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Familia del universitario asesinado por la policía de Long Beach demandará al departamento

Feras Morad durante un torneo de debates en la universidad de Cal State Northridge el 8 de noviembre de 2014.

Feras Morad durante un torneo de debates en la universidad de Cal State Northridge el 8 de noviembre de 2014.

(Thomas Ouimet / AP)

Su hermana de 16 años, Ghada, ve el caso de su hermano como si fuera de alguien más, pero no su hermano. Su madre piensa en él cuando está triste o enojada, pero sabe que ya no está su hijo para consolarla; y su padre dijo que le han quitado a su compañero de controversias filosóficas.

Desde hace dos meses, después de que el joven desarmado de 20 años, Feras Morad, fuera asesinado por un policía de Long Beach, los familiares del joven todavía están buscando respuestas sobre lo que paso aquella noche del mes de mayo:

¿Por qué el oficial no esperó por refuerzos antes de confrontar al joven universitario? ¿Por qué a nadie se le ha acusado del crimen?

Se esperaba que la semana pasada la familia de Morad tomara la primera acción para demandar al oficial Matthew Hernández, quien le disparó al joven; al Departamento de Policía de Long Beach (LBPD) y a la ciudad.

La familia quiere 28 millones de dólares y un cambio en las tácticas de la policía que, según el abogado de la familia, permitió la confrontación mortal aquel 27 de mayo.

“Todavía estoy orgulloso de él hasta este día. Él estará en mi corazón para siempre y ojalá que lo pudiera ver por un segundo, por última vez, para decirle que lo quiero”, dijo Amal Alkabra, madre de Morad, al mismo tiempo que sollozaba en una entrevista con el diario L.A. Times.

La policía dice que Hernández disparó su arma después de que Morad peleara con él.

Alguien llamó a la policía para que acudiera al oeste de la calle 15th en la cuadra 4,600 como a las 7:30 p.m. En el reporte se informa que había una persona brincando y tirando golpes al aire desde la ventana del segundo piso.

En la llamada se especificó que la persona necesitaba atención médica, que estaba actuando en forma errática y que posiblemente era violenta, pero que no estaba armada, de acuerdo con el reporte dado a conocer por la policía de Long Beach.

Kareem Morad, una prima de Feras Morad, le dijo al diario días después de la balacera que Morad había hecho un “error estúpido al experimentar con hongos alucinógenos y desafortunadamente, la víctima había tenido una mala reacción. El necesitaba ayuda, pero nunca recibió la ayuda que necesitaba”.

Cuando el policía llegó a la escena, confrontó a Morad sin pedir apoyo a sus colegas. El policía le dijo que estaba ahí para ayudar, de acuerdo a una declaración del departamento. Pero Morad se dirigió hacia el policía, mismo que le disparó con una pistola eléctrica dos veces, dijeron los oficiales.

Hubo un confrontamiento físico enseguida y el policía golpeó a Morad con una linterna, dijo David Hendricks, representante de la oficina de investigación del departamento. Durante el forcejeo, los dos se separaron por un momento, agregó el vocero, sin embargo no dijo que tan separados estaban; aunque si mencionó que Morad avanzó otra vez hacia el oficial y fue precisamente cuando él policía le disparó.

“Vemos esto en las noticias. Esto le pasa a otra gente, no ha nosotros. Y cuando esto nos pasa a nosotros, no lo podemos creer”, dijo el papá de Morad, Amr Morad, de 60 años. “Lo vemos que pasa en las películas, pero no ha nuestro hijo”.

Después de graduarse de la preparatoria, Morad fue al colegio de Moorpark. El planeaba transferirse a Cal State Long Beach en el otoño y quería ir a la escuela de leyes, dijeron sus familiares. Morad había terminado segundo en un campeonato de debate nacional una semana previa a su muerte, dijeron.

En junio, cientos de sus compañeros de la preparatoria, del colegio, y de sus amigos de ROTC realizaron una vigilia en su memoria en Woodland Hills, y al día siguiente marcharon hacia el centro de Long Beach.

Activistas de la organización y el movimiento Black Lives Matters se unieron a la demostración y dijeron que la muerte de Morad era otro ejemplo del exceso de fuerza mortal innecesaria utilizada por la policía contra un hombre desarmado.

Hernández fue puesto en trabajo administrativo temporalmente después del incidente, pero ya regresó a su empleo normal.

La familia de Morad quieren que se le imputen cargos a Hernández y que haya cambios en las pólizas del departamento.

“Es completamente fuera de póliza, el haber tomado la decisión [del oficial] sin haber pedido refuerzos”, dijo Dan Stormer, abogado de la familia. “Esperar 30 segundos por un refuerzo, era todo lo que tenía que hacer”.

La policía dijo que no había cámaras en el tablero de la patrulla, ni tampoco el policía portaba una en su cuerpo al momento de la confrontación. En su declaración la familia de Morad dijo que su hijo recibió cinco disparos y testigos indicaron que la víctima no se había puesto violenta.

Seguramente estaba sufriendo un trauma del golpe que se dio en su cabeza cuando se calló de la ventana del segundo piso y posiblemente no pudo entender las órdenes que el oficial le estaba dando, de acuerdo con la declaración.

Stormer reconoció que posiblemente el joven tenía los efectos de la droga en su sistema, pero enfatizó que no había forma de decir como la había injerido. La oficina del forense del condado dijo que el reporte de toxicología iba a dilatar varios meses para estar listo.

@JosephSerna es reportero de Los Angeles Times.

Para leer esta noticia en inglés visite este enlace.


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