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Trump se inventa que su Estado de la Unión fue el más visto de la historia

El presidente Donald Trump sonríe durante su discurso, sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, en Washington (Estados Unidos). EFE/POOL/Archivo

El presidente Donald Trump sonríe durante su discurso, sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, en Washington (Estados Unidos). EFE/POOL/Archivo

EFE

El presidente Donald Trump faltó a la verdad al afirmar hoy que su discurso sobre el Estado de la Unión había sido el más visto de la historia en televisión.

“45,6 millones de personas lo vieron, el número más alto de la historia”, aseguró el presidente en su perfil de la red social Twitter sobre su intervención, que tuvo lugar el pasado martes.

En su mensaje, Trump también alabó a la cadena de televisión conservadora Fox News y sus índices de audiencia durante la emisión del discurso que, dijo, fue “dado desde el corazón”.

Pocos minutos después, el propio canal colgaba un escrito en la plataforma en la que recogía el número de espectadores de cada uno de los discursos sobre el Estado de la Nación ofrecidos por los distintos presidentes desde 2003.

Fue, precisamente, el expresidente George W. Bush quien alcanzó la cifra más elevada al llegar a los 62,1 millones de telespectadores en 2003, alrededor de 16 millones más de los que Trump atrajo en su primera intervención de este tipo.

La cuantía es incluso inferior a la audiencia que logró su discurso ante el Congreso el año pasado, poco después de ser investido presidente, aunque no fue considerado como el tradicional Estado de la Unión.

Su predecesor, Barack Obama, consiguió que 48 millones de espectadores encendieran el televisor para escuchar sus palabras en 2010, el año con mayor audiencia de su gobierno; en cambio, apenas 31,3 lo hicieron en el ocaso de su presidencia en 2016.

El discurso sobre el Estado de la Unión es una de las más destacadas tradiciones de la política nacional y se ha mantenido desde que el primer presidente, George Washington, leyera su primera rendición de cuentas al poder legislativo.

Sin embargo, no es la primera vez que el presidente tiene problemas con la falta de precisión en los números de las audiencias.

La más destacada fue poco después de llegar al poder, cuando tanto él como su entonces portavoz, Sean Spicer, destacaron que su toma de posesión había concentrado en la gran explanada de Washington a la mayor muchedumbre de la historia, a pesar de que el gentío era visiblemente menor al de las investiduras de Obama.

El que fuera portavoz presidencial rechazó las comparaciones de los medios y dijo que se trataba de “la mayor audiencia que había presenciado una investidura, y punto”, pero tras dimitir dijo estar arrepentido de esos comentarios.


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