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Emotiva ceremonia marca el adiós a las armas de las FARC

Rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia hacen la ola en Sabanas del Yarí, Colombia, mientras ven imágenes en directo en las pantallas de la firma del acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC en Cartagena para poner fin a más de cinco décadas de hostilidades, el lunes 26 de septiembre del 2016. En sus camisetas se lee: “52 años de lucha por la paz".

Rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia hacen la ola en Sabanas del Yarí, Colombia, mientras ven imágenes en directo en las pantallas de la firma del acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC en Cartagena para poner fin a más de cinco décadas de hostilidades, el lunes 26 de septiembre del 2016. En sus camisetas se lee: “52 años de lucha por la paz”.

(Ricardo Mazalan / AP)

La guerrilla más antigua de Latinoamérica dijo adiós a las armas en una emotiva ceremonia llena de simbolismos, en la cual el jefe de las FARC y el presidente colombiano firmaron un acuerdo de paz con un bolígrafo construido con una bala usada en combate.

El líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, pidió perdón a las víctimas de un conflicto de más de medio siglo, mientras que el mandatario Juan Manuel Santos dio la bienvenida a la democracia a quienes por años, reconoció, fueron sus más fuertes “enemigos”.

Tras su formalización, el convenio de paz enfrentará ahora una nueva prueba el 2 de octubre, cuando la gente acuda a votar en un plebiscito sobre el tratado, aunque las encuestas señalaron que la mayoría lo respaldaría.

“Todo acuerdo de paz es imperfecto”, reconoció Santos, aunque aseguró que es el mejor que pudieron lograr.

El escenario de la firma del acuerdo, el centro de convenciones de Cartagena, se convirtió en un espacio cargado de símbolos que mostraban los deseos de paz: desde la bala convertida en pluma, los cientos de invitados ataviados de blanco, la presencia de comandantes guerrilleros que apenas hace poco habrían sido capturados por estar en un lugar público y hasta aviones de guerra que surcaron los aires con la misión no de bombardear, sino saludar la ceremonia que acercó a los antiguos enemigos.

“Hoy cuando comienzan su tránsito a convertirse en un movimiento políticos sin armas, como jefe de Estado de la patria que todos amamos le doy la bienvenida a la democracia. Cambiar las balas por los votos, las armas por las ideas”, dijo Santos.

“No más muertos, ni jóvenes mutilados por una guerra absurda”, señaló el mandatario, quien por momentos tenía los ojos vidriosos de notable emoción.


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