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Detienen a sospechoso de matar a dos policías en Palm Springs, California

Policía Jose "Gil" Vega, de 63 años y policía Lesley Zerebny, de 27.

Policía Jose “Gil” Vega, de 63 años y policía Lesley Zerebny, de 27.

La policía detuvo el domingo al hombre que mató a tiros a dos policías e hirió a un tercero en Palm Springs, California, según anunciaron las autoridades el domingo de madrugada.

“El sospechoso ha quedado bajo custodia”, dijo en su cuenta de Twitter la policía del condado de Riverside. No había más detalles disponibles en un primer momento.

Dos policías de Palm Springs que respondían a un aviso por altercado doméstico murieron baleados el sábado después de que un hombre con el que estaban hablando sacara de pronto una pistola y disparara, informó el jefe policial de la ciudad a los reporteros.

Un tercer agente resultó herido y seguía hospitalizado.

El equipo de asalto de la policía rodeó rápidamente la vivienda donde se produjo el tiroteo, y las autoridades dijeron el sábado por la noche que el agresor podría seguir atrincherado dentro.

“Se trataba de un simple altercado familiar y él eligió abrir fuego contra los guardianes de la ciudad”, lamentó el jefe de la policía, Bryan Reyes, con voz quebrada.

Reyes, al borde de las lágrimas, identificó a los policías muertos como José “Gil” Gilbert Vega y Lesley Zerebny.

Zerebny, de 27 años, se había reincorporado al cuerpo hacía poco de su baja de maternidad tras dar a luz a su hija hace cuatro meses. Vega, con ocho hijos, tenía 35 años de experiencia y tenía previsto retirarse en diciembre. Vega estaba haciendo horas extras en su día libre el sábado. No se reveló la identidad del agente herido.

Agentes del equipo de asalto de la policía del condado de Riverside acordonaron el barrio residencial, normalmente tranquilo y situado en una ciudad desértica de interés turístico, mientras la policía evacuaba a algunos vecinos. Las autoridades recomendaron a otros residentes que permanecieran dentro de sus casas, asegurasen sus puertas y no abrieran hasta nuevo aviso.

Si bien Reyes no identificó al presunto agresor, reveló que la policía había tenido previos asuntos con él. Declinó entrar en detalles, señalando que los agentes de la policía del condado estaban ahora al mando de la investigación.

Mientras la escena del tiroteo seguía acordonada entrada la noche, decenas de policías, varios luchando por contener las lágrimas, se reunieron en el centro médico regional para ofrecer un sombrío saludo al paso de los cuerpos de Zerebny y Vega en ataúdes blancos en su traslado hacia la oficina del forense.

Mientras tanto, decenas de vecinos acudieron a la comisaría local para dejar flores, globos y tarjetas el sábado por la noche.

“Ni siquiera recuerdo algo tan cruel y maligno”, dijo Heiti Thompson, vecina de Palm Springs. “Estos agentes responden a una llamada por conflicto doméstico para alguien necesitado a quien ni siquiera conocen. Ponen su vida en peligro por nosotros, la comunidad. ¿Y los balean? No lo comprendo”.

El tiroteo ocurrió apenas tres días después de que un popular sargento de la policía del condado Los Ángeles muriera baleado en la localidad desértica de Lancaster.

El sargento Steve Owen respondía a un reporte de robo cuando fue baleado y herido por un sujeto que después se colocó encima de él y le disparó en cuatro ocasiones más.

Un ladrón que estaba en libertad condicional fue acusado del asesinato.


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