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Marcha contra el odio se acerca Cleveland para protestar en la convención republicana

Los inmigrantes han recorrido ya más de 300 millas y se encuentran hoy a las afueras de Wakeman, en el estado de Ohio, a 50 millas de su objetivo, que piensan alcanzar el próximo día 15.

Los inmigrantes han recorrido ya más de 300 millas y se encuentran hoy a las afueras de Wakeman, en el estado de Ohio, a 50 millas de su objetivo, que piensan alcanzar el próximo día 15.

Los tres activistas que iniciaron en Chicago (Illinois) hace 20 días su marcha hacia Cleveland (Ohio), donde el día 18 comienza la Convención Nacional Republicana, prosiguen en su camino para denunciar el discurso de “odio” del virtual candidato Donald Trump y pedir un alto en las deportaciones.

Los inmigrantes han recorrido ya más de 300 millas y se encuentran hoy a las afueras de Wakeman, en el estado de Ohio, a 50 millas de su objetivo, que piensan alcanzar el próximo día 15.

Los tres caminantes, que realizan una marcha de diez millas diarias, son el activista mexicano Juan González y el puertorriqueño Diego López, así como el reverendo José Landaverde, de la misión Vida, Fe y Esperanza, de Chicago.

Landaverde, un inmigrante salvadoreño, dijo a Efe que han encontrado en el camino varias muestras de odio, pero también muchas de apoyo por parte de la gente de Indiana y Ohio.

El pastor destacó que en su camino han recorrido áreas rurales en donde hay muchos simpatizantes de Trump y donde les han amenazado, e incluso el dueño de un hotel de Bellevue (Ohio) les alertó del peligro que corrían.

“Nos dijo ‘Miren yo prefiero ver que ustedes no se vayan hoy de aquí porque hay pueblos en que los pueden desaparecer y ustedes no son muchos, prefiero que se queden aquí'", relató Landaverde.

“En un pueblo en que nos quedamos cerca de Maumee (Ohio) nos salió un grupo de blancos, gente que dijo estar en contra de nosotros y a querernos golpear”, lamentó el religioso, que contó que han visto rótulos del Ku Klux Klan en varios pueblos.

Pero no todo ha sido negativo, relató, pues también han recibido muestras de apoyo, hermandad y humanidad.

“En la frontera con Ohio nos interceptó un grupo de señoras blancas para darnos agua y comida, rezar por nosotros y ofrecernos sus casas para descansar”, dijo el reverendo.

También varias familias amish que se encontraron les preguntaron si les podían ofrecer algo y un barbero se ofreció a cortar el pelo a Landaverde al descubrir de su caminata contra el odio.


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