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Trabajadores que cuidan a los niños en Estados Unidos tienden a vivir en la pobreza

Pobresa

El año pasado, el 46% de los trabajadores al cuidado de niños formaron parte de las familias inscritas en por lo menos una de las redes de seguridad pública, en comparación con el 26% de los trabajadores en general (Mark Boster/Los Angeles Times).

La gente que está al cuidado de niños en los Estados Unidos tiende a vivir en la pobreza. Casi la mitad de ellos reciben algún tipo de ayuda de gobierno: estampillas para alimentos, cheques de asistencia pública, Medicaid. Su salario promedio por hora es de $9.77, casi $3 por debajo del promedio del salario de un conserje.

En un nuevo informe, investigadores de UC Berkeley señalaron que el cuidado de los niños es vital para el futuro del país y que las compensaciones en ese sector son muy bajas. Los encargados de apoyar a los niños, dijeron, están formando hoy en día la fuerza laboral del mañana.

 “La inseguridad económica vinculada a los salarios bajos sigue siendo endémica entre los que cuidan y educan a los niños desde su nacimiento hasta el ingreso a la primaria”, redactaron los autores del informe. “Esta condición se ha prolongado, pese a que la situación ha registrado cambios y los científicos del desarrollo como economistas y líderes sindicales han reconocido la importancia de la atención y educación temprana en la formación del desarrollo de los pequeños, la promoción de la salud de las familias y la construcción de una economía fuerte”.

En los Estados Unidos, aproximadamente 2 millones de adultos se ganan la vida cuidando y educando a más de 12 millones de niños, desde que son bebés hasta los 5 años de edad. En 2015, el 46% de los trabajadores de este sector formaron parte de las familias inscritas en, por lo menos, un programa de la red de seguridad pública, en comparación con el 26% que se registra entre los trabajadores en general. El salario bajo contribuye a la inestabilidad de los empleados. Por ejemplo, la tasa media anual de rotación de personal de educación preescolar ronda en el 30%.

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Los salarios siguen siendo mezquinos incluso entre los trabajadores con formación universitaria. La educación infantil temprana es la carrera universitaria con menos paga en toda vida laboral.

Marcy Whitebook, directora del Centro para el Cuidado Infantil de UC Berkeley y autora del informe, aseguró que estas condiciones económicas no son ideales para los niños pequeños, que requieren de estabilidad ambiental y la constante atención de sus cuidadores. Además, los trabajadores altamente calificados podrían declinar un trabajo de guardería a favor de buscar oportunidades más favorecedoras a nivel financiero en otras partes.

El National Institute of Child Health Development ha etiquetado a la mayoría de los programas de guarderías de los Estados Unidos como en “condiciones adecuadas” o “pobres condiciones”. Sólo el 10%, dijo la organización, ofrecen atención de alta calidad. “Estamos confiando nuestros niños a personas que batallan para alimentar a sus familias”, afirmó Whitebook. “Están enfrentando todo este estrés, lo cual es una distracción para la importante labor que tienen que hacer”.

Ello no quiere decir que el estrés financiero siempre se traduce en un pobre rendimiento laboral. Pero, estudio tras estudio, se ha hallado que la ansiedad por el dinero puede nublar los pensamientos, impedir la concentración y drenar la energía.

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El peligro puede ser más sutil que, por ejemplo, socorrer una asfixia de una sala de juegos. Si un trabajador distraído no interactúa con un bebé por una o dos horas, es poco probable que eso, por sí solo, dañe la salud del niño. Pero los períodos repetidos sin contacto podrían tener efectos adversos a largo plazo en ese pequeño.

Los seudocientíficos dicen que la base de nuestra capacidad de atención, memoria y el control de los impulsos se instala antes de los 3 años de edad. Jack Shonkoff, director del Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard, escribió en un estudio del año 2000 que las interacciones tempranas construyen el camino para cómo pensamos y reaccionamos después. Si el entorno de un bebé es volátil o “sin respuesta”, es decir, nadie toca o habla con ese pequeño durante períodos, hay una oleada de hormonas de estrés que interrumpen el proceso de crecimiento mental. Es más probable que el niño experimente ansiedad o depresión cuando sea adulto, que deje la escuela o tenga problemas con la ley. “Los niños de entornos con alta atención” señaló Whitenbrook “reflejan el impacto en ellos, en términos de lenguaje y desarrollo social”.

La economía del cuidado infantil en los Estados Unidos sigue en mal estado, señaló. Los padres invierten grandes sumas para conseguir a sus niños un lugar en una guardería local, aunque la calidad de ésta no esté clara. Los proveedores no ganan mucho, debido en gran parte a las regulaciones que existen para mantener la seguridad de los niños.

El informe hace una recomendación a tener en cuenta: los estados deben invertir más dinero en el cuidado de niños, ya que el mercado por sí solo no aumenta los salarios de los trabajadores. Los fondos públicos para los centros, por ejemplo, pueden dar a los propietarios la posibilidad de aumentar los salarios y atraer así a empleados más hábiles y menos capacitados.

Paquette escribe para el Washington Post.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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