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Acusan a pareja de EE.UU. que vivió con hijo muerto

Una pareja estadounidense cuyo hijo de 7 años fue hallado en avanzado estado de descomposición en su vivienda en el noreste de España dijo al juez el viernes que hace algunas semanas el niño no despertó por la mañana pero se negaron a aceptar su muerte.

El juez acusó a Bruce y Schrell Hopkins, de 39 y 38 años respectivamente y oriundos de Detroit, de homicidio por imprudencia, pero los dejó en libertad después de interrogarlos.

El fiscal Enrique Barata dijo que les retiraron los pasaportes y que la pareja “perdió su sentido de la realidad” tras la muerte de su hijo asmático Caleb.

Las acusaciones llegaron tres días después de que la policía encontrara el cadáver de Caleb bajo varias mantas en elapartamento alquilado en que vivían en la ciudad de Girona, donde la pareja residía con sus tres hijos.

Barata dijo que faltaba determinar la causa exacta y hora de la muerte del niño. Añadió que se le había visto con vida el 15 de noviembre en un restaurante donde la familia festejaba un cumpleaños.

El fiscal indicó que el padre le contó al juez que la familia no llevó al niño a un hospital porque no creía en la medicina convencional, aunque previamente lo habían tratado con inhaladores y medicamentos homeopáticos.

El niño estaba bien, jugaba y llevaba una vida normal. Pero una mañana no despertó", le dijo Barata a la prensa. “El padre explicó que intentó resucitar a su hijo, le dio masaje cardiaco y respiración artificial. Pero el niño no respondía”.

“A partir de ahí toda la familia perdió el sentido de la realidad”, dijo Barata.

“Vivían una vida normal alrededor del cadáver”, agregó. “No podían aceptar que el niño estuviera muerto”.

La policía descubrió el cuerpo al acudir al apartamento tras una llamada del propietario, que había ido a cobrar un alquiler que no había sido pagado.

El fiscal dijo que exámenes médicos mostraron que la pareja no está mentalmente enferma. Agregó que las investigaciones indican que el niño podría haber estado ya muerto cuando los padres lo encontraron y que quizá no fuera un caso de homicidio negligente.

“Más que una sentimiento de culpa su sensación es de dolor”, dijo Christian Salvador, abogado de los Hopkins. “Dolor porque acaban de caer en la cuenta que está muerto. Era un niño de 7 años. Así que esto es una cuestión de dos padres que acaban de caer en la cuenta que su hijo está muerto”.

Barata dijo que la visa de la familia había vencido meses atrás.


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