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Piden ajustar universidades Colorado a necesidades de estudiantes hispanos

En Colorado viven unos 33.000 jóvenes indocumentados y poco más de 11.000 de ellos fueron aceptados en el programa de Acción Diferida por Llegados en la Infancia (DACA).
En Colorado viven unos 33.000 jóvenes indocumentados y poco más de 11.000 de ellos fueron aceptados en el programa de Acción Diferida por Llegados en la Infancia (DACA).

DENVER.- Debido a que la comunidad hispana es el único sector demográfico que sigue creciendo en Colorado, el vicegobernador Joe García, a cargo del Departamento de Educación Superior de este estado, pidió hace unos días que los profesores y administradores de las universidades locales se adapten a esa nueva realidad.

“No se trata solamente de proveer acceso a los estudiantes hispanos o de otras minorías a la universidad. Aceptar a un estudiante implica asumir la responsabilidad de proveerle a ese estudiante el respaldo necesario para que se llegue a graduarse”, dijo García al inaugurar la Conferencia 2015 de Diversidad en Educación Superior (HEDS) en Denver.

“Colorado es el segundo estado del país con el más alto porcentaje de personas con títulos universitarios, pero a la vez es el estado con la mayor disparidad académica entre estudiantes blancos y de minorías. Debemos resolver esa situación porque esos estudiantes son el futuro del estado”, agregó.

Si los estudiantes no reciben ese respaldo, “perderán la esperanza”, comentó el alto funcionario.

Por su parte, la directora de los Programas “Excel” en la Universidad Estatal Metropolitana de Denver (MSU), Cynthia Armendáriz, indicó que ese centro de altos estudios ya está modificando la capacitación de docentes y personal auxiliar para respaldar a estudiantes hispanos, incluyendo aquellos sin presencia legal permanente en el país.

En 2012, MSU fue la primera universidad en Colorado en ofrecer descuentos en sus aranceles para estudiantes indocumentados. Desde entonces, según Armendáriz, “se han modificado las prácticas de los departamentos y las instituciones” para acomodarlas tanto a las nuevas leyes estatales y federales como “a las voces de los estudiantes”.

La nueva capacitación incluye información sobre las barreras que enfrentan los estudiantes hispanos en general y los inmigrantes indocumentados en particular, incluyendo la no elegibilidad para becas o para certificaciones, problemas de salud mental (temor, ansiedad, vergüenza), e “internalización de estereotipos” (creerse un criminal, por ejemplo).

Citando estadísticas del Departamento de Educación de la Universidad de California en Los Ángeles, Armendáriz expresó que en Estados Unidos residen unos 2,5 millones de jóvenes indocumentados. De ellos, menos del 10 por ciento llega a la universidad y menos del 3 por ciento luego completa esos estudios.

En Colorado viven unos 33.000 jóvenes indocumentados y poco más de 11.000 de ellos fueron aceptados en el programa de Acción Diferida por Llegados en la Infancia (DACA).

Para ayudar a esos jóvenes, dijo Armendáriz, la universidad debe proveer recursos financieros, crear una “atmósfera de aceptación” y eliminar políticas que discriminan a indocumentados por medio de “un acuerdo con educadores aliados”.

MSU, comentó Armendáriz, ya implementó varias de esas acciones.

“En los últimos 25 años hemos avanzado mucho en cuanto a diversidad en educación superior, pero aún queda mucho por hacer”, afirmó el vicegobernador García.


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