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La vida de los venezolanos transcurre en largas filas

En esta imagen, agentes de policía hacen guardia junto a una fila de clientes que espera su turno en el exterior de un supermercado para comprar vegetales al precio impuesto por el gobierno, en la barriada de Petare, en Caracas, Venezuela. Responsables del gobierno culpan de la escasez de alimentos del país a los empresarios de derechas, que estarían reteniendo productos para sembrar el caos, mientras que sus detractores alegan que es el resultado de una mala gestión económica crónica. Algunos están recurriendo a la agricultura urbana para hacer que las verduras frescas sigan siendo parte de sus dietas, ya que comprarlas en el mercado es un lujo. (AP Foto/Fernando Llano)

En esta imagen, agentes de policía hacen guardia junto a una fila de clientes que espera su turno en el exterior de un supermercado para comprar vegetales al precio impuesto por el gobierno, en la barriada de Petare, en Caracas, Venezuela. Responsables del gobierno culpan de la escasez de alimentos del país a los empresarios de derechas, que estarían reteniendo productos para sembrar el caos, mientras que sus detractores alegan que es el resultado de una mala gestión económica crónica. Algunos están recurriendo a la agricultura urbana para hacer que las verduras frescas sigan siendo parte de sus dietas, ya que comprarlas en el mercado es un lujo. (AP Foto/Fernando Llano)

Como la mayoría de los venezolanos, Madeley Vásquez, de 16 años, tiene que hacer fila a la espera de una oportunidad para comprar alimentos afuera de un supermercado. Mientras está formada, le da pecho a su hijo.

El niño está más concentrado en tratar de caminar con pequeños e inacabados pasos mientras que su madre aguarda por horas para poder comprar dos bolsas de arroz y dos paquetes de papel higiénico.

Personas espera en una fila en el exterior de un supermercado para comprar comida, en Caracas, Venezuela. Los precios andan por las nubes gracias a la escasez, el acaparamiento y los revendedores del mercado negro. (AP Foto/Ariana Cubillos)

Personas espera en una fila en el exterior de un supermercado para comprar comida, en Caracas, Venezuela. Los precios andan por las nubes gracias a la escasez, el acaparamiento y los revendedores del mercado negro. (AP Foto/Ariana Cubillos)

La madre de Vásquez, Sorena, renunció a su trabajo limpiando casas para poder pasar más tiempo con su hija y su nieto mientras hacen fila. La familia puede gastar al menos ocho horas para tener la oportunidad de comprar una ración de alimentos.

Las filas más largas en el país sudamericano son para comprar comida. Nueve de diez venezolanos dicen que no pueden abastecerse para comer porque los precios suben, de acuerdo con un estudio de la Universidad Simón Bolívar.

En esta imagen, un grupo de personas espera en fila para comprar comida en el exterior de un supermercado en Caracas, Venezuela. La magnitud del derrumbe económico se puede medir en la longitud de las filas que aparecen en todos los barrios. (AP Foto/Ariana Cubillos)

En esta imagen, un grupo de personas espera en fila para comprar comida en el exterior de un supermercado en Caracas, Venezuela. La magnitud del derrumbe económico se puede medir en la longitud de las filas que aparecen en todos los barrios. (AP Foto/Ariana Cubillos)

El venezolano promedio gasta al mes unas 35 horas esperando a comprar bienes básicos subsidiados. Eso es tres veces más de lo que se gastaba en 2014, dice la firma encuestadora Datanálisis.

Mientras las filas en Venezuela crecen, también se han vuelto más peligrosas. Más de dos docenas de personas fueron asesinadas mientras hacían fila en los últimos doce meses, incluyendo a una niña de cuatro años que quedó en el fuego cruzado de las pandillas.

En una ocasión, Vásquez tuvo que salir corriendo para evitar quedar atrapada en una pelea a cuchillo, que inició cuando una mujer fue acusada de colarse en la fila.

Un grupo de personas espera en una fila en el exterior de un supermercado para comprar comida, en Caracas, Venezuela. La vasta riqueza petrolera de Venezuela era el combustible de una economía rebosante. (AP Foto/Ariana Cubillos)

Un grupo de personas espera en una fila en el exterior de un supermercado para comprar comida, en Caracas, Venezuela. La vasta riqueza petrolera de Venezuela era el combustible de una economía rebosante. (AP Foto/Ariana Cubillos)

La espera también puede ser peligrosa de otras maneras.

Una anciana, Irama Carrero, se desmayó una día que estuvo parada haciendo fila todo el día sin haber probado un bocado. Sus compañeros de fila la ayudaron a pararse luego de que se tambaleara, se desmayara y se golpeara en la cabeza contra el suelo.

La amenaza de violencia en las filas nunca desaparece por completo. Sólo que ahora, las filas ahora son parte de la vida cotidiana de Venezuela.


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