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Cuando se trata de niños, las reglas fronterizas muchas veces son ignoradas

Un menor de Honduras, disfruta de una película en el centro de detención en McAllen, Texas, donde fueron albergados miles de menores procedentes de América Central.

Un menor de Honduras, disfruta de una película en el centro de detención en McAllen, Texas, donde fueron albergados miles de menores procedentes de América Central.

( John Moore / Getty Images)

A medida que el número de menores no acompañados que llegaron a la frontera del país se incrementó dramáticamente después del 2009, los agentes del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza no siempre siguieron sus propias reglas de evaluación para los niños procedentes de México y Canadá, concluye un nuevo informe.

Una auditoría realizada por la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno encontró que miles de niños, la mayoría procedentes de México, fueron devueltos a su país de origen sin que los agentes demostrarán por qué estaban siendo regresados, como lo exige la política de la frontera.

Los auditores dijeron que una muestra aleatoria de expedientes demostró que entre el 2009 y el 2014, el 93 por ciento de los niños mexicanos menores de 14 años que fueron detenidos, fueron repatriados sin que los agentes documentarán en las formas el motivo del regreso.

Bajo una ley del 2008, los niños menores a los 18 años de edad no acompañados por un adulto que son capturados en la frontera se supone que deberían ser entregados a la Oficina de Ayuda a los Refugiados, y más tarde presentados frente a un juez de inmigración para determinar si pueden permanecer en los Estados Unidos.

La ley hace una excepción para los niños procedentes de Canadá y México, a quienes se les hacen una serie de preguntas por parte de los agentes fronterizos, quienes entonces tienen el poder para determinar si deberían ser admitidos o regresados a sus países de origen.

Se supone que las preguntas deben determinar si el niño es víctima de la trata de personas o si está en riesgo de ello, si tienen un temor creíble a la persecución en su país de origen, y si puede hacer una decisión independiente sobre si desea regresar a casa o no.

El informe recomienda una mejor orientación y capacitación para los agentes en cuanto a los criterios de evaluación y una mejor documentación de sus decisiones.

El Departamento de Seguridad Nacional, del cual la agencia de aduanas forma parte, dijo en una respuesta formal adjunta al informe que estaba de acuerdo con las recomendaciones.

El informe no decía exactamente cuántos niños fueron afectados, pero establecía que desde el 2012 al 2014, aproximadamente 49,000 niños mexicanos fueron enviados de vuelta a México después de ser detenido en la frontera.

En el pasado, los activistas de inmigración han cuestionado qué tan diligentes han sido los agentes al seguir esas reglas, y le dieron la bienvenida al informe.

“Lo que el informe de la GAO abordó es si la CBP les está preguntando correctamente a estos niños esas tres preguntas básicas”, dijo Greg Chen, director de promociones de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración. “Confirma las antiguas preocupaciones que tenemos de que la CBP no está siguiendo sus propios procedimientos”.

El informe retomó la controversia que se produjo en el año 2014 sobre un aumento de niños que llegaron a la frontera sudoeste, no sólo procedentes de México sino también de países asolados por conflictos en América Central y América del Sur. Sus números abrumaron a las agencias federales que tuvieron que albergar y procesar los casos durante un tiempo.

El informe dijo que entre el 2009 y el 2014 unos 201,000 menores no acompañados fueron detenidos, el 90 por ciento de ellos a lo largo de la frontera suroeste. La mayoría de estos menores fueron aprehendidos por la Patrulla Fronteriza.

Los sectores de la Patrulla Fronteriza de San Diego y El Centro concentraron el 6% de las detenciones totales.

El informe también calculó que la Oficina de Reasentamiento de Refugiados gastó $2 mil millones de dólares entre el 2009 y el 2014 en programas de menores no acompañados, incluyendo servicios de refugio, médicos y otros, y gastos administrativos. Casi la mitad, $910 millones, se gastó en el 2014 cuando la crisis alcanzó su punto máximo.

En total, los costos para hacer frente al aumento de las llegadas de los menores se incrementaron un 600 por ciento entre el 2009 y el 2014. Sin embargo, el flujo de niños ha disminuido este año. Un informe realizado en abril por el Centro de Investigación Pew afirma que 12,509 niños fueron detenidos en la frontera en los primeros cinco meses del año fiscal federal, el cual comenzó en el mes de octubre.

Eso bajó de los 21,403 que hubo durante el mismo período el año anterior.


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