Anuncio

‘Vamos a retomar nuestros sueños’, dijo Donald Trump al asumir el poder como el presidente número 45 de Estados Unidos

En cuanto juramentó como nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump reiteró su promesa de hacer de Estados Unidos un país que proteja a sus trabajadores y prometio encabezar el camino hacia un cambio mundial.

Horas antes, a Donald Trump se le vio extraordinariamente serio y vistiendo una llamativa corbata roja.

A las 10 de la mañana, Donald Trump bajó la escalinata del Congreso para iniciar la ceremonia de juramentación que lo convertiría en el presidente número 45 de Estados Unidos.

La clase política, republicana y demócrata, la más cercana a los círculos del poder, estuvo ahí, haciendo parte de esta ceremonia que es considerada como una de las pruebas más duras que ha vivido la democracia norteamericana en años recientes.

Y es que las heridas que dejó la campaña aun no cicatrizan. Entre los republicanos todavía hay muchos que ven a Trump como un peligro para su partido, mientras que entre los demócratas, las lecciones de esta derrota, todavía están por entenderse.

Lo cierto es que este inicio de administración, a diferencia de hace 8 años, cuando reinó la esperanza, en esta ocasión, la sensación es de miedo, incertidumbre y enojo.

Miedo por las medidas que ha anunciado el presidente Trump que adoptará en sus primeros días de gobierno. Incertumbre porque millones de personas no saben lo que ocurrirá con ellos y descontento porque el voto popular no fue suficiente para dar el triunfo a la candidata ganadora de las elecciones.

A las 11:30 de la mañana en punto, Barack Obama y Donald Trump se dieron un abrazo, breve, apenas cordial y posteriormente la gente vitoreó, al nuevo presidente.

Después de un recuento histórico de la democracia norteamericana, los religiosos,Timothy M. Dolan, Samuel Rodriguez y Paula White-Cain, oraron para pedir a Dios sabiduría e inteligencia para el nuevo presidente y su familia.

Mientras un coro de jóvenes cantaba, las cámaras de televisión mostraban a un Donald Trump serio, adusto, que en ningún momento sonrió.

Y mientras en Washington, todo era solemnidad, en más de 200 ciudades de todo el país, cientos de miles de personas salieron a protestar y corear: Trump no es mi presidente, entre otros muchos slogans.

A las 12 en punto, el presidente de la Suprema Corte le tomó el juramento. Entonces sonrió Trump.

A las 12:01 se dirigio a la nación:

“Gente de todo el mundo, los ciudadanos de este país, estamos unidos para reconstruir nuestro país, y restaurar nuestras promesas… juntos vamos a determinar el rumbo del país y del mundo por muchos años, vamos a enfrentar retos, pero lo vamos a hacer”, dijo el nuevo mandatario.

“Esta ceremonia, sin embargo es especial, porque no es solo una transferencia de poder de un partido a otro, estamos devolviendo el poder de Washington al pueblo… por mucho tiempo, un pequeño grupo de políticos ha cosechado los beneficios del gobierno, pero el pueblo no ha progresado”.

“Hoy 20 de enero del 2017 será recordado como el día en que el pueblo asumió el control nuevamente de esta nación. Los hombres y mujeres olvidados de este país, no seguirán siendo olvidados, los escucharemos, y decenas de millones de personas se sumaran a un movimiento que el mundo no había visto jamás”, dijo Trump.

“Ahora estamos mirando hacia el futuro. Nos hemos reunido aquí para emitir un decreto que debe resonar en todo el mundo, una nueva visión gobernará el planeta. Todas las decisiones serán para proteger a los trabajadores norteamericanos, protegeremos nuestras fronteras de las naciones que se roban nuestras empresas. Estados Unidos volverá a ganar, vamos a rescatar nuestro sueños…”


Anuncio