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En medio de fuertes protestas, un profesor de UCLA sancionado por acoso sexual, volvió a dar clases

Un profesor de historia de UCLA suspendido por acusaciones de acoso sexual volvió a dar clases el lunes 9 de enero, pero éstas fueron canceladas después de que los estudiantes organizaran ruidosas protestas.

El profesor de historia Gabriel Piterberg, especialista en temas de Medio Oriente, fue acusado por dos estudiantes de postgrado de haberlas acosado repetidamente durante muchos años haciendo comentarios sexuales, pegándose contra sus cuerpos y forzando su lengua dentro de sus bocas.

En un acuerdo con UCLA alcanzado en 2014 pero dado a conocer durante la primavera pasada, Piterberg no admitió haber participado en conductas ilegales o inapropiadas pero aceptó pagar una multa de $3,000 y una suspensión sin salario por un trimestre, además de asistir a un entrenamiento para problemas de acoso sexual.

UCLA también lo retiró de su puesto como director del Centro para Estudios del Cercano Oriente de la universidad e impuso restricciones en su contacto con estudiantes, como una prohibición de tres años para mantener reuniones individuales a puertas cerradas.

El acuerdo fue ampliamente criticado por alumnos, profesores y personal, quienes consideraron que las sanciones aplicadas eran débiles y que el secreto resultaba injustificado.

Las dos estudiantes graduadas, Nefertiti Takla y Kristen Glasgow, presentaron una demanda federal contra la Universidad de California en 2015, alegando una acción insuficiente sobre sus quejas. En septiembre pasado llegaron a un acuerdo; una de ellas recibió $350,000 y la otra $ 110,000 y una beca para apoyar el trabajo contínuo en su área.

El lunes, varios estudiantes que protestaron contra el regreso de Piterberg aseguraron que las sanciones que enfrentó no eran lo suficientemente fuertes. En la pizarra de su aula apareció un cartel que decía: “Buen día, acosador sexual” y colocaron folletos informativos sobre su caso en los asientos.

Un funcionario del campus retiró los volantes y el letrero antes de que Piterberg llegara para impartir su clase de las 8 a.m. sobre el Imperio Otomano, pero dejó intacto el mensaje escrito en la pizarra que decía: “Si un profesor titular asalta sexualmente a sus propios estudiantes, eso es abuso de poder”, afirmó Melissa Melpignano, estudiante de doctorado de cuarto año y miembro del grupo Bruins Against Sexual Harassment.

Cinco de los 45 estudiantes que se encontraban en el aula se pusieron de pie y sostuvieron carteles que pedían su expulsión, mientras docenas de otros coreaban protestas afuera del aula. Después de unos 20 minutos, los funcionarios del campus entraron en el salón y sugirieron a Piterberg cancelara la clase, lo cual se efectuó, según Melpignano, quien fue testigo de los eventos.

La segunda sesión de Piterberg, una clase de historia del Medio Oriente desde el año 500 hasta la actualidad, también fue cancelada.

“Queríamos enviar un claro mensaje a la universidad y al departamento de historia; creemos que alguien acusado de acoso sexual no debería enseñar clases de pregrado”, manifestó Melpignano.

UCLA, Piterberg y el presidente del departamento de Historia, Stephen Aron, no respondieron a las solicitudes de comentarios.

En su acuerdo de 2014 con el docente, UCLA acordó no llevar a cabo una acción con el Senado Académico que pudiera forzar el despido o poner en peligro sus funciones. La universidad también acordó poner fin a su investigación del Título IX sobre los cargos de acoso sin llegar a una conclusión.

La portavoz de la UC, Dianne Klein, expresó que el caso Piterberg fue manejado bajo las viejas políticas universitarias, las cuales han sido reformadas desde entonces. Mientras que unos cuantos administradores de la casa de estudio decidieron las sanciones contra Piterberg, las penas propuestas en los casos contra altos dirigentes y profesores serán evaluadas por los comités de revisión del campus para asegurarse de que son proporcionales a la mala conducta cometida.

La presidenta de UC, Janet Napolitano, pidió el año pasado que todo el sistema revisara y aprobara todas las sanciones propuestas en casos de mala conducta sexual que involucran a altos líderes universitarios.

UCLA también ha creado una nueva Oficina de Equidad, Diversidad e Inclusión, dirigida por el vicecanciller Jerry Kang, y contrató a Kathleen Salvaty, una respetada abogada de derechos civiles, como coordinadora del Título IX.

Viola Ardeni, una estudiante de cuarto año de doctorado en italiano que protestó por el regreso de Piterberg este lunes, expresó que los defensores del campus contra el acoso sexual esperan que Salvaty sea más abierta que su antecesor a las ideas de los estudiantes para mejorar las políticas de mala conducta sexual. Los estudiantes quieren más transparencia en cómo se manejan y resuelven los casos, entre otras cosas, dijo. ”Para obtener una victoria más grande, Piterberg debería ser despedido”, afirmó Ardeni.

Los alumnos anticiparon seguirán protestando contra Piterberg, y el periódico Daily Bruin, que publicó un artículo al respecto, citó a un estudiante que planeaba abandonar las clases impartidas por el profesor.

Traducción: Diana Cervantes

Para leer esta historia en inglés haga clic aquí


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