¿Por qué algunos latinos apoyan a Donald Trump en el sur de Estados Unidos?

¿Por qué algunos latinos apoyan a Donald Trump?

Patti Magnon creció del otro lado del Río Grande –en la ciudad mexicana de Nuevo Laredo.

Pero la frontera en esta parte del país nunca ha sido una barrera para ella,  y Magnon, quien ahora ya lleva viviendo del lado estadounidense por varios años,  se siente en casa en ambos países. Ella está muy “Orgullosa de ser estadounidense y católica” se lee en su página de Twitter.

“¡Amo mi herencia mexicana! Un inmigrante no es lo mismo que un inmigrante ilegal”, señala.

No obstante, en estos días, la mujer nacida en México dijo sentir que tiene más en común con los estadounidenses en todo el país que con los latinos en Texas.  Eso lo empezó a sentir más cuando le dijo a sus amigos y familiares que pensaba votar por Donald Trump.

“Ellos te critican”, dijo Gina Gil, quien se ha unido a un pequeño grupo, pero entusiasta, que apoya a Trump en el pueblo fronterizo – las críticas llegan especialmente cuando hablan sobre el tema de inmigración, donde todos parecen ser expertos, en las orillas del Río Grande.

“Es insultante cuando la gente dice que las personas que apoyan a Trump no tienen educación y no son inteligentes”, expresa Magnon.

“¡Te aventaste!”, le dice Gil en español. “Le diste al clavo”

A lo largo de Estados Unidos, solo un grupo pequeño de latinos ha manifestado su apoyo a Trump; incluso en Texas, un grupo de republicanos latino prefirieron votar por el senador Ted Cruz, quien ganó en las primarias del estado, el 1ro de marzo, con el 44% del voto contra el 27% del magnate

Como nunca antes, la mayoría de los latinos votarán como demócratas, y en Texas, donde los latinos componen hasta un cuarto del electorado, un 71% apoya a Hillary Clinton, según encuestas..

Pero fue en las ciudades fronterizas donde el precandidato republicano alcanzó sus porcentajes más alto en contraste con el resto del estado: en condados como Webb (95% latino), Zapata (94% latino), Terrell (49%) y Hudspeth (78%).

“Es la gente trabajadora”, dijo Miriam Cepeda, de 24 años, un estudiante de historia en la universidad de Texas-Pan American y quien lidera la campaña de Trump en el Valle de Río Grande, al este de Laredo. Lo que ella escucha, dijo, es que hay mucho resentimiento contra los trabajadores indocumentados, quienes reciben beneficios de servicios gubernamentales.

“Aquellos que pagan sus impuestos y hacen lo que se supone deben de hacer ¿por qué debemos de pagar?”, subraya.

Magnon y Gil votaron por Trump en las primarias de Texas y planean votar por el magnate en las elecciones generales. Además están construyendo su propia campaña, hablando de los aspectos positivos de Trump en programas de radio y la internet, reclutando amigos y familiares.

Ellas se conocieron el pasado verano cuando Trump visitó la tercera ciudad más poblada de la frontera después de El Paso y San Diego.

Magnon llevó a su hija de siete años, Allie, al pequeño aeropuerto para ver al magnate. Ellas fueron recibidas en su mayoría, por una audiencia demócrata, en una ciudad mayoritariamente mexicana que pregonaba a través de mega-micrófonos: “¡Tiremos a Trump!”, o “¡Dump Tump!”

Ambas, Magnon, de 44 años y Gil, de 49, exdemócratas  -madres trabajadoras con educación de colegio comunitario, dijeron que estaban alarmadas del fraude en el programa de bienestar social –welfare- y el continuo incremento del seguro médico.

Magnon casi perdió su seguro médico cuando Obamacare tomó efecto. Gil hervía de coraje al tener que pagar una penalidad de 800 dólares bajo el nuevo programa federal de Obama, aunque el seguro médico le hubiera costado más caro.

Trump ha prometido administrar al país como un negocio y terminar con Obamacare. Ellas no piensan que Trump sea racista cuando promete que construirá un muro grande para mantener a los ‘violadores’ mexicanos afuera de Estados Unidos.  Ellas piensan que eso es correcto y estaban más que contentas de ir y buscar a otros que estuvieran de acuerdo con ellas en la ciudad.

“Estaba sorprendida que otras personas en Laredo pensaran igual que yo”, dijo Magnon.

El papa de Gil era electricista, su madre trabajaba cuidando niños. Criada en el sur de la ciudad, cerca del río, ella era porrista en la preparatoria, pero se embarazó de su primero de cinco hijos a los 16 años.  Después mejor se dedicó a ayudarle a su esposo a iniciar una panadería; no obstante se separó de él y eventualmente trabajó en varios empleos como paralegal, comprando propiedades para rentar y negocios.

La madre soltera de carácter fuerte le da trabajo a inmigrantes mexicanas sin documentos para que le cuiden a sus hijos, mientras ella se dedica a sus negocios.  Pero al menos, ninguna de ellas recibe welfare, dijo. “Nunca la hubiera podido hacer yo sola”, enfatizó. “No soy la mujer maravilla. Tienes que tener tu barco a flote”.

Gil dijo que paso muchos años trabajando duro que el único tiempo que veía a sus hijos era cuando pasaba en su carro cerca de su casa y los saludaba a través de la ventana.

La seguidora de Trump todavía vive cerca del Río Grande y se transporta en su Audi blanco 2015 señalando sus negocios y casas que compró, todas en efectivo. Cuando se detiene a recoger su medicina para controlar la presión de la sangre, ella señala el programa ‘Lone Start’  donde se puede recibir asistencia social del gobierno.

“¿Debería utilizar ‘Lone Start?”, se pregunta irónicamente y luego saca su dinero de la bolsa y paga su medicina.

Recientemente, Gil participó en un programa  bilingüe de radio para hablar bien de Trump y sus promesas de terminar con la corrupción en los programas de beneficencia del gobierno.

“Trump está en lo correcto.  Solo porque es multimillonario – bueno, él trabajó duro por lo que tiene”, enfatiza.

A menos que alguien detenga el flujo de migración ilegal y estabilice la economía, Gil se menciona preocupada, “nuestros hijos van a seguir trabajando como psicópatas por aquellos que reciben los beneficios”.

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