunque temen que no se cumplan las expectativas, tal como sucedió durante el Mundial de Fútbol.

Por ello, algunas mujeres ya han diseñado carteles en inglés y con ofertas promocionales: 30 minutos de sexo costaba antes 75 reales; ahora, unos 30 --equivalentes a poco más de nueve dólares--.

Indianara Siqueria, líder transexual de la Casa Nem, un espacio que ofrece apoyo a prostitutas y transexuales, es una de las voces que busca tratar con normalidad la prostitución, también durante los eventos que aportan mayor número de clientes.

“No entendemos el rechazo al turismo sexual, los extranjeros nos tratan mejor que los brasileños y, además, dan propina”, expresa. Para Siqueria, ese miedo que muchos brasileños expresan hacia los extranjeros no deja de ser una forma de xenofobia.

Brasil ocupa el segundo lugar en el ranking internacional en turismo sexual, tan solo por detrás de Tailandia.

El Fórum Nacional de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil estima que existen 500 mil menores de edad en la industria del sexo en Brasil. El Gobierno ya ha lanzado campañas para luchar contra la explotación sexual infantil, como ya ocurrió durante el Mundial de 2014.

Pero al margen de la prostitución, hay otros espacios para el sexo en Río de Janeiro.

Los responsables de aplicaciones para filtrear, como Tinder o Happn, anunciaron que esperan un aumento considerable de usuarios en la ciudad durante las próximas semanas.

En la Ciudad Maravillosa, también conocida como la Ciudad de los Solteros por la dificultad de mantenerse fiel a una relación, algunos temen que ocurra como en las Olimpiadas de Londres 2012, cuando el exceso de demanda colapsó Grindr, la app de encuentros gays.

La Villa Olímpica tampoco se escapa del “love is in the air”, que ya empieza a impregnarlo todo. Para que los atletas tengan sexo seguro se han distribuido 450 mil preservativos, el triple de los que hubo en la capital británica hace cuatro años.


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