Kelly dice que Dios le "castigó" al hacerle jefe de gabinete de Casa Blanca

EFE

El jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, dijo hoy en tono de broma que Dios le "castigó" cuando a mediados del año pasado dejó su cargo de secretario de Seguridad Nacional para convertirse en la mano derecha del presidente, Donald Trump.

En un acto para celebrar el decimoquinto aniversario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés), Kelly subrayó el gran aprecio que tiene a esa agencia y lo mucho que le gustó liderarla durante seis meses, de enero a julio de 2017.

"Lo último que quería hacer es alejarme de uno de los grandes honores de mi vida, ser el secretario de Seguridad Nacional, pero supongo que hice algo mal y Dios me castigó", dijo Kelly en el acto.

"Les echo de menos cada día, a cada uno de ustedes", agregó ante una audiencia llena de empleados de DHS.

El jefe de gabinete parecía estar bromeando y el público reaccionó con risas, pero sus comentarios llegan en un momento en el que, según varios informes de prensa, se ha erosionado su relación con el presidente Trump y con el yerno y asesor de éste, Jared Kushner.

Kelly, un general retirado que dirigió durante cuatro años el Comando Sur y por tanto conoce bien Latinoamérica, fue elegido por Trump en julio pasado como jefe de gabinete con la misión de imprimir disciplina a una Casa Blanca marcada por el caos y las luchas de poder.

En octubre pasado, Kelly reconoció que su trabajo en la Casa Blanca era "el más difícil" que nunca había hecho, y en las últimas semanas se han reavivado las especulaciones de que el general podría renunciar o ser despedido de su trabajo.

Su relación con Trump parece haberse debilitado después de que Kelly declarara en enero que el presidente no estaba "completamente informado" al hacer algunas promesas de campaña en 2016; y el apoyo que ofreció a Rob Porter, un exfuncionario de la Casa Blanca acusado de maltrato, perjudicó su reputación en Washington.

Además, su relación con Kushner se ha tensado a raíz de su decisión de rebajar de "alto secreto" a "secreto" el permiso de acceso a información confidencial del yerno de Trump, que según varios medios está frustrado con el jefe de gabinete.

En su discurso en DHS, Kelly dijo que le gustaría "haber trabajado más duro" durante los seis meses que pasó en esa agencia para "proteger a los hombres y mujeres" empleados allí y "que son golpeados tan duramente cada día" por su gestión de la seguridad y la inmigración en Estados Unidos.

El vicepresidente, Mike Pence, también dio un discurso ante los empleados de DHS, a los que aseguró que tienen el apoyo absoluto de Trump y que el presidente logrará construir su deseado muro en la frontera con México.

"Como bien saben los hombres y mujeres de DHS, los muros funcionan, y construiremos ese muro para el pueblo estadounidense", prometió Pence.

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