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Prácticas discriminatorias en algunas escuelas charter de California

Las leyes de California requieren que las escuelas charter acepten a todos los alumnos, pero un reporte señaló que algunas no han seguido las reglas (Fabrice Coffrini/AFP / Getty Images).

Las leyes de California requieren que las escuelas charter acepten a todos los alumnos, pero un reporte señaló que algunas no han seguido las reglas (Fabrice Coffrini/AFP / Getty Images).

El lunes por la tarde, Tom Brown revisaba las noticias cuando, de pronto, descubrió que las escuelas bajo su administración estaban en el ojo del huracán.

Ceiba College Preparatory Academy, en Watsonville, al sur de Santa Cruz, fue una de las 253 escuelas charter de California incluidas en un nuevo reporte de prácticas discriminatorias preparado por las organizaciones American Civil Liberties Union (ACLU, por sus siglas en inglés) del sur de California y Public Advocates. La escuela fue señalada como una de las 22 que discriminaron en base al “desarrollo académico”.

El reporte, dado a conocer el lunes pasado, es la más reciente investigación enfocada en las escuelas charter, que son públicamente financiadas y que pueden administrarse de forma privada.

Las leyes estatales requieren que las charter acepten a todos los estudiantes. ACLU y Public Advocates comenzaron a investigar las políticas de admisión escolar después de una audiencia con los padres, donde se denunció que esto no ocurría en todos los casos.

Los investigadores utilizaron una categoría para calificar las políticas escolares, tal como lo expresan en sus sitios de internet. En específico, buscaron distintos tipos de discriminación: en contra de los aprendices de inglés; requisitos para ensayos, entrevistas, audiciones y desarrollo académico; obligaciones para los padres de familia y prácticas que pueden resultar en el abandono escolar por parte de los estudiantes que viven ilegalmente en los Estados Unidos.

“Creemos que la situación es muy preocupante”, aseguró Victor Leung, abogado de ACLU en el sur de California y participante del proyecto. “No hay un organismo central para las escuelas charter, y queremos que la tengan”.

Muchas de las instituciones incluidas en la lista pedían ensayos, solicitaban la participación de los padres o empleaban un lenguaje que podía disuadir a algunos estudiantes inmigrantes.

Definir las violaciones puede ser complejo, dijo Leung, por ello los investigadores no incluyeron escuelas que consideraron como difíciles de calificar.

Cuando Brown se dio cuenta que su escuela estaba incluida, inmediatamente revisó el sitio de internet de Ceiba para hallar qué estaban haciendo mal. Allí encontró “dar preferencia a los hermanos de estudiantes con buena situación académica”, lo cual, aseguró, no está de acuerdo con su política escolar.

Brown eliminó esta descripción y después escribió a ACLU, preguntando a la organización si había algo más que sonara equivocado. La iniciativa agradó a Leung, quien afirmó sentirse animado ante la perspectiva de que una escuela modifique sus políticas luego de lo señalado en el reporte.

Como respuesta al informe, la Asociación de Escuelas Charter de California pidió a sus miembros que revisen sus políticas, alegando que “las charter deben estar abiertas para cualquier estudiante que esté interesado”. “Algunos de nuestros miembros están definitivamente interesados en obtener más información... sobre el lenguaje específico que encontraron problemático”, dijo Ricardo Soto, abogado del grupo charter.

El distrito escolar unificado tiene el mayor número de escuelas charter en el país, pero relativamente pocas de ellas -24- fueron incluidas en este informe, aclaró Leung, debido a que el sistema escolar “tiene en general una buena comprensión de la ley”.

El sistema escolar del segundo distrito más grande del país atraviesa una ola de incertidumbre respecto su futuro, en medio de una fuerte campaña para crear más escuelas autónomas. Aunque California tiene más de 1,200 de estas instituciones educativas, el estudio sólo evaluó a 1,000 de ellas. Leung remarcó que los investigadores no tuvieron más tiempo para profundizar el informe, pero se aseguraron de incluir escuelas de todos los distritos.

Jennifer Jennings, socióloga de la Universidad de Nueva York que actualmente estudia cómo las prácticas de admisión en la ciudad de Nueva York crean desigualdad en el acceso a las escuelas públicas, afirmó que el estudio le pareció muy bueno, aunque “en realidad, habría que crear un método más agresivo. Se podría convocar a personas de diferentes orígenes para que vayan a las escuelas, y ver así cómo las charter responden”.

Leung aseguró que su equipo se basó en las políticas que se publicaron en línea porque esos son los mismos materiales que un padre encuentra cuando busca una escuela para inscribir a sus hijos.

Brown, por su parte, aseguró que comprende la situación. Después de comunicarle a ACLU que había cambiado el idioma en el sitio web de Ceiba Prep, le respondieron que quitarían a la escuela de la lista cuando el cambio se hubiera confirmado.

joy.resmovits@latimes.com

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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