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Ponerse al día ‘a la vieja usanza’: el valor de la escuela de verano

El maestro Hakob Antoyan ayuda a los estudiantes durante una clase en la escuela de verano Hollywood High School, el 31 de julio pasado (Gina Ferazzi / Los Angeles Times).

El maestro Hakob Antoyan ayuda a los estudiantes durante una clase en la escuela de verano Hollywood High School, el 31 de julio pasado (Gina Ferazzi / Los Angeles Times).

Natalie Barrientos, de 14 años, es una de los muchos estudiantes académicamente estancados, y también una de los 38,000 alumnos que pasan la mayoría del verano intentando ponerse al corriente.

Ese objetivo la llevó a tomar la clase de inglés de James Carmicle en el curso de verano de Hollywood High y a la palabra “escrupuloso”, que dejó a 25 alumnos en el aula momentáneamente sin habla cuando se les pidió que demostraran su uso.

Todos ellos intentan volver al camino correcto para poder graduarse en 2017 o poco después;saben que un diploma de preparatoria es un requisito previo para la mayoría de los empleos, y esencial para el ingreso a carreras universitarias de cuatro años.

La escuela de verano siempre ha logrado que un mayor número de estudiantes se gradúen y,desde hace varios años, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD, por sus siglas en inglés) registra incrementos estables, con una tasa de graduación que aumenta poco a poco y que logró escalar al 72% en 2015. Sin embargo, este progreso fue amenazado por los requisitos de graduación más rigurosos, que entraron en vigor este año, más de una década después de su aprobación por parte de la Junta Escolar de Los Ángeles.

En diciembre pasado, la calamidad asomó en el LAUSD, cuando, según sondeos, la mitad de todos los adultos mayores iban en camino de no graduarse a tiempo. De inmediato, el distrito apeló a varios programas de recuperación de créditos, algunos de ellos ‘online’. La iniciativa funcionó, y la tasa de graduación final -que todavía no está disponible-podría superar la del año anterior. El resultado, sin embargo, ha llevado a algunos críticos a cuestionar la integridad académica de dichas iniciativas.

Este panorama, sin embargo, no era realmente una preocupación en Hollywood High, donde los estudiantes trabajan ‘a la vieja usanza’ para mejorar: en el salón de clases, con un profesor. Las sesiones veraniegas de cinco semanas les permitió recuperar dos clases. A excepción del 4 de julio, cada clase se reunía dos horas y media al día, cinco días a la semana.

Los profesores del programa de verano afirmaron que han prestado especial atención al rigor. Incluso recibieron ayuda de un entrenador académico, quien observó y ayudóa que compartieran sus mejores enfoques.

Este verano fue la primera vez desde 2008, antes de la recesión, que el LAUSD también ofreció algunas clases de enriquecimiento, incluyendo artes teatrales. También hubo una amplia variedad de cursos académicos obligatorios.

La historia de Natalie es típica. No estuvo lista para noveno grado, cuando la promoción social termina para muchos, y cuando los adolescentes pueden descarrilar por su preparación inadecuada, inseguridad, problemas familiares o distracciones sociales.“Comencé muy mal en inglés. Estaba tan baja (la calificación), que no podía mejorarla”, afirmó la joven. “Y mi autoestima estaba muy baja también; pensaba ‘no, no puedo hacerlo’”.

Pero esa no fue su actitud en la escuela de verano, incluso cuando no conocía el concepto “escrupuloso”. En otra fila, José Flores, de voz suave y grave, dio la definición a la clase. José también admitió errores en años anteriores: “El verano antes de la secundaria, prácticamente no hice nada. Cuando llegué a la escuela, yo todavía tenía ese tipo de mentalidad de pereza”.

Este otoño, José comenzará su último año, con precálculo pendiente y una oportunidad de graduarse con honores, aunque sus calificaciones de inglés de noveno grado lo hayan llevado a la escuela de verano. “Necesito una frase”, imploró Carmicle, el profesor, de 26 años de edad. “Cualquiera; díganme lo que sepan. Uno no es dueño de una palabra hasta que la dice y la escribe”, remarcó.

Carmicle contó a sus estudiantes que se enamoró de la fonética en la universidad, y que nunca se olvidará de la palabra “ameliorate” (o mejorar).

“Obtener el 100% en una prueba no significa nada, pero si se utiliza una palabra, el término será de uno para siempre”, aseguró a la clase.

Carmicle colocó las mesas del salón en semicírculo, en tres lados. Una chica, ubicada a su derecha, hizo la prueba: “Cuando trato de hacer el arroz”, dijo, “yo uso escrupulosamente la cantidad”.

“Eso es un buen inicio”, dijo Carmicle.

Al final del pasillo está Álgebra 2, otro curso de verano muy concurrido, especialmente ahora que es parte de los requisitos de graduación del LAUSD. Considerando que las normas estatales requieren sólo de primer año de álgebra, el LAUSD demanda un año adicional, debido a que los estudiantes necesitan un segundo curso para la admisión a una universidad estatal.

Allí, Hagop Antonyan explica gráficos y asíntotas, las líneas que se aproximan a una curva continua, pero que no cumplen con ella.
Michelle López, de 15 años, contó que debió estudiar matemáticas durante el verano porque los problemas en el hogar la afectaron durante el año escolar y no pudo rendir bien.

A veces, esta estudiante tiene que cuidar a su nueva hermanita o ayudar a su hermano más joven con la tarea. Sus abuelos ancianos comenzaron a vivir con la familia durante parte del año. También, admitió, había estado distraída con sus preparativos de quinceañera.

Su padre recoge desechos reciclados y su madre limpia casas. Ambos desean lo mejor para su hija. Lo mismo ocurre con ella, incluso a expensas de las vacaciones. “Quiero ir a la universidad”, asegura.

De vuelta en la clase de Carmicle, Arrion Jacks estaba listo. “El técnico fue escrupuloso al instalar el sistema eléctrico”, ofreció como respuesta el chico, de 16 años de edad, que entrará en décimo grado este otoño.
"¿Por qué fue escrupuloso?”, preguntó Carmicle.
“Porque no quiso salir lastimado”.

“He aprendido muchas palabras”, afirmóArrion más tarde. Y el Sr. Carmicle también me enseñó la forma correcta de escribir en mis hojas y de hacer un ensayo; antes no lo sabía. Mis habilidades para realizar ensayos eran horribles”.

Ese día, Arrion había entregado un ensayo acerca de si Estados Unidos debería haber desarrollado armas nucleares en la década de 1940: “Einstein creía que tener armas nucleares era intimidar a otros países en forma pacífica”, escribió. “Einstein es, sin dudas, una de las mentes más brillantes de los últimos 100 años, pero esto es absurdo”.
Después de la frase escrupulosa de Arrion, Natalie levantó la mano: “el cirujano fue muy escrupuloso durante la cirugía... porque siempre debe ser muy cuidadoso.”
A medida que hablaba, la chica se tropezó con la pronunciación dos veces, pero no se rindió.“Siento que la escuela de verano en cierto modo es mejor”, dijo, “porque los maestros saben que aquí nos están dando una segunda oportunidad”.

howard.blume@latimes.com
Twitter: @howardblume

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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