Líderes salvadoreños en Estados Unidos: una generación comprometida

En 1980, se formó Casa El Salvador en Nueva York, entidad que brindaba asistencia a los recién llegados

Mientras unas comunidades se han identificado por su desempeño en rubros como la agricultura, la construcción y la tecnología, la comunidad salvadoreña ha trasladado su espíritu de lucha a las causas sociales, dando su aporte en diferentes niveles.

En la víspera de la celebración de la herencia cultural, la cual se declaró oficialmente a nivel federal por el Congreso de Estados Unidos en el 2006, los cuzcatlecos no solo han crecido demográficamente, con una población que asciende a más de un millón seis cientos mil personas en todo el país.

También han ido dejando su huella en el movimiento laboral, estudiantil y en la lucha pro-inmigrante en las ciudades en donde se han asentado a lo largo de la nación.

“Creo que los salvadoreños que nos venimos por la situación del país [la guerra] tenemos conciencia política. Eso es lo que nos empuja a involucrarnos de manera más activa”, indica Martha Arévalo, directora del Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen).

En la década de los ‘70, las organizaciones sociales alzaban la voz por espacios de mayor participación democrática. En respuesta a las marchas y movilizaciones, el Estado salía con el ejército a reprimir a los demandantes.

En ese sentido, el asesinato del obispo Óscar Arnulfo Romero en 1980 se convirtió en un reguero de pólvora que aceleró el conflicto armado y generó la mayor ola migratoria de esa nación.

Antes de salir del país, en 1979, la sindicalista Yanira Merino recuerda que se involucró en el movimiento estudiantil, experiencia que le sirvió para organizar a sus compañeros de trabajo en una empacadora de mariscos en el Centro de Los Ángeles.

“Cuando mi jefe utilizó un lenguaje poco respetuoso para mis compañeros, decidimos organizarnos; la lucha por el contrato colectivo la ganamos en seis meses”, rememora la líder laboral sobre lo que fueron sus inicios en el activismo.

En el 2002, Merino se convirtió en la coordinadora nacional de inmigración y asuntos latinos del sindicato LIUNA, el cual representa a 500 mil trabajadores.

Así como hay líderes nacionales, hay una amplia presencia salvadoreña en los grupos de bases de las diferentes organizaciones locales, quienes realizan un trabajo que pocas veces es reconocido.

“Muchas veces no se ve ese trabajo de hormiga, pero los salvadoreños han hecho un gran labor en el movimiento social”, destaca Suyapa Portillo, profesora de Estudios Transnacionales del Pitzer College, “aunque al principio lucharon por sobrevivir”.

A la llegada a Estados Unidos, no se les reconoció el estatus de refugiados, a pesar de que huían de una guerra. Por lo tanto, la movilización inicial se enfocó en lo que se denominó el movimiento de solidaridad.

En ese contexto, en 1980, se formó Casa El Salvador en Nueva York, entidad que brindaba asistencia a los recién llegados y educaba al pueblo estadounidense para que denunciara la intervención militar de Washington y detuvieran el conflicto civil.

“Me involucré al ver el número de personas que llegaban en condiciones abruptas por la incertidumbre, inseguridad y falta de democracia que vivíamos en el país”, explica Óscar Chacón, director ejecutivo de Alianza Nacional de Comunidades de Centroamérica y el Caribe (NALACC).

Al resolverse el conflicto civil en esa nación centroamericana, con los Acuerdos de Paz firmados en 1992, los desafíos cambiaron; no obstante, el compromiso continuó firme.

“Cuando nuestra comunidad se da cuenta de que ya no vamos a regresar, la lucha sigue pero a favor de la gente marginada y explotada”, advierte Héctor Perla, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de California en Santa Cruz.

En efecto, el salto se dio hacia la gestión pública. Ana Sol Gutiérrez, por ejemplo, se convirtió en 1990 en la primera salvadoreña en un cargo de elección popular, al asumir como miembro de la junta escolar del condado de Montgomery, en el estado de Maryland.

Esta ingeniero de profesión fue luego elegida legisladora estatal y ahora aspira a convertirse en la primera congresista federal que represente a esta comunidad en los comicios para el 2016.

“Las mismas herramientas que uno aprende al organizar gente son las que impactan en las políticas públicas”, destaca Sol, quien pasó por el trabajo comunitario en la organización Casa Maryland.

De acuerdo a Raúl Hinojosa, profesor de Ciencias Políticas de UCLA, el aporte de esta comunidad es comparable a la movilización realizada por los chicanos y los puertorriqueños.

“La participación salvadoreña en la lucha social ha sido crucial”, valora el mismo académico; “diría que es la columna vertebral de todos los movimientos sociales progresistas que están pasando en EE.UU”.

Salvadoreños en EE.UU.

La población de origen salvadoreño en EE.UU. asciende a 1,648,968 personas.  La mayoría de ellos se encuentran concentrados principalmente en la Costa Oeste (40%), principalmente en California (35%); en el Sur de la nación (41%), particularmente en Texas (14%), y en Virginia (7%).  Según el Centro Pew, el 60% de esta población nació en suelo centroamericano y el 29% son ciudadanos estadounidenses.

La edad promedio en esta comunidad es de 29 años.

Líderes salvadoreños que han hecho la diferencia en EE.UU.

ANA SOL GUTIÉRREZ, originaria de Santa Ana.

Cargo: Legisladora Estatal de Maryland (2003).

Reto: “Mi queja es que no participamos en la toma de decisiones [a nivel general en EE.UU.]. En Maryland hemos elegido a más salvadoreños como legisladores. Al ser electos se empieza a escalar, de lo contrario, al abrirse oportunidades para un escaño más alto, no estamos listos”.

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ÓSCAR CHACÓN, originario de San Salvador.

Cargo: Director Ejecutivo de NALACC (2007).

Reto: “Utilizar nuestro capital político para influir en la política exterior estadounidense, en casos como el de los niños no acompañados; además, tenemos que procurar cambios para que se entienda que los salvadoreños no solo son los que están allá, sino también los que vivimos fuera del país”.

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MARTHA ARÉVALO, originaria de San Salvador.

Cargo: Directora ejecutiva del Centro de Recursos Centroamericanos en L.A. (2012).

Reto: “Unirnos sin importar la afiliación política para mejorar la situación de nuestra gente; y mantener esa conexión que aporte al desarrollo de El Salvador, porque creo que el país está viviendo una crisis y si no ayudamos puede caer en otra guerra”.

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YANIRA MERINO, originaria de Santa Tecla.

Cargo: Coordinadora Nacional de Inmigración y Asuntos Latinos de LIUNA (2002).

Reto: “Tiene que haber un mayor esfuerzo para conocernos como comunidad y saber dónde estamos políticamente. Luego podemos hablar de unirnos y avanzar en esa influencia que podemos tener, para plantear asuntos que afectan a los salvadoreños”.

 

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