Anuncio
Share

Sin que nadie se diera cuenta, East Los Ángeles surge en las calles de Brasil

José Américo Crippa pule su coche durante una reunión de entusiastas modificadores de autos clásicos (lowriders) en Sao Paulo, Brasil. (Flavio Forner / Para el Times).

José Américo Crippa pule su coche durante una reunión de entusiastas modificadores de autos clásicos (lowriders) en Sao Paulo, Brasil. (Flavio Forner / Para el Times).

Las calles están llenas de jóvenes y viejos vistiendo jerseys o chamarras de los Dodgers y los Raiders de Los Angeles. Algunos llevan calcetines blancos subidos en todo lo alto debajo de pantalones Dickies. Hay cabezas rapadas, tatuajes que celebran la cultura chicana, brillantes zapatillas deportivas de la marca Puma y camisas de franela, por encima de camisetas blancas con solo el botón superior abrochado.

Docenas y docenas de coches impecablemente restaurados son alineados y acordonados, mientras que la gente posa para las fotografías delante de las parrillas de cromo brillante.

Una banda de mariachis en un escenario toca música para la multitud. El ambiente es muy al estilo Este de Los Angeles, pero la ubicación de ninguna forma está cerca de Whittier Boulevard.

“Hey, ¿qué es todo esto?” pregunta a una mujer que pasa un sedán familiar que parece estar muy fuera de lugar.

“Festival de Lowrider”, dice alguien, pronunciando lentamente la palabra en portugués - Lo Hi Der. Y mueve la mano extendida hacia arriba y abajo para imitar el rebote hidráulico de los autos que aparecen en los videos viejos de rap.

“Oh, sí, lowriders”, dice la mujer. “Muy bonito.”

En realidad, más que agradable. Los residentes de la ciudad más grande de América Latina han creado una versión brasileña de la cultura del automóvil en el Este de L.A., cautivados por la música, la ropa y, sobre todo, los autos relucientes.

Muchas personas en Sao Paulo podrían saber qué es un auto modificado (lowrider), pero dentro de los terrenos del festival, la cultura nacida en los barrios latinos de Los Ángeles en los años 1940 y 1950 se ha reproducido de manera auténtica que sólo los verdaderamente dedicados reconocen cada referencia escondida.

En lugar de una placa de matrícula, una camioneta de color rojo brillante presenta el arte icónico del gato sonriente de la concesionaria Félix Chevrolet, situada a más de 6.000 millas de distancia, en el centro de Los Ángeles.

¿En realidad este coche proviene de California?

“No, no, por supuesto que no,” dice Rafael Ambrosio, un miembro de un club local de lowriders y uno de los organizadores del evento. “Casi ninguno de nosotros ha estado alguna vez en Estados Unidos. Pero Los Angeles es nuestra inspiración y sabemos todos los símbolos. Ellos reprodujeron ese símbolo aquí”.

Ambrosio saluda a los amigos mientras se dirige al festival. A su izquierda hay un par de docenas de bicicletas lowrider brillantes, modificadas más para el espectáculo que para usarlas. A su derecha hay más de dos docenas de personas formadas en fila afuera de un camión de comida para ordenar tacos, que, a diferencia de los que habitualmente se sirven en Brasil, éstos son auténticamente mexicanos.

Él admira un Monte Carlo rojo brillante, modelo 1974. Dos enormes banderas emergen de los postes desde las ventanas al viento - una mexicana y otra brasileña. A un lado del auto hay un logotipo de L.A. igual al tipo de letra usada por los Dodgers.

El auto pertenece a José Américo Crippa. Conocido por sus amigos como Tata, él ayudó a importar la cultura lowrider a Brasil.

Él vivía en Miami a mediados de la década de 1990, por su propia cuenta y sin hacer mucho, cuando vio su primer lowrider estaba intrigado. Después de ver una copia de la revista Lowrider en una farmacia, quedó fascinado.

“Es una cultura que añade mucho a la ciudad”, dice. “Ayuda a los niños a olvidarse un poco de las drogas y el crimen, y en su lugar se centran en el arte. Esto es arte aplicado en los autos y bicicletas”.

“Somos Latinos”, añade. “No somos exactamente el mismo tipo de Latinos como los Chicanos, ya que ellos están muy lejos y son diferentes, pero se sienten profundas similitudes”.

En numerosas ocasiones él ha visitado Los Ángeles para profundizar en su conocimiento, apareció en la revista y comenzó un programa de televisión brasileño llamado “Lowrider”. El espectáculo inspiró a un político del estado de Sao Paulo para poner en marcha una campaña legislativa para establecer la “Semana de la Cultura Lowrider”.

A finales de 2015, la legislatura escogió fechas para el festival alrededor del día de fiesta del Cinco de Mayo que se celebra en México y también por muchos mexicoamericanos. Incluso el estado proporciona fondos para el festival.

Al igual que en Los Ángeles, la mayoría de los eventos lowrider en Sao Paulo se organizan fuera de la rica ciudad. Pero hay aficionados de diferentes orígenes y clases.

Una mujer mayor, acompañada de un muchacho joven, hacen su recorrido en una exposición fotográfica al aire libre sobre Los Ángeles. Luego encuentran el auto rojo con la bandera mexicana y se detienen para admirarlo

Detrás de ellos, otro camión de comida, “Cadillac Burger”, donde se sirven hamburguesas y guacamole en charolas de plástico llenas de reproducciones de la edición del 26 de febrero de 1942 del diario Los Angeles Times.

En una combinación de Ingles y Español, Jesús Camarena, un artista de 36 años de edad que viste una camiseta blanca de gran tamaño, pide una hamburguesa. La cajera, que lleva puesto un pañuelo en la cabeza, ni siquiera habla, pero eventualmente imagina lo que él quiere.

Camarena, a quien se le conoce con el apodo de Swing, se encuentra de visita. Él viajó desde su casa en Anaheim. El festival lo llevó a Brasil para grabar símbolos y piezas de automóviles.

La escena le recuerda su crecimiento en el sur de California y dice: “Ver la cultura lowrider en Sao Paulo es como experimentar un deja vu”.

Si desea leer esta nota en inglés haga clic aquí.


Anuncio