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A su llegada a Estados Unidos inmigrante se reinventa, aprende inglés y ahora publica su primer libro

El autor Jose Angel Navejas lee un fragmento de su libro ayer, domingo 8 de noviembre de 2015, durante el evento Cultura en Pilsen como parte del Chicago Humanities Festival 2015 que se realiza en Chicago, Illinois.

El autor Jose Angel Navejas lee un fragmento de su libro ayer, domingo 8 de noviembre de 2015, durante el evento Cultura en Pilsen como parte del Chicago Humanities Festival 2015 que se realiza en Chicago, Illinois.

(Antonio Zavala / EFE)

Un inmigrante mexicano volcó sus experiencias como un indocumentado que posee una maestría universitaria en un libro de memorias que presentó ayer en Chicago, en el transcurso de un festival cultural que se celebra en esta ciudad.

“Soy una persona completamente diferente a la que era hace dos décadas, cuando cruce la frontera”, señaló José Ángel Navejas, autor del libro “Ilegal: Reflexiones de un Inmigrante Indocumentado (Universidad de Illinois, 2014).

Navejas participó en un evento celebrado en el espacio Cultura en Pilsen, como parte del Chicago Humanities Festival 2015 que ayer realizó su última jornada, y durante el cual el mexicano leyó extractos de su publicación escrita en inglés y compartió experiencias con el centenar de asistentes.

Navejas, ahora de 41 años de edad, abandonó su natal Guadalajara, en el estado mexicano de Jalisco, cuando tenía 19 años de edad, y después de cruzar la frontera vivió en un suburbio al sur de Chicago.

Según relata en su libro, tras emplearse durante años como lavaplatos el inmigrante empezó a estudiar inglés y luego consiguió su equivalente de secundaria en un colegio a las afueras de Chicago, tras lo cual se matriculó en la Universidad de Illinois, en donde obtuvo su bachillerato y luego una maestría en Estudios Latinos.

“Chicago me dio una oportunidad de poder reinventarme”, confesó Navejas, quien reveló que entrar en la universidad supuso ingresar a un “universo nuevo” y “surreal”, pero lleno de posibilidades.

Al cabo de trabajar como traductor por cinco años en una compañía, el mexicano, que aún sigue indocumentado, decidió renunciar a su puesto ante la imposibilidad de resolver el problema de un número de seguro social, sin explicarle a sus empleadores su situación.

“Había estado temiendo eso desde el primer día que conseguí el trabajo”, reconoció el autor, quien es padre de una hija de cuatro años.

Sobre su futuro inmediato, el indocumentado ve un camino incierto, aunque espera poder resolver su situación migratoria.

“No sé si pueda dar consejos a alguien que venga a este país”, reconoció Navejas, quien agregó que “la cuestión de la inmigración es muy compleja”.


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