Anuncio
Share

California busca más claridad para los padres en la calificación de las escuelas

California está reinventando su clasificación de las escuelas. El jueves pasado, el gobierno de Obama publicó las regulaciones de la ley que rige este proceso, llamada ‘Every Student Succeeds'. En la foto, Alexander Hamilton High School, de Los Ángeles (Mark Ralston/Getty).

California está reinventando su clasificación de las escuelas. El jueves pasado, el gobierno de Obama publicó las regulaciones de la ley que rige este proceso, llamada ‘Every Student Succeeds’. En la foto, Alexander Hamilton High School, de Los Ángeles (Mark Ralston/Getty).

California se está acercando a la definición de cómo debería ser una buena escuela. Pero, ¿cómo sabrán los padres si la escuela de sus hijos es una de estas ‘buenas escuelas’?

El gobierno federal emitió el bosquejo de las regulaciones para la rendición de cuentas previstas por la ley ‘Every Student Succeeds’ (ESSA), sobre la responsabilidad que deben tener las instituciones educativas. Bajo estas directrices, los estados deben informar a los padres el desempeño de las escuelas en una variedad de temas, y también deberán calificarlas.

Las regulaciones permiten que las escuelas sean catalogadas de diferentes maneras, con un número, grado o categoría.

Pero todavía existe un gran debate sobre cómo sopesar los ingredientes que definen la calidad de una escuela, y cómo éstas deberán presentar esa calificación a los padres.

El presidente Obama firmó la ley ‘Every Student Succeeds’ en diciembre pasado, como el sustituto de la ley de educación federal llamada ‘No Child Left Behind’, que obligaba a realizar una prueba estandarizada anual sobre lectura y matemáticas en casi todos los grados y, en base a los resultados de esas pruebas, se consideraba responsables a las escuelas

Con la ley anterior, cada escuela estaba o no por buen camino según un sistema de calificación binario que muchos consideraron, en definitiva, demasiado duro para capturar los muchos matices que determinan si una escuela es increíblemente buena o terriblemente mala.

La nueva ley permite en gran medida a los estados crear sus propios sistemas para calificar sus escuelas, y exige que los estados consideren “mucho” más importante el tema académico que otros factores, pero que también incluyan por lo menos un factor no-académico.

Bajo ESSA, los estados deben identificar al 5% inferior de las escuelas con peor desempeño -calificadas mediante cualquiera de los sistemas de rendición de cuentas que hayan implementado- así como a aquellas preparatorias donde un tercio de sus estudiantes no se gradúan a tiempo. También las escuelas de bajos ingresos donde persistentemente hay grupos específicos de estudiantes de bajo rendimiento. Los estados deben entonces trabajar para mejorar esas instituciones, empleando cualquier método que se base en la “evidencia de las pruebas”.

Una pregunta muy importante en California era si presentar todos los factores individuales -en lugar de usar una calificación generalizada y única- sería viable dentro de esta ley. El presidente de la Junta de Educación de California, Mike Kirst, había mencionado en una entrevista previa que no estaba convencido de que existiera una manera científica y comprobada de sopesar todos los diferentes factores.

“De alguna manera, estos indicadores son como manzanas, plátanos y naranjas”, había señalado. “Uno los echa en la licuadora y obtendrá un batido; no veo cómo se puede obtener un número generalizado de eso”. Pero algunos grupos de derechos civiles y defensores han argumentado que las calificaciones de las escuelas necesitan reducirse a un grado general o número, a fin de que puedan ser comprensibles para los padres

Las regulaciones federales proporcionan cierta claridad al respecto, pero la Junta estatal todavía tiene preguntas. Según las regulaciones, los estados tendrían que dar calificaciones “integrales, totales”, pero no determinan cuánto debe importar cada factor.

El Departamento de Educación de los Estados Unidos también dictaminó que los estados deben tener al menos tres categorías para la clasificación de las escuelas; un sistema de ‘aprobada’ o ‘reprobada’ como regía en la norma anterior es insuficiente. Una escuela que obtenga la puntuación más baja en cualquiera de sus componentes no podrá obtener una calificación de las más altas en su desempeño general, según las reglas del estado.

En California, estas nuevas reglas llegan luego de la suspensión del Índice de Rendimiento Académico, el sistema anterior que se utilizaba para calificar a las escuelas y que fue criticado por enfatizar demasiado los resultados de las pruebas de los alumnos.

La semana pasada, la Junta de Educación votó sobre los componentes de su sistema de medición de escuelas: estos incluyen las tasas de graduación, las tasas de suspensión, los puntajes en las próximas pruebas de Ciencia, el ausentismo crónico y el promedio de mejoría de los estudiantes que todavía están aprendiendo inglés. Los miembros de la Junta también intentan conseguir que el sistema se acople con otro sistema de medición y fondos para las escuelas, llamado Local Control Funding Formula (Fórmula de control local de financiación).

Kirst señaló que espera que haya más claridad antes de iniciar la calificación. “Los funcionarios de educación de California están revisando el documento de 500 páginas y brindaremos nuestros comentarios cuando ese trabajo haya concluido”, afirmó en un comunicado.

Ryan Smith, director ejecutivo de EdTrust West, un grupo de defensa de la educación, expresó su satisfacción porque el documento “finalmente le pone punto final a la creencia datos vagos son suficientes para medir a las escuelas”. No obstante, instó al estado a utilizar las pautas como punto de partida para crear distinciones más finas entre las instituciones educativas.

“Lo que han escuchado fuerte y claro... es que los padres quieren una forma rápida de echar un vistazo para ver cómo les va a las escuelas”, dijo Smith, y abogó por un sistema que le permita a una familia “ver rápidamente cómo una escuela de Compton se compara con una de Beverly Hills”.

Las personas interesadas en cambiar estas reglas pueden enviar sus comentarios públicos antes del final del proceso. Una pregunta que se avecina es qué sucederá más adelante. Los estados deberán presentar sus planes al gobierno federal entre el 6 de marzo y el 5 de julio de 2017, justo a tiempo para que el nuevo secretario de educación del próximo presidente reinterprete los requisitos de la ley.

Joy.Resmovits@LATimes.com

Siga a @Joy_Resmovits.

Traducción: Diana Cervantes.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


Anuncio